Moda y fiestas sociales

En el periodo del auge de la plata en la Villa Imperial, llegando a los primeros años luego de la Independencia, la Capital, Sucre, paralela a la vida en la ciudad de Potosí

La moda en Potosí y Sucre se regía por los modelos que llegaban en revistas y que eran imitados, en muchos casos por hábiles modistas.

La moda en Potosí y Sucre se regía por los modelos que llegaban en revistas y que eran imitados, en muchos casos por hábiles modistas. Foto: Internet

Damas elegantemente vestidas con trajes para asistir a la fiesta en el Club Internacional.

Damas elegantemente vestidas con trajes para asistir a la fiesta en el Club Internacional. Foto: Internet

La moda de vestir de los varones en los primeros años del siglo XX en Potosí.

La moda de vestir de los varones en los primeros años del siglo XX en Potosí. Foto: Internet

La plaza central de Potosí en los primeros años del siglo XX.

La plaza central de Potosí en los primeros años del siglo XX. Foto: Internet

Una familia preparada para asistir a una fiesta social en el Club Internacional.

Una familia preparada para asistir a una fiesta social en el Club Internacional. Foto: Internet


    Cristóbal Corso Cruz
    Ecos / 07/05/2024 10:22

    En el periodo del auge de la plata en la Villa Imperial, llegando a los primeros años luego de la Independencia, la Capital, Sucre, paralela a la vida en la ciudad de Potosí, se vestía la moda parisina y también se decoraban las casas a la moda francesa, mientras la visión del arte barroco español quedaba un tanto relegado.

    A comienzos del siglo XX, entre la variedad de telas que llegaban al comercio estaba los terciopelos, sedas, satines y los más variados encajes, productos usados en la vestimenta de las damas; además de comercializarse productos para el vestir de los varones.

    Las costumbres y la moda en el vestir de otros países posiblemente más adelantados, en esta parte del mundo, tan solo eran replicados, no específicamente idénticos. Las damas de los primeros años del siglo XX seguían utilizando “vestidos pudorosamente elevados hasta el cuello”. Para tener una bonita silueta se ponían corsé, que era una especie de armadura rígida. Tenían que ponérselo con ayuda de alguien pues había que ajustarlo al cuerpo con fuerza. En las calles angostas, plazas y plazuelas de la ciudad de Potosí estas damas lucían sombreros grandes adornados con flores, cintas y plumas de avestruz. Se protegían del sol con elegantes sombrillas de llamativos colores. A los templos asistían para escuchar la misa o novenas de algún Santo con trajes de “severidad eclesiástica”; vale decir, con vestimenta negra, sin sombreros; no podían llevar joyas de ninguna clase, obligatoriamente debían utilizar velos que les cubrían la cabeza y los hombros. Las vestimentas eran completadas con el uso de mantones, especialmente en Potosí, que es una región muy fría. Al parecer, esta prenda no gustaba mucho a los varones, porque cubría el cuerpo de las damas “desde la cabeza hasta más debajo de la cintura”. Según ellos; con el mantón parecían “Magdalenas en diversión”, pero años más tarde, se opinaba que la mujer debería resignarse a abandonar el uso del mantón, adoptando, de una vez, la costumbre de salir en talle a toda hora y lugar, como estaba establecido en otros países donde imperaban la elegancia y el buen gusto. Comentaban que no había nada más chocante que ver a una dama elegante embozada en un largo mantón que cubre sus formas en una envoltura tan común de tan mal gusto.

    Las fiestas tradicionales

    ¿Cómo eran las fiestas del tiempo en el que las damas usaban vestidos de cola? Era la moda de los ritmos musicales que aún se conservaban; por ejemplo, la Cuadrilla de Lanceros, los Valses, los Schottische, las Polkas rápidas, el pas de Quatre y las Galopas. Los años han pasado, igual que las que antes eran niñas y jóvenes. Quedan los recuerdos con nostalgia de aquellos años en que sus galanes usaban sombreros de paja y, como símbolo de elegancia, bastones de mimbre, flexibles y generalmente negros. Eran años en los que la juventud bailaba también; valses, fox, tangos y el alegre charleston, ritmo que a los papás de entonces les parecía “un baile de locos”.

