El Palmar, donde florecen naturaleza, turismo y comunidad
Durante los días 23 y 24 de enero, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar fue escenario de una experiencia turística que dejó huella.
Durante los días 23 y 24 de enero, el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar fue escenario de una experiencia turística que dejó huella. El ingreso piloto, con la participación de cerca de 30 personas, permitió adentrarse en el territorio desde una mirada profunda y respetuosa, donde el diagnóstico técnico, la educación ambiental, la cultura viva y el encuentro humano se entrelazaron para construir una visión compartida de desarrollo sostenible.
La experiencia tuvo como objetivo central la realización de un diagnóstico participativo orientado a mejorar las condiciones del área protegida y a sentar las bases para futuros proyectos de turismo sostenible. El proceso buscó comprender el territorio de manera integral, recorriendo dimensiones ambientales, sociales, ecológicas, culturales y técnicas, fundamentales para consolidar un turismo responsable, en equilibrio con la fragilidad y la riqueza natural y cultural de El Palmar.
La iniciativa fue impulsada por jóvenes comprometidos con el desarrollo territorial, a través de la Fundación Chuquisaca Conecta, con el apoyo de la Liga Sucrense, la Dirección del Área Protegida del (ANMI) El Palmar y el acompañamiento solidario de voluntarios de “Calentando Corazones”.
La coordinación general y el enfoque ambiental estuvieron a cargo de la bióloga Nathaly Camargo Quiroga, representante de la Comisión de Medio Ambiente de la Liga Sucrense, quien aportó el componente técnico desde el ámbito biológico, fortaleciendo el rigor científico y el sentido de conservación de la experiencia.
Durante los dos días de recorrido se visitaron comunidades estratégicas del ANMI El Palmar, cada una portadora de productos turísticos de alto valor. El ingreso al territorio comenzó en la comunidad de El Palmar, donde se recorrió el Bosque Yanacocha, un espacio emblemático por la presencia de palmeras endémicas de janchicoco (Parajubaea torallyi) y por la biodiversidad que resguarda. En este ecosistema conviven especies como el jucumari u oso andino (Tremarctos ornatus), el cóndor andino (Vultur gryphus) y la paraba frente roja (Ara rubrogenys), cuya supervivencia depende de bosques sanos y de un turismo responsable.
Los recorridos fueron acompañados por guías comunitarios, quienes compartieron conocimientos, historias y normas de cuidado ambiental, convirtiendo las caminatas en espacios de aprendizaje y valoración del saber local.
Asimismo, la interpretación del paisaje, la flora y la fauna fortaleció la educación ambiental de los participantes y reafirmó la importancia del turismo consciente.
La alimentación y el hospedaje fueron organizados de manera conjunta por las comunidades anfitrionas. Los almuerzos, cenas y desayunos se prepararon con productos locales, mientras que el alojamiento se realizó en camas comunitarias bajo la modalidad de camping, fortaleciendo la economía local y la experiencia vivencial de los visitantes.
En paralelo a las actividades de campo, se desarrollaron reuniones comunitarias y espacios de diálogo directo entre el equipo organizador y las y los comunarios. En estos encuentros se realizó el diagnóstico participativo sobre la situación actual de las comunidades, identificando fortalezas y necesidades, y reflexionando sobre alternativas para un desarrollo sostenible vinculado al turismo comunitario.
En este contexto se realizó la entrega simbólica de semillas a los comunarios, como una acción orientada a la soberanía alimentaria y la agroecología. Además, se coordinó una futura campaña de apoyo escolar impulsada por la organización Calentando Corazones, a cargo del Lic. Sergio Taboada, junto con acciones de fortalecimiento del turismo local.
Al día siguiente, la experiencia continuó en la comunidad de Molani, con la visita al Cañón Misión, un paisaje de alto valor geológico, ecológico y paisajístico que reveló el potencial del turismo de naturaleza y aventura, planificado de manera responsable.
Del mismo modo se visitó la comunidad de San Francisco, donde se vivió una experiencia de turismo vivencial que incluyó un “apthapi” preparado por la comunidad con alimentos tradicionales y representativos, amenizado por la danza del Pujllay, expresión viva de identidad cultural y memoria colectiva.
Este ingreso piloto marcó el inicio de una proyección a mediano y largo plazo. Entre los próximos pasos se contemplan nuevos diagnósticos, el fortalecimiento de capacidades locales, mejoras en infraestructura y señalización, la promoción responsable del destino y la formulación de un Plan Estratégico de Ecoturismo Comunitario.
El Palmar no es solo un lugar para visitar. Es un territorio que se revela paso a paso, que invita a sentir, aprender y construir futuro junto a sus comunidades. Esta experiencia dejó una certeza: cuando la comunidad, el conocimiento técnico y el compromiso ambiental caminan juntos, el turismo trasciende la visita y se convierte en una auténtica herramienta de conservación, identidad y desarrollo sostenible •
* Nathaly Camargo C. es representante de la Comisión de Medio Ambiente de la Liga Sucrense.