Primera cirugía de alta complejidad en el sur
Tres especialistas asumieron un reto histórico: realizar en la primera reconstrucción mandibular con colgajo microvascularizado
Hace un año, por primera vez se realizó en el Hospital Santa Bárbara una intervención quirúrgica que demostró que Sucre cuenta con cirujanos de alto nivel, capaces de asumir un nuevo desafío y con los recursos mínimos, que no se comparán con los hospitales de alta especialización de otros países.
Fue la primera vez que tres cirujanos de distintas especialidades: Huáscar Aillón, cirujano maxilofacial; Dante Flores, cirujano de cabeza y cuello; y Julieta Peralta, microcirujana de mano, unieron sus conocimientos para llevar a cabo una cirugía que hasta ahora solo se practicaba en grandes centros hospitalarios del país o del exterior. Se trata de la reconstrucción mandibular con colgajo microvascularizado de peroné.
Una mujer de 41 años con antecedentes de tumor mandibular (cementoblastoma) se benefició con esta intervención en el Hospital Santa Bárbara. Esta cirugía sin fines de lucro duró alrededor de doce horas y representa un logro médico, académico y humano para Chuquisaca.
“Fue una cirugía de altísima complejidad, no solo por el caso de la paciente, sino por lograr unir a cirujanos dejando de lado el ego propio por el bien de una persona”, destaca la Dra. Julieta Peralta quien explicó que la unión de especialidades permitió potenciar las fortalezas de cada área como es la anatomía facial, experiencia en levantamiento de colgajos y destreza microquirúrgica.
La paciente
La historia de esta cirugía comienza en 2017, cuando la paciente fue valorada por primera vez en el Instituto Chuquisaqueño de Oncología con diagnóstico de cementoblastoma, un tumor benigno de la mandíbula. En aquel entonces, los cirujanos realizaron una primera intervención utilizando un injerto de hueso de cadera, fijado con placas y tornillos. El procedimiento fue exitoso, pero en 2024 la placa se fracturó y el injerto se reabsorbió en un 80%.
“La indicación era la reconstrucción mandibular con colgajo microvascularizado. Asumimos el reto sin haberlo hecho antes por la paciente, que era del SUS (Sistema Único de Salud)”, relata el doctor Aillón. La planificación se desarrolló mediante una cirugía virtual guiada con biomodelos digitales del peroné y la mandíbula, herramienta que permitió anticipar los cortes, definir el tamaño del injerto y diseñar las placas antes de entrar al quirófano.
Planificación y coordinación
Además de los tres cirujanos, participaron profesionales de anestesiología, terapia intensiva, odontología, hematología e imagenología del Santa Bárbara. Hubo varias reuniones previas para planificar cada fase del procedimiento, previendo incluso el recambio del personal de anestesia durante las largas horas de la intervención quirúrgica.
“El trabajo en equipo fue la clave. Todos los que participamos debíamos estar completamente empapados, desde el preoperatorio hasta el postoperatorio”, apunta el doctor Flores.
“Es una cirugía muy delicada”, agrega, “si no hay vasos receptores adecuados, el colgajo puede fracasar. Pero en nuestro caso, todos los pasos fueron exitosos”.
Las posteriores 72 horas fueron decisivas. Durante ese tiempo, la paciente permaneció en terapia intensiva bajo monitoreo constante, hasta confirmarse la correcta integración del colgajo. “Actualmente, el hueso está completamente integrado y la paciente se recupera favorablemente”, celebra Flores.
Desafío técnico y humano
Para la doctora Peralta, la microcirujana encargada de la fase más delicada, el reto fue enorme. “Normalmente trabajo con extremidades superiores, pero no con la anatomía facial. Además, no contábamos con microscopios quirúrgicos modernos como en los centros donde me formé. Fue un desafío adaptarme, trabajar en condiciones distintas y lograrlo con éxito”.
Pese a las limitaciones, la cirugía se llevó a cabo con precisión y determinación. “Esta fue la primera reconstrucción hecha sin el equipamiento perfecto y, sin embargo, fue exitosa. Lo hicimos con los medios más bajos, sin ayuda externa y con un equipo que nunca había operado junto. O hacíamos la reconstrucción o la paciente se quedaba sin cirugía, no había plan B”, añade ella.
Se trató de un acto de vocación y compromiso. “Nadie cobró ni un peso —aclara Aillón—. Fue un desafío académico y humano. Queríamos demostrar que en Sucre se pueden hacer cirugías de esta envergadura”.
Un punto de inflexión
El éxito de esta operación marca un antes y un después en la historia médica del sur del país. “Somos los primeros en realizar una cirugía de esta magnitud en esta región”, afirma, orgulloso, Flores.
La intervención también abre las puertas a nuevos procedimientos reconstructivos, no solo en la cabeza y el cuello, sino en otras partes del cuerpo. “Los colgajos microvascularizados pueden aplicarse en miembros superiores, inferiores o zonas afectadas por cáncer. Si las autoridades apoyan, podemos avanzar mucho más”, añade el cirujano.
Tecnología y compromiso social
La integración de la tecnología digital resultó determinante para reducir los márgenes de error y aumentar la seguridad. “Hicimos una cirugía guiada por computadora con software libre y biomodelos tridimensionales”, explica Aillón al destacar la precisión del procedimiento.
