Canes inteligentes
La evidencia del registro arqueológico sugiere que los perros (Canis lupus familiaris) fueron los primeros animales en ser domesticados. Ocurrió hace entre 14.000 y 40.000 años a partir de un lobo ancestral del que también descienden los lobos modernos (Canis lupus).
La evidencia del registro arqueológico sugiere que los perros (Canis lupus familiaris) fueron los primeros animales en ser domesticados. Ocurrió hace entre 14.000 y 40.000 años a partir de un lobo ancestral del que también descienden los lobos modernos (Canis lupus). Los perros, como los primeros animales domesticados, comparten nuestro entorno físico y social, lo que influye en su comportamiento y cognición.
La influencia humana en los perros
La cría selectiva: durante siglos, hemos criado selectivamente perros para desarrollar diferentes razas con características específicas de comportamiento y habilidades. A través de este proceso, los humanos hemos moldeado su agresividad, docilidad, inteligencia y disposición para el trabajo, entre otras características.
Interacción constante: nuestra interacción y convivencia diaria con los perros a lo largo del tiempo ha influido en su comportamiento. Nuestra compañía y cuidado les han proporcionado un entorno social único, donde han aprendido a interpretar nuestras señales y a adaptarse a nuestras normas y expectativas.
La importancia de los perros como modelo de estudio
La diversidad de los perros, tanto en su apariencia física como en su comportamiento, los convierte en un sistema de estudio ideal para comprender el comportamiento y la cognición. A través de la comparación con los perros, podemos obtener información valiosa sobre los procesos evolutivos y la influencia del entorno en el comportamiento humano.
Beneficios de comprender mejor a los perros
El conocimiento científico sobre el comportamiento y la cognición de los perros tiene el potencial de mejorar su bienestar, abordar problemas de comportamiento, promover la adopción responsable y fortalecer nuestra relación con ellos. A través de la aplicación de estos conocimientos, podemos garantizar que los perros sean tratados con respeto y cuidado, permitiéndoles una vida feliz y plena a nuestro lado.
Bienestar de los perros: al comprender sus necesidades emocionales, sociales y cognitivas, podemos proporcionarles un entorno en el que puedan ser felices. Esto implica brindarles enriquecimiento ambiental adecuado, estimulación mental y física, así como una relación basada en el respeto mutuo y la comunicación clara.
Abordar problemas de comportamiento de manera más efectiva: comprender las causas subyacentes de conductas no deseadas permite identificar estrategias de modificación de conducta basadas en principios científicos, en lugar de recurrir a métodos punitivos o dañinos. No olvidemos que los problemas de conducta son la causa principal de abandono animal y deben ser abordados con conocimiento.
Promoción de la adopción responsable: al educar a las personas sobre las necesidades específicas de cada raza o individuo, podemos reducir el abandono y garantizar que los perros sean incorporados en los hogares y familias adecuadas. Además, al comprender mejor las capacidades y limitaciones de los perros, podemos fomentar expectativas realistas y evitar situaciones en las que los perros sean maltratados debido a una comprensión inadecuada de su comportamiento.
Enriquecer nuestra relación con ellos: al reconocer y apreciar su inteligencia emocional, capacidad de aprendizaje y capacidad de conexión con los humanos, podemos desarrollar una conexión más significativa y satisfactoria. Esto promueve una convivencia armoniosa y fortalece el vínculo humano-animal.•
(*) Doctora en Biología y experta en perros.
Qué perciben en nosotros
Nuestras mascotas, los perros, nos observan muchas horas al día y han desarrollado increíbles habilidades para comprender todos nuestros gestos. La información que captan a través de sus ojos se complementa a la perfección con la información que capta su sistema olfativo. Y es que, los perros, son los únicos animales cuyo cerebro contiene puentes neuronales que conectan el bulbo olfativo con el bulbo occipital, es decir, con la parte del cerebro responsable de la vista. Podemos decir que los perros son capaces de ver a través del olfato.
Generosidad: nuestras queridas mascotas han aprendido a evaluar y comprender qué comensal es más generoso y está dispuesto a cederles un bocado. Además, los perros han desarrollado toda una estrategia para obtener comida de la mesa: su cara de pena. Esta habilidad se ha vuelto tan efectiva que la naturaleza misma ha seleccionado los músculos faciales responsables de estos gestos de "cordero degollado".
Egoísmo: además de identificar al comensal generoso, los perros también tienen la capacidad de reconocer a las personas egoístas. Un estudio reveló que los perros son capaces de identificar a las personas egoístas, a las que además mienten. Las mentiras de los perros para conseguir comida demuestran su capacidad para comprender y manipular las interacciones sociales con el fin de satisfacer sus necesidades alimentarias.
Habilidad: los perros también pueden evaluar la habilidad de las personas. Se ha observado que prefieren interactuar con individuos hábiles, ya que son percibidos como más útiles para obtener comida y colaborar en tareas. Sin embargo, esta capacidad de evaluación también puede llevar a los perros a situarse estratégicamente cerca de aquellas personas que tienen más probabilidad de dejar caer accidentalmente comida al suelo.
Actitud comprensiva: los perros prefieren a las personas que responden a sus necesidades de manera efectiva. Existe evidencia científica que sugiere que las mujeres tienen una mayor capacidad para entender las peticiones de los perros y responder a estas mejor que los hombres. Esta habilidad se atribuye, en parte, a la química especial que se produce entre las mujeres y los perros a través de la hormona oxitocina.
La oxitocina, conocida como la hormona del vínculo, se libera durante las interacciones afectivas y refuerza la conexión emocional entre los seres sociales. En el caso de las mujeres, la presencia de otras hormonas femeninas, como los estrógenos, potencia la acción de la oxitocina, fortaleciendo aún más el vínculo entre ellas y sus perros.
Nerviosismo: Los perros poseen una notable capacidad para captar y percibir nuestro estado emocional, incluyendo el nerviosismo. Gracias a su naturaleza como animales sociales, se sincronizan con nuestro ritmo agitado y son capaces de detectar el estrés a través del olfato y otros signos sutiles. Para los perros, al igual que para otros mamíferos, el equilibrio y la felicidad se encuentran en un estado de calma y homeostasis. Por lo tanto, los perros tienden a mostrar preferencia por las personas que transmiten tranquilidad y serenidad, ya que esto les brinda un entorno más favorable para su bienestar emocional.
La ciencia demostró que los perros prefieren a su dueño antes que a los demás perros de la casa, y la ciencia también ha demostrado cuales son las cualidades que los perros ven en nosotros. Se suele decir que los perros no nos juzgan, al menos por nuestro aspecto físico, pero sí que parecen hacerlo por cómo nos comportamos.
Torpes o generosos: si eres torpe o generoso amarán estar a tu lado durante la comida para ver si puede caer algo ya sea por accidente o por generosidad. Aunque entre personas hábiles o torpes, los perros prefieren a las hábiles.
Las personas egoístas no son del agrado de los perros que pueden llegar incluso a engañarlas, para conseguir sus objetivos.
Los perros prefieren la compañía de personas tranquilas capaces de entender y responder a sus necesidades emocionales.