Histórico: Ch’utillos es Patrimonio de la Humanidad
Mucho más que una fiesta patronal
La festividad de Ch`utillos ya está inscrita en la lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. El logro es importante porque incidirá en su promoción internacional y dejó en el camino a otras postulantes, como las de Urkupiña y Guadalupe, así que, como es de suponer, tiene una historia por detrás, que la resumimos aquí.
No solo es una fiesta patronal. Ch’utillos es un hecho cultural que tiene su origen en tiempos preincaicos, cuando habitantes de la cultura qaraqara utilizaban una quebrada natural, denominada Mullu Punku como entrada al gigantesco adoratorio que era el valle que estaba a los pies de la waka P’utuxi o Potosí.
Cuando comenzó la explotación de la plata (1545), la waka P’utuxi perdió esa condición porque fue horadada para la extracción del mineral, pero Mullu Punqu ocupó su lugar como adoratorio. Los jesuitas calificaron a esa actitud como idolatría y reemplazaron ese culto con el de San Bartolomé.
Ya en tiempos republicanos, cada 24 de agosto, mineros e indígenas bajaban hasta el lugar para rendir veneración a San Bartolomé, que se había sobrepuesto al culto autóctono, en una manifestación que derivó en festividad. Empero, en la década del 70 del siglo XX, la festividad había declinado y estaba a punto de desaparecer.
Varios intentos para rescatar Ch’utillos fracasaron hasta que, en 1984, el radialista Gonzalo Calderón Ríos intentó convocar a las escasas fraternidades existentes a organizar una entrada. Tras un primer fracaso, al año siguiente convocó a una entrada intercolegial de fraternidades folklóricas y un concurso de danza y de barras, contando con la respuesta de seis establecimientos educativos. Fue el inicio de las entradas folklóricas que han convertido a Ch’utillos en una enorme festividad que acaba de ser inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés).
Histórico
Ch’utillos fue incorporado en la lista de la Unesco prácticamente sin discusión. El comité del patrimonio mundial citó al Estado interesado, Bolivia, para dar a conocer su decisión sobre esa y otras postulaciones del continente, entre las que también estaba la festividad de Urkupiña (6 de diciembre).
En el caso de las otras postulaciones, se asignó 20 minutos para la exposición de motivos, mientras que para Ch’utillos se programó solo tres minutos, destinados a los agradecimientos del representante del país postulante. Esa fue la señal clara de que la postulación había sido aceptada.
Dos razones fueron determinantes para aceptar la postulación: el argumento histórico y el correcto llenado del formulario correspondiente de la Unesco.
En ambos trabajaron miembros de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).
Milenario
Esencialmente, Ch’utillos es un hecho cultural cuyo origen se remonta al periodo preincaico. Los investigadores que formaron la SIHP en 2018 desarrollaron trabajos investigativos durante años y estos fueron incorporados en “El gran libro de Ch’utillos” que la Alcaldía de Potosí imprimió, agotó y tuvo que reimprimir.
En esa publicación está mi ensayo sobre los orígenes de Chútillos, así como trabajos de Marco Antonio Flores Peca, José Luis Pérez Coro, Mario Lucky Caro Martínez, Daniel Oropeza Alba, Heinz Antonio Basagoitia Acuña, Shirley María Cruz Quispe, Ivert Elvis Fuertes Callapino y Oswaldo Nina Cruz. El libro demuestra, de manera científica, que el hecho cultural conocido como Ch’utillo tuvo su origen en el culto ancestral que se desarrollaba en la quebrada de Mullu Punqu, que hoy se conoce como “la cueva del diablo”. Ese culto era desarrollado por la cultura qaraqara que habitó Potosí antes de la expansión incaica, así que su antigüedad podría ser, incluso, milenaria.
Formulario
Cuando se constituyó el comité impulsor para la postulación de Ch’utillos, la SIHP fue una de las más de cien instituciones convocadas, pero la que más trabajó, pese a que es una organización privada. El llenado del formulario ICH 02 y la elaboración de los inventarios fue un trabajo técnico en el que, entre otros, participaron Daniel Oropeza Alba, Marco Antonio Flores Peca, Ivert Elvis Fuertes Callapino y Sheila Beltrán López.
Eventualmente, Oropeza y Beltrán llegaron a ser funcionarios municipales mientras que Fuertes llegó al comité como personal de la Gobernación. Solo Flores Peca trabajó sin el incentivo de un sueldo. Los documentos debieron traducirse a los idiomas oficiales de la Unesco y ese trabajo también lo hicieron miembros de la SIHP. Pese a todo esto, la SIHP ni siquiera fue mencionada en los actos oficiales en los que brillaron el gobernador, la alcaldesa y el presidente de la Asociación de Fraternidades Folklóricas y Autóctonas de Potosí (Affap).
“Contrabando”
El documento de postulación contiene un error de fondo y nada menos que en el título se incorporó el nombre de San Ignacio de Loyola que, según observó oficialmente la SIHP, no está directamente relacionado con la festividad. Según explicó el presidente de la Affap, Santiago Cruz, el nombre de San Ignacio de Loyola fue incorporado a pedido de los habitantes de San Antonio, que son devotos del santo, y como consecuencia de que su nombre apareció cuando se hacían los inventarios.
La SIHP ha determinado que San Ignacio de Loyola es una incorporación tardía, de la primera parte del siglo XX, y apareció en el santuario de La Puerta por influencia de los jesuitas, así que solicitó oficialmente al comité que se lo retire del nombre del documento de postulación. Cruz dijo que esto se hará al momento de revisar ese documento para correcciones posteriores a la aceptación de la Unesco •
El libro de Ch’utillos
Uno de los hechos determinantes para que la Unesco decida incorporar a Ch’utillos en la lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es el acompañamiento del libro que contiene ensayos sobre la festividad, con correctas citas de fuentes. Esta publicación lleva dos ediciones, la primera y una segunda corregida y aumentada en la que se explica que San Ignacio de Loyola es un elemento ajeno al hecho cultural llamado Ch’utillo.
Los temas que contiene la segunda edición del libro son los siguientes:
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ENSAYO |
AUTOR |
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Orígenes verdaderos del hecho cultural conocido como Ch’utillo |
Juan José Toro Montoya |
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Un santo recién llegado |
Juan José Toro Montoya |
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Ch’utillos y su pasado histórico |
Marco Antonio Flores Peca |
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San Bartolomé de los Andes |
José Luis Pérez Coro |
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Acerca de los elementos que forman parte de la festividad de los Ch’utillos |
Shirley María Cruz Quispe |
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Ch’utillos: La fastuosa fiesta sincretizada en Mullu Punku |
Ivert Elvis Fuertes Callapino |
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El área arqueológica Mullu Punku |
Heinz Antonio Basagoitia Acuña |
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El camino y la ruta virreinal de Potosí |
José Luis Pérez Coro |
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Por la ruta del parque arqueológico “Mullu Punku” |
Mario Lucky Caro Martínez |
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Reporte sobre los hallazgos en Mullu Punku |
Daniel Bernardo Oropeza Alba |
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La misteriosa formación de la Quebrada de Mullu Punku |
Ivert Elvis Fuertes Callapino |
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Ch’utillos… “La fiesta grande de Bolivia” |
Mario Lucky Caro Martínez |
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Danzas de las entradas folklóricas de Ch’utillos |
Marco Antonio Flores Peca y Juan José Toro Montoya |