La IA como parte del aprendizaje aplicado
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) está significando un cambio profundo y acelerado en nuestras vidas, lo que incluye a la formación profesional.
En los últimos años, especialmente desde la aparición de ChatGPT a finales de 2022, hemos empezado a notar cómo la inteligencia artificial (IA) ha transformado tanto el ámbito profesional como el educativo. Si bien se ha debatido extensamente sobre si la IA reemplazará al docente o si debería incorporarse como herramienta en el proceso de enseñanza-aprendizaje, el verdadero foco de atención debería centrarse en cómo esta tecnología ya está redefiniendo las funciones profesionales dentro y fuera del aula.
Aunque muchas instituciones educativas aún presentan una lenta adaptación, la IA ya incide en la formación de competencias profesionales que van más allá del simple conocimiento teórico. Su incorporación en entornos educativos sigue tratándose principalmente desde su valor pedagógico, cuando lo urgente es fomentar su uso como apoyo profesional y laboral dentro del espacio educativo.
El modelo educativo basado en competencias organiza el conocimiento en contenidos teórico-prácticos orientados a la solución de problemas concretos de manera estructurada. Sin embargo, con la IA, estas estructuras se gestionan a través de prompts que simplifican significativamente la redacción de textos, informes y análisis. Esto genera una reflexión crucial: ¿Estamos preparando profesionales que solo dominan teorías, o también están capacitados para utilizar herramientas de IA en su práctica cotidiana?
VENTAJAS
La IA permite procesar grandes volúmenes de información y automatizar tareas repetitivas, facilitando que tanto docentes como profesionales se enfoquen en actividades de mayor valor agregado (peer.asee.org), que impulsen el trabajo colaborativo, mejoren la calidad de vida y fomenten la formación de ciudadanos más conscientes y comprometidos con su entorno social y ambiental.
Mientras los programas curriculares continúan debatiendo el uso ético de la IA, el mercado laboral se transforma a un ritmo sin precedentes. De acuerdo con el World Economic Forum, las competencias en IA ya superan en valor a la experiencia laboral en múltiples áreas, y pueden incrementar los salarios hasta en un 25 %. En este contexto, los egresados contarán con conocimientos académicos y un manejo básico de IA, pero surge una nueva interrogante: ¿Están verdaderamente preparados para aplicar la IA como herramienta profesional en su campo?
ESTUDIO
Un estudio realizado en 2024 mostró que los estudiantes de ingeniería que integraron la IA en sus tareas académicas mejoraron significativamente sus capacidades de autogestión, pensamiento crítico y autoevaluación (Altuger Genc & Tatoglu, 2024; peer.asee.org).
Asimismo, informes de Pearson (2024) sobre tecnología educativa evidencian que el uso de plataformas basadas en IA incrementa el compromiso estudiantil, el pensamiento crítico, la retención del conocimiento, y favorece el desarrollo de habilidades analíticas y adaptativas (houstonchronicle.com; weforum.org; businessinsider.com).
DOCENTES
Una integración ética y eficaz de la IA también demanda empoderar al profesorado con agencia profesional, es decir, con la capacidad de tomar decisiones informadas, autónomas y críticas sobre su práctica.
Un estudio reciente en China resalta la urgencia de desarrollar estrategias que permitan a los docentes pasar de simples usuarios a líderes en la implementación pedagógica y profesional de la IA, manteniendo una mirada humana y contextualizada (Han, 2025).
Por ello, iniciativas como Śūnyatā Hub buscan establecer espacios formativos en los que estudiantes y profesionales trabajen en conjunto, analicen problemáticas reales y generen soluciones creativas. Integrar la IA en la educación profesional no implica perder calidad, sino enfocar el aula hacia una preparación auténtica para el ejercicio profesional.
Visión sistémica del conocimiento
Para formar a las nuevas generaciones, el sistema educativo debe adoptar una visión sistémica del conocimiento, en la que los contenidos académicos sirvan como base para comprender y aplicar la inteligencia artificial (IA) de manera profesional, sin comprometer la calidad ni la profundidad del aprendizaje. Esto implica:
- Reformular el lugar desde donde se enseña.
- Incorporar habilidades blandas como la comunicación efectiva, el trabajo en equipo y la inteligencia emocional.
- Diseñar experiencias educativas en las que los estudiantes usen IA de forma profesional creando prompts, evaluando respuestas, revisando resultados y ajustándolos.
(*) Ada Patricia Soriano Ortiz es fundadora de Śūnyatā Hub, un espacio de co-creación educativa que integra estándares internacionales de gestión académica con neurociencias aplicadas. Acompaña a profesionales y personas visionarias en el desarrollo de sus habilidades, ayudándoles a transformarlas en modelos de negocio innovadores y escalables mediante procesos de innovación educativa. Su propósito es facilitar experiencias de aprendizaje consciente y significativo que impulsen la transformación personal y profesional con impacto social.