Diario de Medinaceli
Potosí dio inicio a su conmemoración del Bicentenario de la Independencia presentando un documento original vinculado a la Batalla de Tumusla, que fue la que logró liberar al Alto Perú de la dominación española.
Potosí dio inicio a su conmemoración del Bicentenario de la Independencia presentando un documento original vinculado a la Batalla de Tumusla, que fue la que logró liberar al Alto Perú de la dominación española. Fue un acto sorpresivo y de respuesta directa a los cuestionamientos sobre ese episodio de nuestra historia.
Autoridades departamentales de Potosí presentaron no solo el documento, sino el trabajo investigativo que dio como resultado la identificación de más de 200 pruebas sobre la Batalla de Tumusla entre las que se encuentran 98 cartas del mariscal Antonio José de Sucre.
Entre estas pruebas hay periódicos de 1825 como El Sol del Cuzco, la Gaceta del Gobierno de Lima y la Gaceta de Colombia, así como un libro publicado en francés en 1827 que también reporta lo sucedido en Tumusla.
Pero el verdadero hallazgo fue un documento original que no se encuentra en Potosí, sino en un municipio del departamento de La Paz y que fue presentado en acto realizado a media semana en la sede del Gobierno.
El documento
Se trata de un legajo de 32 páginas que está en poder de los hijos de Waldo Francisco Medinaceli Quintana, hermano del escritor Carlos Medinaceli Quintana y descendiente directo del general Carlos Medinaceli Lizarazu, héroe de la Batalla de Tumusla.
Una vez conocida la existencia de un documento inédito vinculado a la Batalla de Tumusla, comenzó el proceso para identificarlo y así conocer de qué se trataba. Eso determinó viajes y trabajo de campo. El proceso de identificación permitió establecer que es un copiador incompleto de cartas del general Carlos Medinaceli Lizarazu y que, a simple vista, por la calidad del papel, sus rasgos de antigüedad y la caligrafía, parecía auténtico.
Pese a las primeras señales, se decidió que la autenticidad sería determinada por peritos en restauración y paleografía, lo que determinó la contratación de Carlos Manuel Rúa Landa, conservador y restaurador de bienes patrimoniales, exfuncionario del Ministerio de Culturas, para analizar la antigüedad del papel y la tinta; y de María del Carmen Thompson Pérez, experta en transcripción de documentos de los siglos XVI a XIX, exfuncionaria del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB). Tras el último trabajo de campo, los informes de ambos determinaron, por separado, que el legajo está integrado por documentos auténticos puesto que corresponden al periodo identificado por las fechas que aparecen en su texto, del 6 de enero al 3 de octubre de 1825.
Se trata de varias cartas que forman parte de un copiador incompleto y llegan a 16 fojas, 32 páginas dispuestas en forma cronológica pero no ordenada. Es obvio que, originalmente, estas hojas estaban sueltas, lo que debió dar lugar al extravío de una cantidad indeterminada.
Valor del legajo
Como tuve la oportunidad de estudiar el legajo motivo de este artículo, puedo afirmar que está constituido por documentos auténticos que, por lo mismo, tienen un alto valor histórico para el estudio de la Batalla de Tumusla y su ratificación como un episodio histórico que posibilitó la independencia de Bolivia.
Estos documentos no ratifican la versión presentada entre 1937 y 1975, que señalaba que el entonces coronel Carlos Medinaceli Lizarazu se sublevó contra su jefe, el mariscal realista Pedro Antonio de Olañeta, el 9 de enero de 1825, en Talina, pero sí ratifica que este lideró al regimiento Cazadores de la Victoria en la Batalla de Tumusla.
