Nuestra versión chuquisaqueña de la Canción sin miedo

La versión chuquisaqueña de la “Canción sin miedo” muestra un video donde aparecen mujeres, jóvenes, enamoradas, novias, madres y esposas cuyas vidas han sido cegadas

“Soy Vivi, soy Adela y soy Darla. Soy Favia, soy Vanessa y soy Laura. Soy Sarah, soy Natalia, soy Francisca, soy Lidia, soy Yosmit, Soy María. Soy la niña que subiste por la fuerza

“Soy Vivi, soy Adela y soy Darla. Soy Favia, soy Vanessa y soy Laura. Soy Sarah, soy Natalia, soy Francisca, soy Lidia, soy Yosmit, Soy María. Soy la niña que subiste por la fuerza

Portada del CD de la Canción sin Miedo presentada en Sucre.

Portada del CD de la Canción sin Miedo presentada en Sucre.

“Soy Vivi, soy Adela y soy Darla. Soy Favia, soy Vanessa y soy Laura. Soy Sarah, soy Natalia, soy Francisca, soy Lidia, soy Yosmit, Soy María. Soy la niña que subiste por la fuerza

“Soy Vivi, soy Adela y soy Darla. Soy Favia, soy Vanessa y soy Laura. Soy Sarah, soy Natalia, soy Francisca, soy Lidia, soy Yosmit, Soy María. Soy la niña que subiste por la fuerza Foto: Cedida


    Mónica Calabi
    Ecos / 29/04/2024 11:45

    La versión chuquisaqueña de la “Canción sin miedo” muestra un video donde aparecen mujeres, jóvenes, enamoradas, novias, madres y esposas cuyas vidas han sido cegadas. El videoclip y la música emocionan hasta las lágrimas por su proximidad a una realidad que desgarra el alma de impotencia, no solo por las víctimas de violencia que con su sangre han trazado el sendero de la lucha, sino por los casos de violencia que ahora, en el presente nos rozan, pasan frente a nuestros ojos, algunos de los cuales mendigan justicia en los juzgados y otros que prefieren callar para no aproximarse a la burocracia legalista que horada aún más en las heridas de la víctimas que no confían ni en policías, ni en fiscales, ni en jueces y prefieren callar su dolor, o peor aún, lo normalizan creyendo que les tocó vivir ese tormento y que es parte de una vida que es como estar muerta.

    Vuelvo a ver el video de Juana Maturano T. en YouTube una y otra vez, como si cada nota de esa canción global de la autora Viviana Monserrat Quintana Rodríguez pudiera traer de vuelta a la vida a mis amigas, a mis hermanas, a mis madres y a mis abuelas. Algunas murieron en manos de sus victimarios y a otras se les fue apagando la vida de tanto sufrimiento. El caso de ellas no entra en las estadísticas.

    Por el teléfono Juana Maturano Trigo, quien le puso la voz a nuestra versión, a la versión chuquisaqueña, trata de dar números para medir la magnitud de la tragedia de las víctimas de violencia de estos últimos años en Bolivia y en Chuquisaca, pero es imposible porque todas cuentan, no solo las que han muerto, sino las hoy sobreviven medio muertas.

    “Manejamos solo los datos que emite la Fiscalía General del Estado, pero también sabemos que esos son los datos que han llegado hasta instancias del Ministerio Público, pero hay otros casos de violencia que no llegan hasta esa instancia y se quedan en la Defensoría de la Niñez o de la Mujer o ni siquiera llegan hasta ahí”.

    En Bolivia alrededor de 100 mujeres mueren asesinadas por sus parejas cada año. Más del 50% de los casos acontece en el campo.

    La canción

    La canción es movilizadora, una especie de himno en las luchas feministas que Juana Maturano concibe como un arma fresca luego de que por las tantas batallas por los derechos humanos se han agotado los recursos que no logran los efectos deseados. Los feminicidios no cesan y las relaciones de pareja tóxicas y violentas coexisten en el presente ajenas a la justicia hasta que ocurre una tragedia, hasta que una vida se ciega, hasta que sale en los titulares.

