Tinku “Atipay” 25 años de fraternidad
De forma inédita, más de 70 exbailarines del Tinku “Atipay” se sumarán a las escuadras de su confraternidad este 16 de septiembre en la Entrada de la Virgen de Guadalupe, para celebrar su 25 Aniversario.
De forma inédita, más de 70 ex bailarines del Tinku “Atipay” se sumarán a las escuadras de su confraternidad este 16 de septiembre, en la Entrada de la Virgen de Guadalupe para celebrar su 25 Aniversario. Serán un total de 280 bailarines entre 55 y 17 años, que coparán aproximadamente dos cuadras de longitud y estarán acompañados de dos bandas poderosas, Magistral y Manantial, encargadas de marcar el ritmo de la enérgica danza de una de las más reconocidas agrupaciones de Sucre, cuya reputación y magnificas presentaciones, se destacan en las entradas; cuánto más lo será en la celebración de sus Bodas de Plata.
El Tinku “Atipay” es único porque sus integrantes encuentran hermandad, pero también el desafío físico de bailar el Tinku, mientras desarrollan su amor hacia la música boliviana. “Llegan a amar tanto los ritmos nacionales, que les encanta y es tan dulce nuestra música, eso les gusta”, dijo a ECOS su presidente, Lino Salinas.
Informó que su programa de festejos, que inició en abril, destaca la procesión y fiesta de Aniversario del 8 de julio, pero también el “primer recorrido de resistencia y fe” que se realizó el 15 de agosto, a la Virgen de Urkupiña del barrio San José.
“En nuestra frase lo decimos todo, lo que nos define como Tinku Atipay: Solo entiende mi locura, quien comprende mi pasión”, concluyó.
El nacimiento
Hace 25 años, Lino Salinas, acompañó a su esposa, Neysa Inchauste, para que baile en un grupo recién formado; era julio de 1998. Como eran tan poquitos, él también bailó junto a su hijo, Juan Pablo Salinas. Eran un total de 27 bailarines fundadores.
“Queríamos darle a la Entrada (de la Virgen de Guadalupe) una danza diferente, que sea con ese espíritu de ser fuertes”, dijo. En esa entrada fueron 15 mujeres y 12 varones. También bailaron tres niños, entre ellos su hijo que se está especializando en el exterior y espera volver pronto para seguir bailando.
Se los conocía como Tropa Churuquella, pero quisieron ponerle un nombre quechua y buscaron en diccionarios quechuas hasta que, luego de varias discusiones, decidieron por Tinku Atipay, “sig. Vencer – Venceremos”.
Los trajes únicos
Cada año es uno nuevo, confeccionado y bordado sobre tocuyo por los artesanos de la Escuela Taller de Integración (ETI), dirigido por Ina Urquidi y entre cuyos artistas se encuentran personas con capacidades diferentes.
El diseño lo hace el directorio respetando la composición de los trajes y jugando entre colores vivos y tenues, como son los colores de la danza indígena, donde destacan los chillones que se ven desde lejos. Los bordados se inspiran en los diseños de jalqa y del norte potosí, de donde proviene la danza.
Como una familia
El espíritu familiar de los primeros 27 integrantes, se contagió y se mantuvo a lo largo de los años. Luego se sumaron muchas personas más, pero los valores que se inculcaron, siguen siendo los mismos.
“La convivencia entre la gente siempre fue muy buena. Era familiar los primeros años, y creo que eso ha hecho que se inculque tanto el amor a la danza, como también el orden y la puntualidad”, precisó Salinas.
Confesó que a los impuntuales se les castiga con un buen “guascazo” con un chicote que está siempre listo.
“Los nuevos están viniendo a una familia integrada por bailarines y todos tienen que tratarse bien. El que viene un poquito más tarde y si encuentra a 50 personas, tiene que saludar a toditos. Todos tienen que ser amigos de todos y ha funcionado hasta ahora”, dijo.
El Tinku “Atipay” se caracteriza por su alegría y devoción. Durante la entrada no beben ni un solo trago de alcohol porque para ellos es importante dar el buen ejemplo que se necesita en la festividad religiosa.
Varias generaciones
El choque generacional está repleto de anécdotas donde “el mambo de la juventud” se impone. Los más grandes han arrastrado a sus hijos y bailan al ritmo de los más jóvenes, con la misma pasión.
Las distintas generaciones y caracteres se complementan en el baile donde todos se enfocan en algo más grande y así los problemas de cada uno, se vuelven más pequeños. Lo que los une es la danza, su pasión.
“Es un choque de emociones entre generaciones, no puedo explicar, pero se animan entre todos”, dijo el presidente.
25 años de solidaridad
Tinku "Atipay" es mucho más que un grupo de bailarines. Desde el primer año de su fundación tienen a la solidaridad como uno de sus pilares, y realizan obra social.
Cada uno de los cinco grupos identifica cada año una necesidad externa, ya sea en una institución o en una familia; se organizan y trabajan para suplir esa necesidad, en un acto de amor y cuidado al prójimo.
Por otro lado, a razón de experiencias personales duras acontecidas al interior de la familia “Atipay”, se creó un fondo solidario para apoyar en emergencias a los fraternos.
También se ayudan contratando los servicios o productos que ofrecen sus integrantes emprendedores, por ejemplo, para organizar sus fiestas y otras actividades.
Ni en los momentos más difíciles de la pandemia, esta familia de bailarines ha estado desconectada. De forma virtual oraban juntos, escuchaban historias desgarradoras, pero también hermosas, mientras se apoyaban y animaban •
Datos Atipay
INGRESO
Los nuevos aspirantes, luego de un mes de práctica, dan un examen para cubrir los cupos vacantes. Su participación es calificada por un jurado compuesto por 10 personas (cinco varones y cinco mujeres).
PARTICIPACIÓN
El cuerpo de baile del Tinku “Atipay” se presenta en escenarios con grupos nacionales y en video clips, completamente gratis. Incluso el traslado de los bailarines corre por cuenta del directorio con el fin de respaldar la difusión de la danza.
Bailaron con los Kjarkas, Bonanza, Yuri Ortuño, Nueva Proyección, entre otros. Bailan cada año en la Entrada de Oruro.
SUS ENSAYOS
Ensayan en el Colegio Alemán, todos los sábados desde abril, de 15h00 a 18h00. Todos juntos, antiguos, nuevos, guías y aspirantes.
DEVOCIÓN Y PASIÓN
El Tinku “Atipay” inculca la devoción hacia la Virgen de Guadalupe. Desde junio, cada viernes, inician las veladas en el lugar que elijan los del turno. “Llegan los fraternos y todos inician con la primera rezada, se reza dos veces, se recibe, se pide, se agradece, se comparte”, dijo Salinas.
El directorio
Presidente - Dr. Lino Salinas
Vicepresidente - Lic. Marcelo Arias
Coordinadora de Baile y Auditora - Lic. Neysa Inchauste
Strio. de Relaciones Públicas - Arq. Luis Rojas
Stria. de Actas - Lic. Liliana Martínez.
Vocal – Lic. Natalia Zambrana.