“Tribal” Una exposición de animales africanos en Sucre
Cecilia Arana Sainz empezó a pintar a los 54 años, en 2017, cuando en su interior una manada de elefantes acompañados de sus crías la miraba y suplicaba ser liberada; ese llamado se convirtió en una necesidad irrefrenable de pintar. Es así que un día tomó las pinturas que encontró en su casa y con u
Cecilia Arana Sainz empezó a pintar a los 54 años, en 2017, cuando en su interior una manada de elefantes acompañados de sus crías la miraba y suplicaba ser liberada; ese llamado se convirtió en una necesidad irrefrenable de pintar. Es así que un día tomó las pinturas que encontró en su casa y con una brocha pintó su primer elefante sobre una cartulina; luego, usó la puerta como lienzo antes de que en gran formato desfilaran por su vida lienzos de verdad para contener a los elefantes que vinieron seguidos de jirafas, leones, lobos, cebras y toda una fauna africana. “Este es mi tema definitivamente y no hay cómo cambiarlo; lo he intentado pero no pude porque estoy pintando animales africanos en Bolivia, a pesar de no conocer África”, dijo a ECOS.
El arte, en forma de estampida de elefantes, llegó a Arana para salvarla del "naufragio" en el que se sentía al perder todo lo que amaba; una catástrofe emocional que ocurrió al "tomar una decisión que tardó mucho en llegar", como ella dice refiriéndose a la separación de su "león", el padre de sus hijos, el reconocido escultor León Saavedra Geuer, quien además fue el primero en reconocer belleza y arte en sus cuadros de principiante. Ambos han hecho cuatro exposiciones juntos; la de la Universidad Andina podría ser la última.
Tribal
La exposición se llama "Tribal" porque Cecilia Arana nació en Sucre, de donde viene toda su familia. "En Sucre comenzó mi tribu y esta exposición ha sido en honor a ellos y especialmente dedicada a mi papi, Javier Arana Ostria, que nos representa a los ausentes", dijo. Conocí a la artista un verano en Yotala con parte de su tribu, entre ellos su hermana y entrañable amiga, Virginia Arana.
La primera exposición
Su entonces esposo preparaba una exposición junto a los renombrados Ejti Stih y Juan Bustillos en el Centro Melchor Pinto, donde ella fue para pedir que por favor le hicieran un espacio. Cuando le dijeron que sí, la actividad de pintar fue irrefrenable; la estampida de animales salía de día y de noche para posicionarse en sus lienzos. "Enloquecida, en dos meses pinté 26 cuadros de gran formato. No cocinaba, no almorzaba, no dormía; era como una obsesión, como un TOC; eso mío reventó como pipoca. Pinté, pinté, pinté… y presenté la exposición que a unos les gustó, a otros no; a mí me encantó y desde entonces no he parado", dice Cecilia con la afabilidad que la caracteriza •
La inspiración
- Cecilia Arana tiene un cuadro de Cecilia Wilde de una elefanta con su bebé que siempre la acompañó en todas sus mudanzas de casas y de ciudades. Un día, esa elefanta le pareció que estaba demasiado sola y decidió pintarle un compañero en cartulina. Fue su primer cuadro.
- En el colegio, la materia de dibujo no era su favorita y prefería negociar con el maestro para escribir biografías de autores en vez de realizar los dibujos o pinturas de fin de curso.
- Cuando Arana Sainz paraba de pintar, los elefantes se agolpaban en su mente. Luego escuchó que algunos nacían sin colmillos; ella está segura de que es para preservar sus vidas de los cazadores.
- Se fija en los ojos de los animales que ve a través de fotografías y también sigue las historias de animales icónicos que la inspiran.
- Desde niña, amaba las jirafas. Le sorprendió que nacieran jirafas blancas o cafés, también para sobrevivir a la caza por sus pieles.
- "Sudan" es otro de sus personajes, el último rinoceronte blanco macho cuya especie está al borde de la extinción. Puede llegar a medir cuatro metros de largo por dos de alto, con un cuerno de metro y medio.
- El par de lobos replica el abrazo del macho a la hembra para protegerla del frío.
- Los leones Atlas fueron los más grandes que existieron y que usaron los romanos. Eran originarios de Marruecos.
- Admira la perfección de las cebras, y pintarlas para ella es una invitación a sosegar su mente y su alma.