El péndulo del Tata Gustavo

Entre los barrios mineros de la zona alta de la ciudad de Potosí se encuentra la parroquia de la Inmaculada Concepción

El péndulo del Tata Gustavo

El péndulo del Tata Gustavo Foto: Marco Antonio Flores Peca

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El péndulo del Tata Gustavo Foto: Marco Antonio Flores Peca

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El péndulo del Tata Gustavo Foto: Marco Antonio Flores Peca

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    Marco Antonio Flores Peca
    Ecos / 20/08/2024 23:35

    Entre los barrios mineros de la zona alta de la ciudad de Potosí se encuentra la parroquia de la Inmaculada Concepción, que data del año 1591 y cuya función principal fue la de evangelizar a los indios mitayos provenientes de Lampa, Sicasica, Pacajes, Omasuyos, Chucuito y Quispicanchis. (Nicolas, V., 85). Esta parroquia de planta de cruz latina y espadaña fue administrada por la orden de los mercedarios y actualmente continúa funcionando como iglesia parroquial diocesana.

    La parroquia de la Inmaculada Concepción fue el hogar del presbítero Gustavo Evens Lejeune quien nació en la lejana Bélgica en el año de 1926 y se ordenó como sacerdote en 1950. El 2 de mayo de 1965 llegó a la Villa Imperial de Potosí para continuar con su vocación de servicio a los más necesitados.

    La señora Apolonia Peca Huallpa y su esposo Oscar Roso Ayllon, quienes acompañaron al párroco por largos años, lo recuerdan como una persona excepcional y de gran corazón. Apolonia Peca conoció al padre Gustavo o “Tata Gustavo”, como le decían los quechua hablantes, en el año de 1967 llegando a trabajar en la parroquia de Concepción, anotando las misas y atendiendo todos los menesteres de la iglesia, mientras continuaba sus estudios. Aún recuerda con cierta nostalgia cómo el reverendo padre tradujo una receta de cocina francesa para que ella le pudiese preparar alguno de los platos típicos de su entrañable Bélgica.

    “Era una persona muy buena… cuando existía accidentes en la mina, él subía a socorrer a los accidentados, les llevaba al hospital y, si necesitaban sangre, él mismo donaba, siempre donaba sangre a los que necesitaban”. También recuerda que el Tata Gustavo siempre andaba acompañado de su estimado perro “Yuraq”, a quien le había enseñado a obedecer ciertos comandos en idioma quechua.

    “Poderes de adivinación”

    El señor Oscar Roso llegó a trabajar en Caritas Potosí, cuando el padre Gustavo fungía de director de esta institución, y por eso pudo acompañar al reverendo en sus innumerables viajes a las zonas rurales del departamento de Potosí. Fue quizás ese espíritu inquieto, curioso y aventurero lo que llevo al párroco a experimentar con el péndulo para la adivinación. Oscar aún recuerda cuando el padre le pedía esconder objetos pequeños al interior del templo para luego tratar de encontrarlos haciendo uso del péndulo. Fue así como adquirió una gran maestría en el arte de la adivinación, haciéndose de fama entre los feligreses que asiduamente acudían a su presencia para encontrar cosas perdidas o resolver una serie de problemas. En el año de 1986, un minero que había ingresado a la laguna de San Idelfonso, haciendo uso de una cámara de rueda con la intención de cazar patos, cayó al agua y se ahogó. Desafortunadamente, pese a los esfuerzos realizados por los familiares, la policía, etc. fue imposible dar con el paradero del cuerpo. Incluso llegaron expertos buzos de la ciudad de La Paz, pero tampoco lograron encontrar el cuerpo. Oscar relata que, a solicitud de la familia del minero, fueron con el padre muy de mañana a la laguna y allí, haciendo uso del péndulo y un pequeño   dibujo de la laguna, logró en minutos encontrar el inerte cuerpo del minero. Esto hecho multiplicó la cantidad de personas que le buscaban después de misa para ser ayudados con los poderes adivinatorios del párroco. Según menciona el padre Gustavo Rivero, actual párroco de La Concepción, “había más gente buscando al padre después de misa que durante la misma eucaristía”.

    Al respecto, el padre Andrés Verheylewegen, también proveniente de Bélgica y entrañable amigo del padre Gustavo, considera que fue el excesivo uso del péndulo lo que deterioró su salud, envejeció y mermó las energías del párroco hasta llevarlo a la muerte.

    Su apoyo a la educación y al turismo

    El filántropo Gustavo Evens también dedicó a su vida a fortalecer la educación, siendo uno de los principales impulsores para abrir el colegio Tupaq Katary, hoy Luis Espinal Camps, en las dependencias de la parroquia San Cristóbal y el kínder de Fe y Alegría al lado de la parroquia de El Calvario. De igual manera, apoyó a varios jóvenes de escasos recursos económicos provenientes del área rural, especialmente de las provincias Nor y Sud Chichas del departamento de Potosí, alojándolos en los cuartos disponibles en la parroquia y otorgándoles todo lo necesario para que continuaran sus estudios. De igual manera, apoyó a niños que trabajaban en las minas para que estos se convirtieran en los primeros guías de turismo de la ciudad de Potosí, y con el paso del tiempo lograran abrir sus empresas operadoras de turismo.

    En reconocimiento a su labor altruista en el año de 1988, el entonces alcalde Gonzalo Calderón Ríos hizo las gestiones para nombrar a una calle cercana al hospital Daniel Bracamonte como  Rvdo. Gustavo Evens. Desafortunadamente, el 12 de mayo de 1990 este insigne servidor falleció en su hogar en la distante Bélgica, dejando un vacío eterno en aquellos que lo conocieron •

    Bibliografía

    Nicolas, Vincent (2018). Mita y Mitayos en la villa de Potosí (Siglos XVI- XVIII). La Paz – Bolivia: El Cuervo.

     

    * Marco Antonio Flores Peca es vicepresidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP). 

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