    “El cantar es el mecanismo que hemos encontrado que se me ocurrió en la marcha que organizamos diferentes instituciones el 25 de noviembre de 2023 en Sucre, por el Día de la No Violencia Contra la Mujer”, dijo a ECOS. En esa oportunidad por primera vez Juana Maturano cantó la canción en vivo con el acompañamiento de dos amigos músicos, Alba Solé Borràs, maestra española que radica en Sucre y Rolando Gonzáles. “Ese día vi cómo la canción generó una expectativa positiva. Vi a mis compañeras de la AMUPEI (Articulación de Mujeres por la Equidad e Igualdad de Derechos Humanos) cantando a voz en cuello”. Al finalizar ese acto, mujeres se le acercaron a Juana para decirle “nosotros también queremos cantar”.

    Se grabó la canción en la productora Famma Records de Fernando Hermosa. Se entabla relación con el músico Marco Moya quien se encargó de realizar todas las adecuaciones instrumentales para darle personalidad propia a la canción que incluyó declamaciones para enfatizar el mensaje de “mujer y activista”. Moya contactó a todos los músicos y dirigió la producción de la canción.

    “También incorporamos los nombres de las víctimas de feminicidio que, en muchos casos, he conocido, incluso a los familiares haciendo el seguimiento desde la Defensoría del Pueblo por ejemplo de Sara Hochstatter (quien estaba embarazada resultando en un doble homicidio–2012), Natalia Muñoz (la bailarina que falleció en marzo de 2009), entre otros para contextualizar el contenido de la canción a la realidad del país”, dijo.

    El guion de la producción audiovisual fue elaborado por Juana Maturano T. quien buscaba en todo momento la concordancia con el contenido de la canción. “La grabación de la canción causó mucha emotividad entre los productores y músicos porque la interpretación fue muy sensible y muy adecuada. Con ese entusiasmo nos pusimos a trabajar el video”.

    Las principales locaciones fueron el Cementerio General y el Tribunal Departamental de Justicia. A la grabación fueron convocadas varias personas entre activistas de AMUPEI, familia y amigas de la promoción 1993 del Colegio Quiroga. “De hecho la actriz principal del videoclip es una de las hijas de mis compañeras del colegio, Karla Arancibia Estrada... quien tiene formación en actuación”, precisó. Sin embargo, la esencia del video clip la pusieron los propios familiares de las víctimas de feminicidio que acudieron a la cita y aparecen en el video como una manera de buscar justicia.

    “Ellas han revivido el dolor que les causó el haber perdido a sus hermanas y sus hijas”. En el video también se toman en cuenta aspectos de la idiosincrasia boliviana, como por ejemplo las apachetas. Impresiona la toma en el cementerio general donde aparece un mar de apachetas, de tumbas y cruces.

    “Muchas de nuestras víctimas han sido lanzadas al precipicio, a los barrancos, dejadas en terrenos baldíos o enterradas de manera precaria para ocultar el cuerpo”, detalla Juana, trayéndonos a la cruda realidad.

    En el video igualmente se ven las flores como ofrenda a la memoria de las víctimas, para no olvidarlas, así como imágenes de las marchas y movilizaciones que también tienen el propósito de recordar que cualquiera puede ser víctima.

    “La canción y el video clip, han sido pensados únicamente para llegar al corazón de las personas y a su sensibilidad para acercarlas a esta triste realidad y ojalá podamos cambiarla mientras entendamos que la violencia no es normal y que puede conducir a consecuencias trágicas.

    Tampoco queremos pasar por alto el sufrimiento de las familias cuando en esas circunstancias, pierden a su ser querido”, concluye Juana Maturano T.

     

    Sin miedo desde Mon Laferte hasta Sucre

     Marco A. Moya Porcel

    “Nuestra lucha hoy no es por pan, ni por techo; es por respeto, justicia y nuestros derechos”. Así reza una de las consignas de Juana Maturano Trigo quien hace pocos días presentó la canción de Viviana Monserrat Quintana Rodríguez conocida en las luchas feministas como Vivir Quintana. Canción sin miedo que nació un 25 de febrero como un encargo para la cantante chilena Norma Monserrat Bustamante Laferte, popularmente conocida como Mon Laferte quien el 7 de marzo de 2020 tuvo una presentación en el marco del Tiempo de Mujeres, Festival por la Igualdad; es así que esta canción se presenta por primera vez en el zócalo de México y tenía la finalidad de denunciar el feminicidio. En ese escenario fueron tres las figuras femeninas que la presentaron como fueron Mon Laferte el grupo coral de mujeres denominado ‘’El Palomar’’ y la compositora.

