Una visión de país (Parte II)
La Ruta Transandina Oriental
Como dijimos en la primera parte de esta “Visión de país” (revista ECOS, 26/01/2025), las características de la actual red de ciudades dificulta enormemente el acceso al suelo urbano para la población de ingresos medios y bajos, teniendo regiones de gran potencial agropecuario y clima benigno a lo largo del subandino, valles templados donde planteamos un proceso de ocupación, a partir de una nueva carretera y represas hidroeléctricas indispensables para suplir la escasez de gas, a lo largo del subandino, sobre una brecha de cuenca claramente perceptible desde satélite, a la que hemos denominado ‘La Ruta Transandina Oriental’, que comienza por Argentina, de sur a norte, por la ciudad de Bermejo, pasando por valles de Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, y La Paz.
Consideramos una opción conveniente el aprovechamiento de potencial hídrico de los ríos, de sur a norte, Tarija, Parapetí y Grande, para la irrigación de este extenso y fértil suelo chaqueño, para la expansión de la mancha agropecuaria, evitando la quema excesiva de los bosques del norte cruceño y Beni. La construcción de presas de magnitud intensivas en mano de obra, a diferencia de los proyectos solares y eólicos, significa además nuevos mercados para las cementeras en las que se han realizado importantes inversiones que no están funcionando adecuadamente.
Al sur del país, la ciudad de Tarija se encuentra distante de las principales ciudades. La Ruta Transandina Oriental, que enfila de sur a norte sobre el cañadón en que se encuentran la privilegiada región de Entre Ríos, punto de conexión de la carretera Tarija-Villamontes, permitiría la vinculación de Tarija mediante este nuevo eje de desarrollo con el centro del país, a su vez una vía de acceso más directa de Cochabamba hacia Argentina. La represa hidroeléctrica que se plantea en esta región sobre el Río Tarija nos permite rescatar ese enorme caudal para irrigar tierras de Yacuiba, antes de que se adentre en tierra argentina, darle soberanía energética al departamento de Tarija y con el emplazamiento de nuevos asentamientos sostenibles una nueva perspectiva de desarrollo productivo y turístico en la región semitropical del departamento de Tarija.
Continuando al norte sobre el mismo cañón, la Ruta Transandina Oriental llega al Río Parapetí; sobre este se haría la segunda represa aguas abajo del cruce de la Ruta Transandina, dando lugar a un embalse que irriga al Chaco cruceño y chuquisaqueño, regiones de un gran potencial agropecuario pero de severas sequías. Una represa de aproximadamente 120 metros de alto crearía un pintoresco lago de 45 kilómetros de largo, entre los cañadones paralelos del Chaco boliviano que van desde el Aguaragüe, Incahuasi, Iñao y variantes, anegando su propia cuenca fluvial y las de sus afluentes Muyupampa y Bañado con poco terreno cultivable afectado, pero dando lugar a ocupación de tierras más altas de territorio cultivable, permitiendo generar tres nuevas ciudades intermedias anexas de la ciudades de Muyupampa, Monteagudo y Huacareta, a poca distancia de los actuales centros poblados para manejar una normativa específica como ciudades sostenibles junto al lago en tres municipios chuquisaqueños creando un paisaje atractivo entre las imponentes serranías del lugar similar a lo propuesto en el Río Tarija.
Continuando, la nueva ruta se intersecta en Monteagudo, la ciudad intermedia más importante del departamento de Chuquisaca, con la Ruta Diagonal Jaime Mendoza, que a través del túnel del Incahuasi, recientemente inaugurado, se conecta a la carretera Troncal Santa Cruz-Yacuiba.
Continuando hacia el norte encontramos al Río Azero, otro importante río que llega con el aporte de aguas de ríos del valle chuquisaqueño, donde se encuentran ruinas de asentamientos de épocas incaicas en la zona llamada Azero Norte. En este punto se prevé una nueva presa hidroeléctrica en un estrecho existente antes de acceder al cañadón que venimos recorriendo; también planteamos ahí localización de una nueva ciudad sostenible, como parte de la red que se propone desarrollar.
A continuación, la Ruta Transandina Oriental acompaña al Río Azero, por aproximadamente 50 kilómetros hasta su encuentro con el Río Grande, desde donde la vía comienza a tomar el cauce del Río Grande, aguas arriba, por ladera a lo largo del límite de los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca, intersectando en el estrecho de Santa Rosa con la carretera Padilla- Villa Serrano-Vallegrande Santa Cruz y aguas más arriba el Río Mizque, que viene desde los valles cochabambinos y cruceños. En este lugar, la propuesta considera la construcción de la presa Canahuecal y junto a esta el correspondiente nuevo asentamiento sostenible.
Es necesario manifestar que esta represa ya estaba prevista como parte del Megaproyecto de Siete Hidroeléctricas sobre el Río Grande que venía desarrollando ENDE desde la década de los 70 y que fue impulsado por el anterior gobierno con la licitación de la primera represa la del Proyecto Hidroeléctrico Rositas, pero que por problemas de afectación con poblaciones originarias no prosperó.
A partir de este megaproyecto se vio que hay conciencia de la necesidad de desarrollar el potencial hidroeléctrico del país, pero concentrar tamaña inversión en una sola región no era lo más apropiado por lo sinuoso del lugar, ya que con solo la presa de Rositas se puede irrigar el Chaco cruceño.