El uso de herramientas digitales muestra que el talento local puede combinar ciencia, tecnología y vocación social. “Hemos demostrado que estas cirugías, que se hacen en otros países, también pueden realizarse aquí”, complementa el especialista.
Lección profesional
Los tres médicos coinciden en que el verdadero mensaje de esta experiencia va más allá del éxito técnico. “Debemos dejar atrás el concepto del ‘Batman quirúrgico’ —dice Flores—. La medicina moderna es trabajo en equipo, nadie puede hacerlo todo solo.” Para Peralta, la enseñanza es clara: “La unión hace la fuerza. Podemos ser muy especialistas en nuestras áreas, pero no en todo. Solo juntos podemos devolver la funcionalidad y la esperanza a nuestros pacientes”.
Aillón concluye con una invitación: “Estamos listos para nuevos casos. Si las instituciones apoyan, podemos hacer de Sucre un referente nacional en cirugía reconstructiva”.
“Insto a las autoridades de Chuquisaca para que apoyen nuestras inquietudes como médicos y nos valoren para poder realizar más de estos procedimientos, que son una muestra del adelanto médico y social de nuestra región”, sentencia Flores •
Cirugía de tres tiempos
El procedimiento fue monumental y se desarrolló en tres etapas críticas:
Resección mandibular. El doctor Huáscar Aillón se encargó de preparar el “lecho receptor” donde se insertaría el nuevo hueso, retirando el tejido dañado y dejando el esqueleto facial listo para la reconstrucción.
Levantamiento del colgajo de peroné. El equipo extrajo cuidadosamente un segmento del peroné, con sus vasos sanguíneos intactos, asegurando no afectar la función de la pierna.
Microanastomosis vascular. Bajo microscopio, la doctora Julieta Peralta realizó la conexión de las diminutas arterias y venas del colgajo con los vasos de la mandíbula.
Una cirugía que simboliza esperanza
Hoy, la paciente se recupera con un nuevo rostro y una nueva oportunidad de vida. Su mandíbula, reconstruida con hueso de su propio cuerpo, volverá a sostener piezas dentales y permitirá una rehabilitación completa. “La verdad es que me siento muy bien”, dice a ECOS.
Detrás de su sonrisa hay una historia de valentía y humanidad que ha sido respaldada por la ciencia, con lo que se demuestra el verdadero propósito y potencial de la medicina boliviana y, en especial, de la chuquisaqueña. “Para mí, significa mucho haber accedido a esta operación. Les debo a los doctores el éxito porque ellos han estado de principio a fin. Siento que es especial al ser yo la primera persona que a pasado por esta operación”, agrega.
¿Qué es la reconstrucción mandibular microvascularizada?
Este tipo de cirugías representa uno de los mayores avances en reconstrucción facial del siglo XXI. Consiste en autotrasplantar un segmento de hueso del propio paciente —en este caso, del peroné— a la zona afectada de la mandíbula, manteniendo su vascularización propia (arteria y vena), que luego son unidas mediante microcirugía a los vasos de la zona receptora.
Antes, las reconstrucciones mandibulares se realizaban con injertos óseos sin irrigación sanguínea, lo que reducía la integración y aumentaba el riesgo de reabsorción o fractura. Con la técnica microvascularizada, el hueso trasplantado “vive” en su nuevo lugar, recibiendo oxígeno y nutrientes como cualquier tejido del cuerpo.
“Esto permite que la mandíbula recupere su estructura, su función y su estética, haciendo posible incluso colocar implantes dentales sobre ese hueso en el futuro”, explica el doctor Dante Flores.
Dra. Julieta Peralta
Traumatólogo, Cirugía de la Mano y Microcirugía
Formación: Cirugía de la Mano y Microcirugía (Buenos Aires Argentina). Artroscopía de Codo, Muñeca y Mano (Sao Paulo, Brasil). Perfeccionamiento Microquirúrgico (Barcelona).
Trabajo: Hospital Chuquisaca. Clínica Anne. Calle R .J.Freyre 49 Cel. 63758345-78664142
Dr. Huáscar J. Aillón L.
Cirujano Maxilofacial. Especialista en Traumatología Facial Avanzada, Cáncer de Cabeza y Cuello, Reconstrucción Facial, Cirugía Craneofacial, Labio y Paladar Hendido y Cirugía de ATM.
Formación: Argentina, Perú, Colombia, México, Chile, Brasil y Estados Unidos.
Membresía: IAOMS (International Association of Oral and Maxillofacial Surgeons).
Trabajo: Hospital del Niño “Sor Teresa Huarte Tama”
Ed. Medisol Av. Germán Mendoza N° 100, Celular 72862869
Dr. Dante Flores Gárate.
Especialista en Cirugía de Cabeza y Cuello.
Formación: Hospital Marie Curie (Buenos Aires, Argentina). Hospital del Trabajador (Santiago de Chile).
Trabajo: Director del Centro GALENOS XXI. Docente en la Facultad de Medicina USFXCH. “ Centro especializado en Cirugía de Cabeza y Cuello- Maxilofacial y Plástica Integral" .
Calle Olañeta 149. Cel. 67595390