Adolfo Cáceres Romero Hasta pronto, querido profesor
Cáceres Romero fue el maestro que corregía con cariño sin dejar pasar error alguno y si el escritor merecía varias correcciones en sus escritos, los trabajaba, pulía, corregía y mejoraba hasta obtener uno que valga la pena para ser publicado.
Cáceres Romero fue el maestro que corregía con cariño sin dejar pasar error alguno y si el escritor merecía varias correcciones en sus escritos, los trabajaba, pulía, corregía y mejoraba hasta obtener uno que valga la pena para ser publicado. No se trataba de escribir por escribir, sino de buscar la perfección
El reloj marcaba las 12:40 del 8 de diciembre de 2023 y, en un par de segundos, el escritor y amigo al cual admiré y quise mucho, partía rumbo a la eternidad. Me tocaba informar de su viaje a la inmortalidad. Con lágrimas en los ojos apenas pude decir: Amigos todos, lamento comunicar el sensible fallecimiento del escritor, amigo y maestro Adolfo Cáceres Romero. ¡Dios lo tenga en su reino!
Así tuve que avisar la partida irremediable del gran escritor Adolfo Cáceres Romero, un hombre que dedicó su vida entera a escribir obras literarias y también a estudiar la literatura boliviana a través de la historia de la literatura y de diversos ensayos y diccionarios sobre la narrativa boliviana. Un hombre que contribuyó a la difusión de nuestras letras tanto a nivel nacional como internacional.
Pero Adolfo Cáceres Romero no solo fue un escritor de renombre, además de crítico e historiador de la literatura boliviana, fue un gran impulsor para escritores jóvenes que muchas veces son los que necesitan de un guía para escribir y publicar sus obras. Un maestro no solo busca perfeccionar su búsqueda en su propio sendero, sino que también acompaña el caminar de otros discípulos que suelen perderse en el camino. Cáceres Romero fue el maestro que corregía con cariño, eso sí, no dejaba pasar error alguno y si el escritor merecía varias correcciones, había que trabajarlas hasta tener un escrito que valga la pena para ser publicado. No se trataba de escribir por escribir, sino escribir, pulir, corregir, mejorar, buscar la perfección. Si no se encontraba la perfección, por lo menos se la rozaba.
Era un hombre poseedor de una cultura universal en todas las artes y la historia, pero, obviamente, destacaba por su labor de escritor por su erudición, principalmente literaria. Su formación humanista era sorprendente y eso le sirvió para su trabajo de crítico literario y de historiador de la literatura boliviana. En los cuatro volúmenes de su obra “Nueva historia de la literatura boliviana”, indaga sobre la literatura nacional, pero abarca también líneas de tiempo ya sea desde la fundación de la República de Bolivia o desde la llegada de los españoles. Para él, la literatura boliviana tiene sus orígenes en las civilizaciones precolombinas, por ello toma la literatura “oral” de los quechuas, aimaras, guaraníes y otras lenguas precolombinas de nuestro territorio. Este nuevo enfoque nos permite ver que la manifestación literaria se dio desde tiempos inmemoriales
Pero Adolfo Cáceres no solo fue escritor, profesor de colegio, docente universitario y crítico literario de renombre. Fue un hombre de familia excepcional, respetuoso, atento y cariñoso con su esposa, la señora Rosario; preocupado, responsable y amoroso con sus hijos; leal, sincero y generoso con sus amigos; atento, gentil y muy humano con sus estudiantes; es decir, fue un ser humano fuera de lo común.
La Universidad Mayor de San Simón le confirió el grado de Doctor Honoris Causa por su gran contribución literaria y por su gran trabajo como escritor y crítico literario.
Tuve el privilegio de tenerlo como docente universitario y la verdad es que gran parte del estímulo literario para seguir mi carrera de escritor se la debo a él, como tantos otros escritores que siguieron el camino de las letras y encontraron en Adolfo Cáceres el afectuoso y sabio consejo que anima a seguir adelante en vez de la crítica despiadada de algunos pseudo-escritores que se deleitan con los equívocos de quienes están empezando poniendo más piedras al vacilante andar de los principiantes. Cáceres Romero, en cambio siempre fue una mano amiga y el portador de un paternal consejo como viejo orfebre de las palabras quien, con mucha sapiencia y firmeza, eso sí, decía dónde estaba el error e inmediatamente buscaba una solución. Por eso, Cáceres Romero no solo es un gran profesor universitario, sino un verdadero maestro, en todo el sentido de la palabra.
