Atardecer cultural en los tejados de Sucre

La actividad se tornó frenética en el centro de la ciudad de Sucre alrededor de la hora del té.

El público apostado en la cúpula de la Catedral Metropolitana de Sucre y Primada de Bolivia, escucha la Suite Acuática de Handel interpretada por el trío de cuerdas de la Academia

El público apostado en la cúpula de la Catedral Metropolitana de Sucre y Primada de Bolivia, escucha la Suite Acuática de Handel interpretada por el trío de cuerdas de la Academia Foto: Correo del Sur

El estudio de danza Amparo Silva realizando su performance en la mansarda del edificio del Gobierno Autónomo Municipal de Sucre.

El estudio de danza Amparo Silva realizando su performance en la mansarda del edificio del Gobierno Autónomo Municipal de Sucre. Foto: Correo del Sur

Vista de San Felipe Neri desde la mansarda de la Gobernación. frente al minarete se encuentran los cantantes de la Polifónica Vocal, delante de su público.

Vista de San Felipe Neri desde la mansarda de la Gobernación. frente al minarete se encuentran los cantantes de la Polifónica Vocal, delante de su público. Foto: Correo del Sur

Con la torre de San Miguel de fondo, el público disfrutó en la terraza de la Casa de la Libertad, el concierto del Ensamble Cuatro Nombres dirigido por Marcelo Murillo e integrado

Con la torre de San Miguel de fondo, el público disfrutó en la terraza de la Casa de la Libertad, el concierto del Ensamble Cuatro Nombres dirigido por Marcelo Murillo e integrado Foto: Correo del Sur

Con poesía en mano, uno de los personajes de la organización, apoyada en las piedras labradas de arenisca roja.

Con poesía en mano, uno de los personajes de la organización, apoyada en las piedras labradas de arenisca roja. Foto: Correo del Sur

Los embovedados de la Catedral mantuvieron los conciertos hasta entrada la noche. El público ingresaba en pequeños grupos de 15 a 20 personas para resguardar la estructura.

Los embovedados de la Catedral mantuvieron los conciertos hasta entrada la noche. El público ingresaba en pequeños grupos de 15 a 20 personas para resguardar la estructura. Foto: Correo del Sur

Arte, música y patrimonio en los tejados de Sucre, como preámbulo a la celebración del Bicentenario el 2025.

Arte, música y patrimonio en los tejados de Sucre, como preámbulo a la celebración del Bicentenario el 2025. Foto: Correo del Sur

Los embovedados de San Felipe Neri conservan las piezas de cerámica de terracota vitrificada con óxido de zinc por donde paseó el público que subió para escuchar, al atardecer, a l

Los embovedados de San Felipe Neri conservan las piezas de cerámica de terracota vitrificada con óxido de zinc por donde paseó el público que subió para escuchar, al atardecer, a l Foto: Correo del Sur


    Mónica Calabi
    Ecos / 22/05/2024 16:30

    La actividad se tornó frenética en el centro de la ciudad de Sucre alrededor de la hora del té. Largas filas de personas esperaban pacientemente en la entrada de inmuebles patrimoniales para subir a los tejados, azoteas y terrazas, con el objetivo de ver el atardecer, escuchar música en vivo y apreciar demostraciones de danza. Este evento, llamado “Arte en los Tejados”, sirvió como antesala de la celebración del Bicentenario 2025.

    Para muchos, fue la primera vez que accedían a estos espacios aéreos y desde allí redescubrieron su hermosa ciudad, cuyos perfiles coloniales y renacentistas contrastaban con los celajes infinitos que rozaban la llamada Cordillera de los Frailes, estribaciones de la cordillera de los Andes que resguardan la ciudad en la distancia cuando el sol fue cayendo, acariciando las hondonadas y colinas de los embovedados coquetos y brillantes, adornados con piezas de cerámica de terracota vitrificada con óxido de zinc. Desde arriba, se veía cómo la piel blanca de la ciudad absorbía los últimos rayos del sol que tocaban las altas torres, campanarios y balaustradas conformadas por columnas y arcadas, alternadas con pináculos. Pero fueron los altos minaretes siempre enamorados, en anhelar los rojos y escabullidizos destellos que solo saben dejar su calor sobre las humildes piezas de piedra encendida, labradas con arenisca calcárea por manos artesanas que conforman las bases de las estructuras adornadas con tan buen gusto que hasta hoy en día son herencia de una de las ciudades más bonitas de Hispanoamérica.

    Recorrido por los aires

    La inauguración del evento, impulsada por la Gobernación de Chuquisaca, se realizó en la mansarda del edificio de estilo renacentista construido para ser el asiento del Gobierno boliviano. Allí, esbeltas figuras danzaban sobre los tejados, se trataba de las bailarinas del Estudio de Danza Amparo Silva que intercalaba las presentaciones con el violinista chuquisaqueño, Gustavo Orihuela.

    Los patios también fueron tomados por el arte. En el Colegio María Auxiliadora, se escuchó la voz y música de Judyth Sivila y David Condo. Simultáneamente, en las bóvedas del techo de San Felipe Neri, la Polifónica Vocal dirigida por Rodrigo Alcoreza se ubicó delante de uno de los minaretes. Fue justo ahí cuando se produjo el momento cúlmine cuando luces y sombras convergieron con la música, el público asombrado y la bella arquitectura, mientras el manto de la noche empezaba a dibujarse con sus puntitos brillantes hasta que la ciudad fue cubierta.

    La Casa de la Libertad, a su vez, tuvo en el patio a la banda Cuatro Nombres tocando "El Regreso" de Matilde Casazola, entre otras piezas. Al mismo tiempo, en la terraza, el Ensamble Cuatro Nombres, compuesto por Luis Marcelo Murillo, Joel Kuno, Isaac Kuno y Adrián Yamaca, animaba con su música. Entre pieza y pieza, como "El Regreso" y "La Quimera", se leían poemas dedicados a la ciudad de Sucre, de Ricardo Arroyo Salinas.

    Llegar a las bóvedas de la Catedral fue un desafío, pues se sube por la torre del reloj, por estrechas y altas graderías de piedra de al menos 400 años de antigüedad, para luego sortear las gordas campanas hasta salir por una puerta para duendes hacia las bóvedas del techo donde sonaba la "Suite Acuática" de Handel, interpretada por Musikal Sucre y dirigida por Álvaro Monrroy, para un público insólito sentado en las bóvedas de la Catedral.

    Finalmente, la terraza del Hotel Parador Santa María La Real ofreció un acústico de música nacional al aire libre ante un masivo público, principalmente extranjero. 

    Bajar de ese cielo de cuecas al nivel de los humildes mortales, pero con esa visión celestial, vale cada segundo la pena •

     

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