ABAS: un tesoro oculto sale a la luz

Ecos  asistió al despertar de una memoria silenciosa. Ingresó a la biblioteca del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos (ABAS), una cápsula del tiempo cuyos sellos han sido retirados hace pocos días en Sucre.

Varios libros del ABAS tienen encuadernación de cuero y los títulos están manuscritos con tinta y pluma sobre sus lomos.

Varios libros del ABAS tienen encuadernación de cuero y los títulos están manuscritos con tinta y pluma sobre sus lomos. Foto: Mónica Calabi ECOS

Biblioteca del ABAS.

Biblioteca del ABAS. Foto: Mónica Calabi ECOS

Biblioteca del ABAS.

Biblioteca del ABAS. Foto: Mónica Calabi ECOS

ABAS:  un tesoro oculto sale a la luz

ABAS: un tesoro oculto sale a la luz Foto: Mónica Calabi ECOS

Tapa dorada con el rostro del Rey de las Cartas pastorales del arzobispo de Charcas, José Antonio de San Alberto, dedicadas a su Majestad el Rey Católico, Carlos IV de España. De l

Tapa dorada con el rostro del Rey de las Cartas pastorales del arzobispo de Charcas, José Antonio de San Alberto, dedicadas a su Majestad el Rey Católico, Carlos IV de España. De l Foto: Mónica Calabi ECOS

Retrato del arzobispo José Antonio de San Alberto (1784 – 1804) que realizó una prolífica labor pastoral en la ciudad de Sucre.

Retrato del arzobispo José Antonio de San Alberto (1784 – 1804) que realizó una prolífica labor pastoral en la ciudad de Sucre. Foto: Mónica Calabi ECOS

ABAS:  un tesoro oculto sale a la luz

ABAS: un tesoro oculto sale a la luz Foto: Mónica Calabi ECOS

En la biblioteca del ABAS se encuentran las obras póstumas de Sor Juana Inés de la Cruz en una de sus primeras ediciones (1714). En la foto, uno de sus sonetos escrito en un españo

En la biblioteca del ABAS se encuentran las obras póstumas de Sor Juana Inés de la Cruz en una de sus primeras ediciones (1714). En la foto, uno de sus sonetos escrito en un españo Foto: Mónica Calabi ECOS

El libro más antiguo encontrado hasta ahora en el ABAS, data del año 1589.

El libro más antiguo encontrado hasta ahora en el ABAS, data del año 1589. Foto: Mónica Calabi ECOS

ABAS: un tesoro oculto sale a la luz

ABAS: un tesoro oculto sale a la luz Foto: Mónica Calabi ECOS

Biblioteca del ABAS.

Biblioteca del ABAS. Foto: Mónica Calabi ECOS


    Mónica Calabi Salinas
    Ecos / 27/01/2026 11:41

    Ecos  asistió al despertar de una memoria silenciosa. Ingresó a la biblioteca del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos (ABAS), una cápsula del tiempo cuyos sellos han sido retirados hace pocos días en Sucre. Se trata de uno de los espacios más secretos ubicado detrás de una puerta que pasa desapercibida entre los robustos arcos de medio punto del patio claustral del Seminario San Cristóbal, ahora sede La Plata de la Universidad Católica Boliviana (UCB). Un espacio misterioso cuyos rincones recuerdan a la biblioteca del Colegio Hogwarts, para quienes leyeron la saga de Harry Potter, o a la biblioteca del Nombre del Rosa, de Umberto Eco. 

    El busto de monseñor Miguel de Los Santos Taborga y Pizarro se encarga de imponer el silencio que ha reinado en los estantes donde el polvo se hizo espacio entre los libros de tapa de cuero, con letras manuscritas a tinta y pluma o sobre las letras doradas de los lomos que esconden ilustraciones preciosistas, o ediciones incunables… muy raras. 

    El silencio del conocimiento ha sido roto y se ha llenado del entusiasmo que trae un importante proyecto que tiene la misión de limpiar, ordenar y catalogar cada uno de los aproximadamente 5.000 documentos que forman parte del ABAS “Monseñor de los Santos Taborga” y que hasta ahora estuvo “oculta”.

    La atmósfera de la biblioteca

    Apenas se abre la puerta, en el centro de la estancia, aparece una escalera de madera de dos tramos que desembarca frente al rostro de Miguel de los Santos Taborga, quien le da nombre a la colección de libros apilados del techo al suelo. Arriba los pasillos se angostan y oscurecen, ofreciendo una sensación mística. La luz del exterior apenas se filtra en la biblioteca que tiene un aire de claustro colonial neoclásico, convertido en espacio seguro para resguardar un tesoro de papel a lo largo de seis siglos.

    Se trata de una colección “escondida” y “secreta” porque ha estado vedada a los ojos de nuestro tiempo la cual incluye temas como filosofía, retórica y lógica, teología, ciencias naturales, medicina, botánica, literatura profana, poesía, gramática, lenguas, historia, manuales de diferentes disciplinas, música, matemáticas, química, biblias, genealogía, geografía, sermones, cartas pastorales, misales Romanos, liber episcopalis, entre otros que aún falta descubrir y que pronto serán puestos a la luz para la consulta de estudiosos e investigadores que finalmente reunirán las piezas para llenar vacíos.

    Los estantes de libros

    Durante siglos, en los estantes del ABAS durmió un tesoro intelectual cuyo valor trasciende al ámbito religioso para tocar la historia, la identidad y la cultura de Charcas. 

    Libros que hablaron para generaciones ya idas, manuscritos que viajaron desde la Europa virreinal hasta los confines del Alto Perú, cartas pastorales, tratados teológicos, documentos de evangelización y testimonios sociales permanecieron allí, discretos, ordenados según las rutinas del pasado, pero inmovilizados en el tiempo. Hasta hoy.