Su indeleble huella literaria
¿Cuál es el legado de Adolfo Cáceres Romero para la literatura boliviana? Decía el maestro Borges que Quevedo no era solo un escritor, era una literatura. Podemos decir lo mismo de Adolfo Cáceres Romero, no solo es un escritor que trabajó en diversos géneros, sino fundamentalmente es una literatura fuerte, lozana, diversa; es decir, es un escritor que ha dedicado su vida a leer libros, comentar libros, corregirlos, escribirlos y, principalmente, motivar a que todos los escritores sigan esa senda de amor hacia lo literario. Su labor es de un constante escritor comprometido con el quehacer cultural y educativo del país. Ha estudiado nuestra literatura, ha investigado a profundidad a sus escritores y sus obras y le ha dado un nuevo rostro a literatura boliviana poniéndola en el sitial que merece, no por un chauvinismo sectario, sino por el rigor del estudio y por la calidad literaria que describe en sus investigaciones.
Esa es la literatura de Adolfo Cáceres Romero, el pensamiento y la narrativa, la imaginación y la abstracción, mejor dicho, es el mejor símbolo de la literatura boliviana. Ese es el Adolfo Cáceres Romero que Bolivia siempre llevará en el corazón y recordará que la literatura boliviana, a partir de su legado, cobró mayor valor e importancia en el contexto internacional.
Estuve hasta el último momento acompañando al profesor, amigo, padre y maestro Adolfo Cáceres Romero. No fui a darle el último adiós, porque entre los amigos no hay un adiós sino un hasta pronto. Requiescat in pace •
Se fue otro gigante
Adolfo Cáceres Romero no solo fue un escritor excepcional, sino, también, un investigador de la literatura boliviana. En un país con una literatura escasamente difundida, escribió una notable "Nueva Historia de la Literatura Boliviana" en cuatro tomos que logró llenar muchos de los vacíos de nuestro pasado en ese arte. Es cierto que también cayó en la trampita de Wallparrimachi, pero ese es un pequeño desvío en el campo arado que solo se puede notar porque los demás surcos están bien hechos. Por ello, esa obra es una de mis principales fuentes para mi "Literatura y coloniaje". Si bien Wallparrimachi es una ficción basada en la recopilación de algunos poemas en quechua, Cáceres fue mucho más allá al reunir decenas de piezas en ese idioma en su "Poesía quechua del Tawantinsuyu". Cuando investigaba la literatura boliviana, confirmó que el mayor caudal, desde los tiempos prehispánicos hasta el siglo XIX, estaba en Potosí y así me lo confirmó en 2006. Esa fue la chispa que encendió mi propósito de escribir la historia de la literatura potosina.
Utilizando solo parte de lo que encontró sobre Potosí, escribió una novela totalmente ambientada en esta ciudad, "La saga del esclavo", que debería ser estudiada en los colegios de la Villa Imperial. Su partida, temida desde hace algún tiempo, nos deja sin uno de los gigantes de la literatura boliviana.
(Juan José Toro Montoya)
ESCRITOR A TIEMPO COMPLETO
La literatura boliviana está de luto, ha fallecido Adolfo Cáceres Romero, un gran ser humano, un escritor a tiempo completo. Su cuento “La emboscada” obtuvo el Premio Nacional de Cuento y figura, merecidamente, entre los diez mejores cuentos de Bolivia. Publicó, entre otros libros, las novelas “La mansión de los elegidos”, “Las víctimas”, “La saga del esclavo” y “Octubre negro” y los libros de cuentos “Galar”, “Copagira”, “Los golpes”, “La hora de los ángeles” y “Entre ángeles y golpes”.
Cuando digo que fue un escritor a tiempo completo es porque, en un medio mezquino como el nuestro, Adolfo se preocupó por sus colegas en varios trabajos de investigación literaria, uno de ellos denominado “Nueva historia de la literatura boliviana” dividido en varios tomos, el tomo I se refiere a la literaturas aymara, quechua, callawaya y guaraní; el tomo II a la literatura colonial de Bolivia y el tomo III a la literatura de la Independencia y del siglo XIX; pronto saldrá el tomo sobre la literatura boliviana en el siglo XX. También publicó El “Diccionario de la literatura boliviana” y un “Manual práctico de redacción”. Por si fuera poco, publicó las antologías “Poesía boliviana del siglo XX” (Edición bilingüe español-francés), “Poesía quechua en Bolivia” (en quechua, español y francés), “Poesía quechua del Tawantinsuyu” y muchos otros libros.
Tuve la suerte de conocerlo hace muchas décadas y debo reconocer que siempre me apoyó, creyó en mi obra y me incentivó a seguir escribiendo. Juntos hicimos varias antologías de cuento. Te extraño, mi buen amigo.
(Homero Carvalho Oliva)