Retomando el recorrido la Ruta Transandina Oriental, va subiendo el Río Grande del Río Grande, en el límite entre Chuquisaca y Cochabamba, tramo de aproximadamente 130 Km desde Cañahuecal hasta Puente Arce, en que se tiene a ambos lados valles de gran potencial agropecuario, como Pasorapa, Omereque, Lagarpampa, Rodeo, entre otros del lado cochabambino; Presto, Mojocoya, Zudañez, Tomina, Villa Serrano, del lado chuquisaqueño, y más al sur los valles cruceños de Saipina, Vallegrande, Postervalle, Mairana, que prolongando sus carreteras sobre la cuenca de sus ríos hasta encontrar al Río Grande por donde transita la Ruta Transandina Oriental, creamos una trama de integración entre provincias de tres departamentos al igual que entre Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz más al sur.
Siguiendo el cauce del Río Grande tenemos la represa de Jatun Pampa, que es parte del Complejo Hidroeléctrico Rosita, una de las tres represas seleccionadas para nuestro proyecto, de las Siete del Complejo Rosita, la laguna llegaría hasta el Puente Arce sobre la carretera Sucre-Cochabamba y/o Santa Cruz, en una de las regiones más favorables del valle cochabambino, zona productiva de clima templado donde se emplazaría otra ciudad intermedia sostenible sobre la Ruta Transandina Oriental.
Desde Puente Arce, el acceso a las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz, al norte, y Sucre, hacia el sur, es directo, sobre las rutas troncales que une estas ciudades. Desde este punto, la Ruta Transandina Oriental sale del cauce del Río Grande para enfilarse en dirección noreste sobre la brecha que une los pintorescos valles de Poroma, en Chuquisaca; Micani, San Pedro de Buenavista y Santa María, en el departamento de Potosí; regiones de gran calidad de clima, productoras de frutas de valle y subtropicales como cítricos, carosos, papayas y variedad de verduras, que actualmente tienen dificultados de accesibilidad, pero se trata de regiones de mucho potencial que permiten un nexo directo con el valle cochabambino hacia Sicaya, Capinota y Ramada. Uno de los objetivos de la propuesta es plantear alternativa al margen de las capitales de departamento, regiones ya densamente pobladas.
Desde el valle bajo de Cochabamba se inicia el ascenso al departamento de La Paz, tal como se viene estudiando desde hace años, por la zona de los valles paceños de Luribay, Sapahaqui y otros. La Ruta Transandina Oriental sigue este trazo más directo que por el altiplano hacia la ciudad de La Paz.
Encontrándose La Paz urbanizada en casi toda la hoyada, la alternativa de expansión está hacia río abajo, pero no precisamente una prolongación de la actual mancha urbana por ser zona muy accidentada, sino más bien 30 kilómetros río abajo, en el encuentro con el río de Palca, donde llegaría la Ruta Transandina Oriental desde los valles paceños. Es un lugar amplio donde se plantea otra presa antes de su encuentro con el Río La Paz, para dar lugar al nacimiento de la nueva ciudad sostenible en este punto, a una altitud similar a la de la ciudad de Cochabamba, con una vista singular al Illimani en primer plano y un carácter turístico recreacional muy grande.
Desde este punto, hacemos un giro bordeando el nuevo embalse hacia la población de Palca, pintoresco municipio aledaño a La Paz, para enfilarnos sobre un camino existente que conduce hacia la Zona de Incachaca, intersectando la carretera a los Yungas, para de este punto continuar hacia el altiplano rumbo al Estrecho de Tiquina y articular la propuesta al anhelado puente que nos conduciría a los puertos del Pacífico directamente de los Yungas, Beni y Brasil y el flujo vehicular que generaría la Ruta Transandina, sin necesidad de entrar a la ciudad de La Paz.
Es preciso manifestar que podrían existir discrepancias en cuanto al hecho de que en su trayecto La Ruta Transandina Oriental atraviesa las áreas protegidas de Tariquía, en Tarija, un tramo de 25 kilómetros, e Iñao, en Chuquisaca, por 45 kilómetros. Ante esto se puede argumentar que las áreas protegidas son parte del territorio, y no islas inaccesibles, del cual el ser humano es parte, como ocurre en el Parque Nacional de Yellowstone, el primer parque nacional del mundo y el más importante de Estados Unidos, donde se tiene carreteras que permiten el acceso desde cinco frentes y gracias a lo que genera importantes utilidades, al igual que en muchos otros parques en todo el mundo.
No es lo más conveniente propiciar la apropiación y el avasallamiento de las tierras del oriente boliviano con fines básicamente electorales y de poder. Es preciso desarrollar un proceso de ocupación articulado a partir de un plan integral, en regiones con potencialidades que con la inversión pública y privada se pueda generar un desarrollo sostenible para, principalmente, las nuevas generaciones.
Desde la propuesta desarrollada por más de 20 años –cuya primera aproximación fue publicada en las páginas centrales de la revista Domingo del periódico La Prensa de La Paz el 22 de agosto de 2004 bajo el título de “Plan de Reordenamiento Poblacional Nacional”–, luego de un exhaustivo reconocimiento de las potencialidades del territorio, con el aporte de muchos profesionales involucrados en planificación y territorio, se ha llegado al presente planteamiento, que, con los ajustes que podrían surgir, esperamos desarrollar a nivel de realidad mixta, que fusiona elementos del mundo real y una visión virtual, y pueda ser difundida de manera objetiva, sin tener que leer largos e intrincados textos como el presente, una visión comprensible a la población en general.
Es preciso asegurarnos de que nuestra descendencia inmediata se apropie del territorio más favorable del país y no acabe hipotecando su futuro por un apartamento en las grandes ciudades •
* Walter Rico Orozco es Msc. Arquitecto – Planificador Territorial y Urbano ([email protected] +591 69687312)