Carnavales en Calcha

No es simplemente una comunidad, sino todo un jatun ayllu.

Calcheños con indumentaria festiva.

Calcheños con indumentaria festiva.

Flauteros y Calcheñas.

Flauteros y Calcheñas.

Tomasa Peca - tocando Jant'arki.

Tomasa Peca - tocando Jant'arki.

Calcheño con Jant'arki y ocarina y mujeres con chicha.

Calcheño con Jant'arki y ocarina y mujeres con chicha.


    Marco Antonio Flores Peca (*) para ECOS
    Ecos / 04/03/2026 21:10

    En tiempos precoloniales, la nación de los legendarios guerreros Chichas se encontraba conformada por dos parcialidades. Por un lado, la Hanansaya (mitad superior), cuya capital era Talina, y por el otro la Urinsaya (mitad inferior), teniendo como capital a Calcha. Desde entonces, Talina destacó como un importante centro de producción de cerámica mientras que Calcha por su inigualable producción textil.

    Si bien el ayllu de Calcha ocupaba un territorio extenso, durante la época colonial se instauran varias reducciones con fines impositivos, de evangelización y de recolección de mitayos. Y, por ordenanza del virrey Francisco de Toledo, en 1575 el ayllu Calcha queda desmembrado en dos pueblos nuevos: Nuestra Señora de Asunción de Calcha y Santiago de Calcha, que terminaría separándose y constituyendo la actual Cotagaita (Keremba y Ríos, 2003).

    En la actualidad, el jatun ayllu de Calcha, ubicado en las fértiles cabeceras de valle de la provincia Nor Chichas del departamento de Potosí, es una región famosa por su arte textil, música, producción frutícola, elaboración de vinos y singanis, además de sus manifestaciones culturales.

    Celebración de los carnavales

    Para la celebración de los carnavales, las principales autoridades originarias: el Tata Kuraca y la Mama Kuraca, reciben la visita de la comunidad en sus hogares, además de también visitar a cada suyay wasy (casa de espera) dentro del territorio comprendido en la parcialidad de su jurisdicción. Para la elaboración de la chicha de maíz (que antiguamente se hacía con el muk’u), los alimentos, etc. se recurre a la mink’a (ayuda comunitaria). Además, las autoridades también piden al guía de los músicos (flautero mayor) que los acompañen en las visitas. Los músicos interpretan una variedad de huayños con flautas (Rollano y Malecho) elaboradas de madera de jarka y unidas con tendones de vaca. Aunque en los andes bolivianos las mujeres no interpretan instrumentos musicales, en Calcha tanto hombres como mujeres interpretan el Jant’arki, una especie de silbato de madera, a la par que cantan las coplas de carnavales. Las mujeres también interpretan el Wilusco (especie de ocarina).

    Según el Memorial de Charcas (1582), en el tiempo de los incas, los Chichas tenían la obligación de custodiar los límites territoriales del extremo sur de las invasiones de los temibles Chiriguanos. Es muy probable que, con el paso del tiempo, los Chichas, entre ellos los Calchas, y Chiriguanos hayan establecido intercambios culturales mutuos, de ahí que los calcheños hayan adoptado instrumentos que son tradicionales de las tierras bajas.

    El Lunes de Carnaval

    Desde tempranas horas, los músicos se dan cita en la casa del Tata Kuraca para iniciar la celebración. En cada comunidad hay casas que esperan la visita de las autoridades, a las cuales se recibe con alimentos y bebidas. Según la visión popular, las energías de los muertos llegan en noviembre con las lluvias e ingresan en el subsuelo para fertilizar los campos de cultivo y proporcionar una abundante cosecha. “Los muertos tienen que ver, por tanto, con toda la estación productiva” (Marzal Melià, y Albó, 1992: 112-113). En ese entendido, el Lunes de Carnaval en cada casa se arman las “Alma Cruces”, hechas de flores y ramas de molle y maíz con banderas blancas. Además, los anfitriones obsequian a los visitantes los t’anta pillos (collares de panes con productos agrícolas), muy similares a las t’anta wawas de Todos Santos.

    Cuando el kuraca ingresa a una casa de espera, coloca su cetro de mando o Tata Rey en el “Alma Cruz” como una forma de otorgar bendiciones a la familia anfitriona; estos, a su vez, entregan los t’anta pillos, la chicha en los waca vasos y ramas de albahaca que se colocarán en los sombreros. El ayllu Calcha tiene un kuraca por cada parcialidad, “Hanansaya y Urinsaya”, y como cada parcialidad ocupa un extenso territorio, se demora dos días para visitar a cada suyay wasy, incluso empleando motorizados.

    El Martes de Carnaval

    Después de comer la lawa de q’alapurka, el kuraka y los músicos reinician las visitas. Las tropas de danzarines bailan en parejas de manera circular, ataviados con su indumentaria festiva y con la cara pintada con harina blanca.

    Este día también se ch’allan las casas nuevas y se realiza el wark’aku, que consiste en hondear las casas nuevas con membrillos, aunque también se juega el wark’aku entre personas. El Paq’uma o Espíritu del Carnaval se encuentra presente como una entidad relacionada a la producción, pero también puede ocasionar daño si no se lo respeta.

     

    * Marco Antonio Flores Peca es socio de número de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

     

    Bibliografía

     

    Keremba David y Rios Héctor (2003) Del Señorío de los Ayllus Calcheños a la Etnia Calcheña. Bolivia: Ayuda en acción Bolivia.

    Marzal, Manuel M. (Coordinador); Melià, Bartomeu; Albó, Xavier. Rostros Indios de Dios” Ed. CIPCA/HISBOL/UCB. La Paz. Bolivia. 1992.

    Platt, T., Bouysse – Cassagne, T., y Harris, O. (2006). Qaraqara – Charka, Mallku,                 Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII). La Paz, Bolivia: IFEA, Plural Editores, FBCB, University of St. Andrews.

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