Los esotéricos carteles del Bramadero
El Refugio Andino Bramadero, distante a 27 km de Sucre, adonde se llega al tomar el desvío antes de Chataquila, no es un balneario de montaña común y corriente.
El Refugio Andino Bramadero, distante a 27 km de Sucre, adonde se llega al tomar el desvío antes de Chataquila, no es un balneario de montaña común y corriente. Posee un ambiente mágico único guarecido por una imponente arboleda, con senderos para caminatas inolvidables, quebradas de agua cristalina y una amplia infraestructura con acogedoras cabañas para recibir a los visitantes.
Además de sus ofertas exclusivas que incluyen observación astronómica con telescopios y avistamiento de aves y de nubes con catálogos, brinda la oportunidad de escuchar los conciertos plenilunares de ranas en la quebrada, el arrullo de las torcazas en el eucalipto lobo, el ulular nocturno del búho en los roquedales y la esrtidulación de los saltamontes, u observar el fantasmagórico titilar vespertino de las luciérnagas… Son exclusivas ¿o no?
Los carteles son parte del paisaje del Bramadero. Cerca de la entrada hay uno que dice:
ADVERTENCIA: Conforme vaya usted ingresando al Bramadero, irá egresando de la Cuarta Dimensión. Lo explicamos: Las dimensiones clásicas son tres: alto, ancho y largo. La cuarta, preconizada por Einstein, es el Tiempo. Y sucede que en el Bramadero no hay horarios, ni almanaques, ni plazos; el tiempo se diluye y pierde importancia.
Entrando al edificio central hay un cartelito referente al distanciamiento sanitario entre personas, normado por el covid-19 pero tomado del Quijote:
“No os apropincueis a mí pues empañareis el candor de mi castísimo bulto”.
Con la misma fuente cervantina, el siguiente anuncio:
Cosas veredes en el Bramadero que farán fablar las piedras.
Y cercana, otra versión libre reza:
Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como lo fue don Raúl cuando al Bramadero vino. La Fabi cuidaba del, la Muñe de su pollino.
Pero lo máximo es el Acta de Fundación del Bramadero en castellano arcaico, e dixe así:
Sepan todos quantos estas letras viereden e conoscier eden que nos don Raul de Cagigao e Lozano-Alvarez natural de Cuxo Piru e donna Mabel de Guereca e Padilla su mulher e sennora natural de la Villa de la Plata hemos tomado posesión e arborixado e costruido este Refugio Andino Bramadero para solaz del espíritu, triumpho de la Astronomia e bienestar de sus visitantes a quienes Dios guarde e libre de la curioxidad por saber lo que en este documento se dixe. En el dia de gracia Domingo de Carnestolendas primero de marxo e anno del Señor Yesuscripxto de un mil novecientos noventa y dos.
Escribano Público Mariano Arrieta
(don Mariano, QEPD, nunca se enteró de esta travesura)
Otra cita en castellano no tan antiguo, dice:
Plugiérame pergueñar un astrágalo, maguer sea anacoluto.
Me agradaría perpetrar un astrágalo (hueso del pie, moldura arquitectónica o arbusto asiático) aunque sea anacoluto (perro que ladra no muerde es una oración correcta; muerde que ladra no perro es un anacoluto).
Saliendo a caminar, encontramos una amable y discreta solicitud:
Por favor, no encienda fuegos, no eche basuras, no arranque flores. Muchas gracias. Todo infractor será chicoteao a poto pelao.
Unos cuantos baldes de plástico, adecuadamente ubicados, llevan el rótulo:
No estoy de balde: Soy basurero.
Un pequeño nicho en la fachada de la Segunda cabaña, contiene un extintor con la clásica leyenda
Rómpase en caso de Incendio y, tras el vidrio, hay un botellón
rotulado CASTIDAD.
En el soportal de la tercera cabaña un pequeño verso dice:
Mi voz que, madura / y mi voz ¡Qué madura! / y mi voz que, madura / y mi voz quema, dura / y mi voz quemadura / y mi bosque madura
(N. VIllarrutia).
Más adelante nos topamos con una lápida de piedra semicubierta de líquenes, que reza:
EN MEMORIA DEL SER HUMANO que una vez dominó la Tierra y luego la destruyó superpoblándola, contaminándola depredándola.
Al ingresar al bosque, nos encontramos con un pedido algo ominoso que dice:
Por favor, no fume en el bosque. Las cenizas que caigan al suelo pueden ser las de usted.
Un tramo del sendero, algo inclinado y cubierto de pinocha, lleva el nombre en quechua: Siki taccana por el riesgo de resbalar y golpearse la zona donde la espalda pierde su honesto nombre.
Más adelante hay dos letreros sicalípticos (non sanctos):
Monumento al poto y El desemputadero. Sin comentarios.
En un rincón solitario del bosque, hay un robusto asiento Identificado como
La Máquina de Pensar.
Y es muy fácil de usarla; basta con sentarse y ponerse a pensar.
Cercano a la citada Máquina está el misterioso paraje del Picaltulto espiralado, pleno de misticismo desbordado, protegido por una telaraña metálica. Según nos informan personas conocedoras del tema, este centro místico está conectado con los de Tunupa (Salar de Uyuni), El Dragón Dormido (Lago Titicaca) y Aramu Muru (Puno, Perú).
En la terraza del pequeño y exclusivo penthouse del edificio central, donde se ubica el telescopio mayor, hay una cita en italiano: Mi sembra d essere come il gufo che stá lassú, nel campanile del paese, ranni chiato ad contempiare le stelle. LUIGI BARTOLINI Me parece que soy como el búho que está allá arriba, en el campanario del pueblo, esponjado y contemplando las estrellas.
Finalmente, hallamos en el mismo lugar la elucubración siguiente: Solamente en la soledad y el silencio pueden ser alcanzadas las grandes elevaciones del alma. ARTURO GRAF (1848-1913)
Realmente, el Refugio Andino de el Bramadero es un lugar lleno de misticismo satírico •
* Raúl Cagigao A. es ingeniero agrónomo, paleógrafo, excónsul de Perú en Sucre. Expresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre (SGHS).a