    Rápidamente la canción se popularizó en todo el mundo como una herramienta de lucha, una especie de himno traducido a distintos idiomas que se interpreta en distintos países.

    Al inició la canción nace con una identidad musical muy arraigada a sonidos mexicanos que se va reproduciendo como un grito que trasciende montañas, valles, idiomas y calles, provocando valentía y resistencia cuando interpretamos esta obra musical, aquí o en cualquier lugar del mundo.

    Entre las versiones destacables de Latinoamérica está Rumiñahui (Ecuador), Banda Femenil Regional ‘’Mujeres del Viento Florido`` (México), Mafeg (Colombia), Regional Puno (Perú), Ensamble Guatemala (Guatemala), Juntanza de mujeres indígenas colombiana, Roció Quiroz (Argentina), Cantantes Quichilenses (Guatemala) y Barrileras del 8M de Puerto Rico. Cada una le imprimió sus aires regionales folclóricos como elementos que enriquecieron una de las canciones más representativas en la lucha contra la violencia y feminicidio. Como parte de este recorrido que finalmente desemboca en la reciente presentación de Juana A. Maturano de Sucre, vale también mencionar que en el país Ensamble Imaybé (Tarija), Elga Zuleta (La Paz), Mujeres Artistas Bolivianas (Vero Pérez, Mariela Jordán, Lucia Leyes, Monserrat Soria, Daniela Arteaga y Diana Azero grabaron versiones ante la urgencia de socializar esta problemática a través de la música.

    En Sucre la producción de la activista MSc. Abog. Juana A. Maturano Trigo, fue hecha pública en el auditorio de la Casa de la Libertad junto a familiares de víctimas de feminicidio, asociaciones femeninas, prensa y autoridades; además de contar con la presencia de la poetisa chuquisaqueña Matilde Casazola Mendoza.

    El evento fue bastante emotivo, incluso causo que la presentadora (Lic. Ana Isabel Calvimontes L.) salga del habitual formato; cabe mencionar que esta importante figura del periodismo deportivo es además una canta autora comprometida con las reivindicaciones sociales.

    La versión de ‘’Canción sin miedo’’ realizada en Sucre por Juana Maturano T. se basa sobre un aire de cueca que es parte de la herencia musical sucrense y cuenta con la española Alba Solé al piano y como directora de coro, entre otros artistas destacados capitalinos como Andrés Gonzáles Antezana (bajo electrónico, director Atipaj Folk), José Jh. Santivañez Yucra (Charanguista del grupo  Los Masis), Mijael Siles Rodas (guitarrista eléctrico del grupo Concepción Rodas y grupo Yawar Pacha), en la dirección y arreglos musicales, guitarras e instrumentos de viento Marco A. Moya Porcel (vientista del grupo Los Masis y guitarra del grupo SobreviVencia).

    En cuanto a la producción en audio y video se trabajó con el afamado cantante Fernando Hermosa Pereira (Famma Records), el guion visual, dirección general, interpretación vocal y adaptación literal del proyecto recientemente presentado fue producido por la MSc. Abog. Juana Maturano Trigo.

    Puedes encontrar la versión de la Canción sin Miedo, Juana A. Maturano en YouTube.

    ``Cantamos sin miedo, pedimos justicia

    Gritamos por cada desaparecida

    Que resuene fuerte "¡nos queremos vivas!"

    Que caiga con fuerza el feminicida’’

    Fragmento Canción sin miedo

    Etiquetas:
  • Sucre
  • Canción sin Miedo
  • Compartir:

    También le puede interesar


    Lo más leido

    1
    2
    3
    4
    5
    1
    2
    3
    4
    5
    Suplementos


      ECOS


      Péndulo Político


      Mi Doctor