El indigenismo en la pintura
Dos de los más importantes artistas de esa tendencia pictórica y su impacto en sus respectivas sociedades.
Cecilio Guzmán de Rojas.- Nació en Potosí el 24 de octubre de 1900, murió en la ciudad de La Paz, el 14 de febrero de 1950. En el año 1920, en su ciudad natal, el maestro Guzmán de Rojas realiza su primera exposición. La muestra incluye la obra “El Mendigo” que en muchas formas marcará pautas de aquello que será el arte boliviano en los siguientes años. A partir de esta obra se nota la necesidad del artista de testimoniar la realidad que lo rodea; el hombre que integra la sociedad en que vive, sus costumbres y su hábitat, una tendencia que cultiva en diversas variantes durante toda su vida. Obtiene un Primer Premio en un concurso del Círculo de Bellas Artes de La Paz.
La madurez de Cecilio Guzmán de Rojas se afirma en el convencimiento de que “el estilo es la nación frente a todos las peligrosas atracciones del cosmopolitismo. “Es lo que aspiro reflejar en mi obra, que si encuentra una estimación y un aliento fuera de mi país, es sin duda porque soy boliviano. No hay otro camino hacia lo universal humano que es ahondar en uno mismo, en su estilo, en su tiempo…” (Fuente: Periódico LA RAZÓN. CULTURA. La Paz. Octubre 1999)
Emoción estética.- “Paisajes desolados, sobrios de temática, atmósfera seca, pura, prístina, se adquiere el sentido de profundidad infinita, imágenes en las que aparecen en los perfiles las montañas metálicas, lomas y tierra, recortadas como con cuchillos, en un deleite de artistas, muestran la ausencia de perspectiva aérea. Hay un sentido geométrico que fluye en el ambiente, con luces opalinas y nacaradas que estremecen de emoción. Son imágenes de pocos elementos y, sin embargo, todo un mundo de riqueza sugestiva...” (Periplo de Guzmán de Rojas. Periódico La Razón. 1999)
José Sabogal Diéguez.- Nació en Cajabamba (Cajamarca) Perú en 1888. Falleció en Lima en 1956. El artista Sabogal fue el principal exponente del movimiento indigenista en la pintura peruana. Similar a la obra de Cecilio Guzmán de Rojas, la obra de Sabogal se caracterizó por la representación de la realidad peruana, especialmente de sus pueblos indígenas, utilizando una técnica que combinaba audaces colores y adaptación de la técnica de Ignacio Zuloaga. Fue un ferviente promotor de arte popular y contribuyó a la revitalización de las formas de arte popular del Perú.
José Sabogal recorrió España, el sur de Francia, Italia y el norte de África, antes de empezar a estudiar en la Escuela de Bellas Artes en Buenos Aires. Sabogal se dedicó a promover la cultura y estéticas precolombinas. En su estadía en la ciudad de Cuzco, Sabogal se empezó a interesar en representar a la ciudad y sus habitantes, en sus pinturas. Para José Carlos Mariátegui, es el pintor peruano por excelencia, fue el pintor que rompió el colonialismo académico europeo y creó su propia escuela nacional con raíces peruanas auténticas sin ser copia de arte dominante europeo. Sabogal resucitó el valor artístico, el arraigo y la dignidad de lo peruano de una forma única, nativa y original.
Sabogal expresaba junto a los artistas mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros: “Pero si somos indigenistas en el justo significado de la palabra y aún más, indigenistas culturales pues buscamos nuestra identidad integral con nuestro suelo, su humanidad y nuestro tiempo. No admitimos aquello de raza superior realizaría en nuestro medio, pero sí estamos convencidos de que en América ha surgido un hombre nuevo. Y en el Perú de nuestros días con el grupo de artistas que tengo el honor de representar, intentamos expresar ese contenido, esa fisonomía genuina que nos identifique y nos eleve a criatura nacional tanto como fuera marcada en los antiguos tiempos en su arte rotundo y eterno” (Daniela de los Ríos. Año 2017. Archivo Mali Perú)
EL INDIGENISMO.- Es una corriente política y antropológica que busca la reivindicación del indígena dentro de su propio espacio cultural y social, cuestionado y rechazado, la discriminación de este por parte de las sociedades dominantes que tenían una gran inclinación hacia lo extranjero, en especial lo europeo. Para poder entender el movimiento indigenista, es importante entender el contexto económico y social en el que se encontraba el país. En ese sentido, se puede afirmar que, si bien esta corriente en sus inicios tuvo un enfoque político, también extendió su filosofía al campo de las artes, como la literatura, la fotografía y las artes plásticas.
Cecilio Guzmán de Rojas, José Sabogal y otros artistas seguidores llegaron a un acuerdo en el arte, el indigenismo pictórico significa un rescate y renacimiento de lo autóctono sobre lo extranjero. Este rescate implica representar la realidad de Bolivia y Perú; es decir, mostrar su diversidad étnica y cultural a través de representaciones y registro de la sociedad en general. Como se mencionó antes, en el pasado no existía una real identidad, se encontraban atraídos por lo extranjero, discriminando e ignorando a las mayorías; es decir, los pueblos indígenas y mestizos. Es entonces que nace un movimiento que se encarga en apreciar la belleza y la melancolía del personaje andino, a través de las técnicas de las artes plásticas, como el color y la pincelada definieron los sentimientos tanto de los personajes como de los artistas que los representaban.
El verdadero éxito de Guzmán de Rojas y José Sabogal no estaba en esa maestría juguetona de captar y dominar corrientes de otro mundo; no en los paisajes bolivianos que por momentos recuerdan a la técnica del pincel de Van Gogh, a la planimetría de Cézanne o a los colores de Gauguín; no son los esquemas fisionómicos de los indios dibujados en técnicas al pastel y carbón. Es más bien la intención de reconocer los impetuosos contrastes históricos y sociales del país y conciliarlos artísticamente.
Guzmán de Rojas pintó a Cristo con el rostro de un indio y la vestimenta hecha de textiles originarios que pertenecían hace medio milenio al atributo divino del emperador inca. Utilizó la melancolía de los descendientes de esta cultura perdida y los unificó sin violencia en cuerpos de forma conoidal, que se asemejan a las altas montañas del país.
Cautivante lo logrado por un artista que conoció el futuro de Bolivia y que reconoció su pasado, que los juntó con amor en el presente y para ello puso a su disposición la técnica, de la cual se enteró durante su caminata por el viejo mundo. Guzmán presintió que no era suficiente copiar el estilo abstracto internacional que habla en todos los continentes el mismo idioma. Por esa razón, él nunca ha negado su lugar de procedencia y obtuvo merecido éxito con ello en otros países. Se notaba: Esto es Bolivia, su ser, su gente, su historia, motivo y estilo fundidos en una unidad.
(*) Cristóbal Corso Cruz es Past Presidente de la Sociedad Geográfica y de historia “Potosí”.