Concierto inaugural Música Para Respirar

Ante la presencia de 16 promesas de todo el país, Matilde Casazola y Cergio Prudencio

Concierto inaugural Música Para Respirar

Concierto inaugural Música Para Respirar Foto: Miguel Ortiz

Concierto inaugural Música Para Respirar

Concierto inaugural Música Para Respirar Foto: Miguel Ortiz

Concierto inaugural Música Para Respirar

Concierto inaugural Música Para Respirar Foto: Miguel Ortiz

Concierto inaugural Música Para Respirar

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    Mónica Calabi
    Ecos / 06/09/2023 00:32

    Sucre ha estado rebosante de música desde el 25 de agosto hasta hoy, domingo 3 de septiembre. La han traído músicos de talla mundial que le han devuelto el aliento a Sucre y le han recordado su vocación artística y su configuración como escenario natural que cuenta con un público ávido y agradecido con el alto nivel del que ha sido el Festival Internacional de Música para Respirar organizado por la Sociedad Boliviana de Música de Cámara.

    Cada concierto fue un “poema”, como los de Matilde, de nuestra Matilde que ha inspirado la ópera boliviana “En las ojeras de la noche” que ha puesto el broche de oro luego de una seguidilla de eventos musicales que se inició en la Casa de la Libertad, cuando la llave giro para dejar abrir esa puerta magnífica que dejó entrar a los espectadores a los lugares privilegiados de más de 10 conciertos en diferentes escenarios de La Plata, de Charcas, de Chuquisaca, de Sucre la Capital.

    Cuando todo comenzó en la Casa de la Libertad al caer la noche, el público se iba congregando en los pasillos y en el patio cuyo murmullo era interrumpido con una que otra nota de los músicos afinando a puerta cerrada, en el Salón del Senado, vigilados por casi todos los presidentes que ha tenido Bolivia y que están retratados en ese salón.

    Antes de tocar la trompeta, el director artístico, Bruno Lourensetto, tomó el escenario dos veces. La primera para contarnos sobre la acción de los músicos de Sociedad de Música de Cámara en la adversidad de la pandemia del Covid-19 cuando ejecutaron miles de microconciertos virtuales para llegar a millones de personas en todos los confines del mundo durante la emergencia sanitaria. Es que no podían haber escogido un nombre mejor “Música Para Respirar” porque los artistas estaban disponibles 24/7 para llevar música a la gente enferma, encerrada, aislada y desolada y cambiarles la perspectiva con música y haciéndose presentes en sus vidas con melodías de sosiego, esperanza y alegría. 

    Esa es la maravilla de la música, transforma y llega a ese lugar insondable que habita en todos los seres humanos y nos vincula genéticamente con ese lenguaje universal que todos entendemos. Siempre vamos a necesitar música para respirar porque al dar y al recibir, cada aliento es un gracias. 

    Volviendo a la Casa de la Libertad, cuando todos ya estaban en su lugar sentados y expectantes, nuevamente Lourensetto tomó el escenario a prisa para anunciar que había mucha gente fuera del recinto y que iban a entrar “las promesas”; se trataba de 16 jóvenes instrumentistas que atendieron el llamado y postularon su talento musical para acompañar a sus maestros a Sucre, aprender de ellos cada día, crear fuertes lazos y también tocar en las calles de la ciudad. 

    Y luego la trompeta con la Simple Song de Leonard Bernstein, que con su alabanza nos elevó hasta el cielo y para después encontrar a un Astor Piazolla, eternamente irreverente y moderno pero esta vez desde el violoncelo, llevando El Gran Tango a otro nivel. 

    Las notas iban aflorando de los instrumentos que a su tiempo iban tomando protagonismo en el escenario trayendo música contemporánea de figuras inmortales como de Raúl Midón o la Sonata para Violín de César Franc, hasta que, en el momento cúlmine todos los instrumentos como el piano, el clarinete, los violines, la guitarra, la percusión, el celo y las voces se apropiaron de todo el espacio, del oxígeno, del compás de los corazones del público que se dejó llevar por la lírica y las variaciones de intensidad magistrales de Coming Together de Frederic Rzewski.

    El público aplaude, suspira a veces, contiene la respiración otras, se emociona, sonríe, se asombra, igual que Matilde Casazola en primera fila, igual que Cergio Prudencio, el director musical de la ópera igual que las jóvenes promesas, porque eso hace la música, abraza a todos por igual. 

    Nayjama de Sucre cerró la noche inaugural en el patio de la Casa de la Libertad. Sopló para traer los sonidos andinos desde lo alto de las montañas, del fondo de la tierra, del alma boliviana. Hizo bailar a los músicos que son de aquí pero también de Alemania, de Italia, Brasil, Holanda, Canadá, Francia, Suecia, Kurdistán y Portugal quienes llegaron para dejar ese pedazo de su alma musical y fundirse en una sola rueda, alrededor de la fuente de piedra de la Casa Libertad, con música de Bolivia •

     

    Matilde Casazola

    “Es un privilegio para todos los que estamos en Sucre tener la posibilidad de asistir a estos conciertos que se han iniciado y que nos han dejado a todos con el alma emocionadísima por la maravillosa interpretación de cada uno de ellos y por las obras que han escogido, contemporáneas, que no siempre son accesibles. El público se ha comportado maravilloso, ha escuchado todo con gran emoción y deben estar felices, yo estoy feliz, feliz de que podamos disfrutar de música tan hermosa, del carisma de los artistas, bastante jóvenes pero de una gran experiencia musical y también esperando la Ópera que yo les agradezco que les haya inspirado mi obra para poder hacer algo multifacético con teatro, música, poesía, actuación”. 

    Cergio Prudencio

    “Estoy muy impresionado, es un concierto a muy alto nivel en cuanto a los intérpretes que han participado, no solamente desde el punto de vista técnico sino también por el involucramiento interpretativo, emocional, psicológico de cada una de las piezas. Ha sido un privilegio haber tenido esta noche a músicos de tantísimo nivel, en nuestra Casa de la Libertad, para el público de Sucre”. 

    Lucas Justiniano, promesa musical. Instrumento – Corno francés

    “Es una alegría poder compartir dos semanas con grandes artistas de toda Bolivia y compartir clases con maestros de todas partes del mundo. Es una alegría haber sido seleccionado para ser parte de esta linda experiencia y crear una relación con otros músicos, aquí, en Sucre”

    LOS MÚSICOS

    Camila Barrientos- Clarinete

    Bruno Lourensetto – Trompeta

    Willem Stam - Violonchelo

    Vania Andrea García – Cello

    Sergio Escalera – Piano

    Brusk Zanganeh – Violin

    Cindy Folly – Viola

    Claudia Machicado – Contrabajo

    Elodie Bouny – Guitarra

    Erika Ribeiro – Piano

    Rosa Rapha – Percusión y canto

    Paola Machicado - Percusión

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