Junto a más de 200 pruebas, este legajo demuestra que la Batalla de Tumusla sí ocurrió y que no puede seguir en duda •
Contenido del legajo
Por su contenido, el legajo se divide en dos periodos:
1) Antes de la Batalla de Tumusla
Es el periodo más breve del legajo, puesto que abarca apenas dos hojas, o cuatro páginas. Existen diez cartas escritas y/o copiadas entre el 6 de enero al 15 de marzo de 1825 que confirman que, durante ese periodo, Carlos Medinaceli Lizarazu seguía sirviendo al mariscal Pedro Antonio de Olañeta y, consiguientemente, a la corona española. Apartándonos del contenido de los documentos falsificados por Emilio Medinaceli, como debería ser de aquí en adelante, estos documentos pueden compulsarse con otros de ese periodo ya encontrados, que el firmante de este informe detallará en el libro anunciado, o con otros que han sido reportados recientemente por investigadores como Hugo Canedo.
Resulta particularmente interesante una carta del 29 de enero dirigida a Leandro Usín, quien se convertiría en el primer presidente del Potosí independiente por lo menos a partir del 12 de abril de 1825, puesto que, por una parte, le hace un reporte de movimientos administrativos, como la extensión de un pasaporte, y, por otra, lamenta que la guarnición de Cochabamba se haya sublevado, pues teme que eso entorpezca los intentos de acuerdos con Pedro Antonio de Olañeta, para que este se acoja a la Capitulación de Ayacucho y, mejor, se ponga a las órdenes del ejército libertador. Las líneas a este respecto confirman que Medinaceli tenía acuerdos previos con oficiales de dicho ejército libertador, cuyos indicios se puede encontrar en las cartas del mariscal Antonio José de Sucre.
La carta a Usín también es una pieza importante en el estudio del papel que cumplió ese personaje en los últimos días del periodo colonial. Sabemos que pertenecía al grupo liderado por Casimiro Olañeta, a la que algunos investigadores llaman “la logia dos caras”, así que, al igual que este último, estaba a las órdenes de Pedro Antonio. El documento de referencia confirma que, al igual que Medinaceli, Usín ya estaba conspirando en enero de 1825.
2) Después de la Batalla de Tumusla
La primera carta de este periodo en el legajo es del 17 de abril de 1825 y está dirigida a Sucre, con la lista de los oficiales de Olañeta que se sometieron a los términos de la Capitulación de Tumusla, lo que es coherente con la documentación conocida sobre ese acto, como una de las cartas del 3 de abril en la que el mariscal de Ayacucho le pide el envío de los pasaportes de los oficiales capitulados o presos y la artillería capturada en Tumusla. Es de lamentar que el legajo no haya adjuntado una copia de esa lista, lo que lo habría hecho aún más valioso.
De todas maneras, las fechas son coherentes con otra documentación dispersa como el inventario de cargas, que se levantó el 5 de abril de 1825, y el de especies embargadas a Pedro Antonio de Olañeta, en fecha 8 de abril, con presencia de varios testigos, incluido el alcalde de Cotagaita de entonces, Juan Antonio Michel.
Son particularmente interesantes las cartas sobre las barras de plata que se llevó Olañeta y que Sucre le pidió a Medinaceli que devuelva. En una respuesta, este último refiere que se trataba de seis barras y un documento con fecha 18 de abril; es decir, de un día después de la carta a Sucre, da fe de la devolución de cinco barras a la Casa de Moneda.
La mayoría de los documentos de este periodo son administrativos, pues informan y dan cuenta de movimiento de personal y semovientes, pero son particularmente importantes los que hacen referencia a la llegada de la misión plenipotenciaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata que estuvo encabezada por Carlos María de Alvear y José Miguel Díaz Vélez a quienes Medinaceli se limita a llamar “señores diputados de abajo”. Existen, también, referencias a la elección de diputados para el congreso de las provincias del alto Perú, lo que es una clara referencia a la asamblea que se reunión a partir del 10 de julio en Chuquisaca y declaró la independencia el 6 de Agosto de 1825, posibilitando el surgimiento de la República Bolívar, hoy Estado Plurinacional de Bolivia.
Se puede contabilizar un total de 88 cartas de este periodo.