    El escritor Alcides Arguedas escribió en ese entonces en un periódico, lo siguiente: La fiesta en un matrimonio: En el salón decorosamente arreglado infinidad de parejas bailaban al compás rítmico de un vals de Ramenti. En todos los rostros se retrataba la alegría: las mamás ceremoniosamente sentadas en los divanes contemplaban con avidez a sus hijas cuidando de que no bailen seguido con un mismo joven, pues esto daría lugar a que se produzcan ciertas murmuraciones que era preciso evitar a toda costa. Los papás charlaban de política, de los congresos y de los futuros probables candidatos al municipio o a la diputación de tal o cual provincia. Los enamorados obsequiaban flores y frases galanes a las bellas señoritas, los jovenzuelos sonreían maliciosamente mirando a los novios que se comían con los ojos.

    Los caballeros comprometidos no bailaban

    Las costumbres eran arraigadas, practicadas por abuelos y padres; las señoritas iban a los bailes con un abanico y un carnet social que tenía en la tapa dos corazones en alto relieve. El carnet social era una pequeña libreta en la que escribían los jóvenes sus nombres al lado de un número, así las señoritas sabían con quién tenían que danzar la siguiente pieza. La fina educación que tenía la gente de aquel tiempo obligaba a una dama a respetar el turno de cada caballero para no desairar a ninguno.

    Retretas, oportunidad para lucirse

    Al iniciarse la época republicana, todo se hacía en el centro de la Plaza Mayor (durante el virreinato, conocida como la Plaza del Regocijo). En cuanto a los edificios que la rodean, está la actual Catedral (1808-1836). El Cabildo, convertido en Prefectura, hoy es la Gobernación. En el pasado se mantuvo hasta 1850, año que se amplió duplicando el número de arcos a 16, lastimosamente, en el año 1943, fue destruida la elegante arquería, luego remodelado quedando tal como se lo ve actualmente. Justamente años después se levantó en la misma plaza una caseta circular con enrejado y una cubierta de metal que estaría destinada para las retretas del mediodía y las de la noche, que se ofrecían los jueves y domingo. Era la mejor distracción en la que participaba todas las clases sociales que habitaban en la ciudad de Potosí; Banda de música del Regimiento acantonado en la ciudad, hacían pasar momentos verdaderamente agradables a los paseantes, interpretando valses, mazurcas, shotis y piezas ligeras de zarzuela. En las retretas de Gala durante las fiestas patrias y departamentales, la Plaza Mayor era iluminada vistosamente toda la noche. A las retretas todos asistían con sus mejores trajes, especialmente las familias “de la más alta distinción social”. Las señoritas lucían elegantes toilettes con su belleza y gracia propia de su juventud hacían el más grato paseo por los corredores con esbeltas y bellas arquerías del antiguo Cabildo. 

    En esa época, antes de la destrucción de los arcos de la Prefectura; existían corredores de paseo, en las cuales existían grandes tiendas comerciales que en sus vitrinas iluminadas ofrecían artículos de lujo importados desde Europa. En las retretas de aquellos tiempos no se interpretaba música nacional, posiblemente hubo opiniones de que los bailecitos y las cuecas estaban bien para retretas en un pueblo y no así en la ciudad •

    * Cristóbal Corso Cruz es miembro de la Sociedad Geográfica y de historia “Potosí”.

    Etiquetas:
  • Moda
  • fiestas sociales
  • siglo XX
  • Compartir:

    También le puede interesar


    Lo más leido

    1
    2
    3
    4
    5
    1
    2
    3
    4
    5
    Suplementos


      ECOS


      Péndulo Político


      Mi Doctor