    En la Sala Capitular de la Catedral de Sucre se dio un importante anuncio que no fue simplemente una presentación o un acto académico. Fue el despertar de esa memoria, el comienzo de un proceso de rescate patrimonial que convoca a la responsabilidad histórica y al amor por la verdad. Fue también el inicio de un proyecto que une a la Arquidiócesis de Sucre y a la UCB, al mundo espiritual y al mundo académico, a la tradición y a la contemporaneidad.

    Nombrar para conservar

    “Se inició este proyecto de investigación como aporte al patrimonio bibliográfico para organizar un espacio donde se resguarda la memoria e identidad de quienes han contribuido con su huella a la historia de Charcas”, afirmó la rectora de la UCB sede La Plata, Grace Paredes, durante la ceremonia. Su voz colocó con claridad el propósito del trabajo que es ordenar para reconocer, valorar y preservar. La Rectora explicó que el proyecto inicia con una fase rigurosa destinada al diagnóstico del estado de la colección, a la clasificación de fondos y a la elaboración de un inventario básico que pueda ser consultado por investigadores de Bolivia y del mundo. En cada anotación, agregó, se encuentra un legado. La responsabilidad consiste en implementar un plan de conservación preventiva y puesta en valor que garantice que ese legado no vuelva a dormir y sea fuente viva de investigación. Ese esfuerzo está a cargo de un equipo multidisciplinario cuyos integrantes provienen de Sucre, La Paz, Tarija, Argentina y Chile y trabajan articulados con protocolos y estándares internacionales. Uno de los primeros pasos del proyecto, recordó Paredes, fue realizado por Gabriel Campos, ahora responsable del Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos, quien inició la preclasificación documental de manera desinteresada junto a la responsable del Proyecto de Investigación, Josefina Leonor Matas Musso.

    “La labor que se va a iniciar es el corazón de un proceso serio de conservación, porque no se puede proteger algo que no se conoce. Se comienza por lo esencial, a ponerle nombre y orden a un patrimonio como es esta biblioteca”, afirmó.

    Herramienta viva

    Con más de 5.000 volúmenes abarcando una línea de tiempo que va del siglo XVI al siglo XX, el Archivo resguarda piezas que serían la envidia de cualquier repositorio latinoamericano. Desde la Instrucción de cómo se administra la penitencia, compuesta por fray Bartolomé de Medina en 1589, pasando por las Fama y obras póstumas de Sor Juana Inés de la Cruz de 1714, hasta las cartas pastorales de monseñor San Alberto, de 1763, la colección es testimonio de procesos que marcaron territorios y doctrinas de pensamiento.

    Ese peso histórico fue el centro del discurso del propio Gabriel Campos, responsable del ABAS. 

    Él señaló que el trabajo consiste en aplicar un plan “riguroso y realista” que clasificará los fondos documentales. “El análisis nos permitirá comprender los efectos del paso del tiempo sobre los elementos materiales de la colección”, sostuvo. Y el tiempo aquí no es solo deterioro y polvo, es también huella, texturas de papel, filigrana, tipografía antigua, técnicas de impresión, tradiciones de encuadernación, sellos, anotaciones al margen y firmas super elaborados. Todo habla y cuenta una historia.

    Campos anunció que se elaborará una guía para la correcta manipulación y conservación, informes técnicos, artículos académicos y una base de datos con estándares internacionales. También se capacitará al personal para manipulación y resguardo y se realizará una limpieza, consolidación y clasificación inicial de piezas. 

    “Que la biblioteca no sea un depósito sino una herramienta viva de la memoria colectiva y del patrimonio”, concluyó.

    La marca Abas

    El proyecto de conservación fue acompañado por el lanzamiento de la marca del ABAS, cuyo imagotipo, presentado por Josefina Leonor Matas Musso, representa un libro abierto que refleja el peso de la tradición y del patrimonio que resguarda el archivo. “Que el ABAS pueda contar con identidad propia le permitirá ser reconocido con una imagen clara y consistente a largo plazo”, dijo Matas.

    El director del ABAS, padre José Ignacio Cabezas, saludó a los asistentes como “hermanos de la fe y la cultura” y situó el acto en una dimensión mayor: “El inicio de este proyecto no es un esfuerzo aislado sino fruto de la alianza entre la Arquidiócesis de Sucre y la Universidad Católica Boliviana (UCB) que demuestra que la academia y la iglesia comparten su pasión por la conservación de la verdad histórica y del patrimonio”.

    “Los documentos de esta biblioteca son testimonio vivo de siglos de evangelización, conocimiento teológico y de la vida social de Charcas”, afirmó. Para él, estos libros son la pieza del rompecabezas que faltaba para completar la narrativa histórica del territorio. Celebró además que la Universidad Católica se abra a la sociedad mediante un proyecto que permitirá una difusión democrática del conocimiento. Y dejó una frase que arrancó asentimientos entre los presentes: “Proteger nuestra memoria es el acto más noble de amor hacia las generaciones que vengan”.

    474 Años…

    El momento final fue protagonizado por el arzobispo de Sucre, monseñor Ricardo Centellas, quien además tiene el título de Gran Canciller de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. De pie en la imponente Sala Capitular de la Catedral, señaló los retratos gigantes de sus pares de otro tiempo y recordó que 474 años del devenir del tiempo se encuentran en ese archivo. “Lo primero para comprender a una persona es conocer su historia. De lo contrario mal podemos conocer a una persona. Lo mismo sucede con los pueblos y las sociedades”, afirmó.

    Monseñor Centellas celebró el movimiento científico que comienza a gestarse y dijo que “la biblioteca ha tenido una vida oculta y ahora entrarán oficialmente para que pueda estar al servicio de los investigadores” •

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