La t’ikachada

Una costumbre potosina en los carnavales.

Mujeres vendiendo tikas en Potosí.

Mujeres vendiendo tikas en Potosí.

Llama con tikas y wallqas.

Llama con tikas y wallqas.

Palliris tikachando desmontes.

Palliris tikachando desmontes.

Tikachada de casillero de mineros.

Tikachada de casillero de mineros.


    Marco Antonio Flores Peca (*) para ECOS
    Ecos / 07/03/2026 18:32

    En la actualidad, el Carnaval es, sin lugar a dudas, la mayor y más fastuosa celebración de la región andina de Bolivia. El vocablo “carnaval” tiene su origen en el Viejo Continente y hace referencia a las grandes celebraciones, ritos y ceremonias, cuya finalidad era la de propiciar la fertilidad de los campos, la obtención de una abundante cosecha y el alejar a los malos espíritus.

    En los andes bolivianos, esta celebración era conocida como ‘Anata’, en idioma aymara, y ‘puqllay’, en quechua. Ambos términos son traducidos como “juego”. Con relación al mes de febrero, el cronista indígena Guamán Poma de Ayala (1936) lo denomina como hatun pucuy o gran cosecha, pues es un tiempo en el que comienza el recojo de los alimentos de la tierra dando lugar a grandes celebraciones.

    Durante la época colonial, tanto las visiones europeas como las de los naturales de estas tierras se amalgaman dando lugar a una celebración de características únicas. En la Villa Imperial de Potosí, por ejemplo, desde la colonia se organizaban fastuosas mascaradas y fiestas de Carnaval al mejor estilo del Viejo Continente, pero también una serie de ritos, sacrificios y ofrendas enmarcadas en la cosmovisión y las prácticas agrocéntricas del mundo andino. Una de las practicas que más caracteriza a la ciudad y al departamento de Potosí es el enfloramiento o la =======tik’achada, que se lleva a cabo en el tiempo del Carnaval.

    La tik’achada

    La tik’achada o el enfloramiento es una tradición potosina que tiene lugar durante los carnavales, especialmente en las celebraciones de Compadres, Comadres y el Martes de Carnaval. Durante la celebración del Jueves de Compadres, los hombres realizan modestas celebraciones y, por costumbre, arrojan flores multicolores, mixtura y confites a la entrada de sus hogares y negocios.

    En el sector minero, los trabajadores adornan con banderas de color, mixtura, flores y serpentina, los parajes de trabajo, las oficinas, las herramientas, además de cumplir con la acostumbrada ch’alla de las venas de mineral y las illas (pedazos de buen mineral). Con esta costumbre llaman a la buena suerte, “para que no nos falte mineral, para que no haya accidentes”, decía don Adrián Mamani, minero de la mina Quri Mayu.

    Durante el Jueves de Comadres, son las mujeres las que realizan la tik’achada de sus hogares y negocios. Entre las flores que se emplea para la decoración se encuentran la de tani tani, ruda, kh’ela, kantutita, margarita, pascua t’ika, boca de dragón y crisantemo, comúnmente denominadas como pampa t’ikas.

    Muchas de estas flores son empleadas en prácticas mágico-medicinales y sirven para alejar los malos espíritus. Las mujeres mineras o palliris también decoran y ch’allan los desmontes de mineral, que son la fuente de su sustento familiar.

    El Martes de Carnaval, de manera general, la población potosina cumple con el enfloramiento de sus hogares colgando sobre las puertas adornos realizados con flores, plantines de maíz, membrillos y globos envueltos con abundante serpentina. También se ch’allan las nuevas construcciones, vehículos, negocios, etc., pidiendo prosperidad y abundancia.

    Tik’achada de llamas

    Desde tiempos ancestrales, las culturas andinas han considerado a la llama como un animal sagrado, no simplemente por su gran utilidad (carne, lana, cuero, huesos, takia, fetos, etc.) sino también por cumplir un importante rol cultural, simbólico y espiritual.

    Según el investigador Leo Pucher de Kroll, “es tan estrecha la relación entre el pastor y su auquénido que el indio con una sola mirada en los ojos de la llama puede adivinar su alegría o malestar. Cuantas veces se ha oído al indio hablando a solas con su llamita y al parecer esta le entendía” (1950, p.68).

    Durante la celebración de los carnavales en las regiones andinas del departamento de Potosí, quienes se dedican a la crianza de camélidos proceden con la tradición del t’ikachado de las llamas. Consiste en adornar las llamas con aretes, collares y fajas de color chillante para protegerlas de enfermedades y buscar la productividad.

    Según Camilo Berna, criador de camélidos de la comunidad de Mallku Villamar, en el sudoeste potosino, con mucha anterioridad al mes de febrero las mujeres comienzan con el tejido de las t’ikas (aretes) y las walk’as (collares) empleando lana de llama pigmentada con colores chillantes. El enfloramiento de las llamas se desarrolla en la festividad de Compadres, Comadres o, en última instancia, en el Domingo de Tentación y, según la cantidad de camélidos, se puede demorar de uno a dos días en este proceso.

    Algunos días antes de la t’ikachada se realiza una mink’a (solicitud de ayuda) a varias familias de la comunidad quienes colaborarán con el enfloramiento de las llamas. El día en cuestión, a tempranas horas de la mañana, la gente se reúne al ingreso del corral de las llamas para realizar una modesta mesa ritual o q’uwa, además de ch’allar con bebidas espirituosas y decorar con flores y serpentinas las pequeñas illas (piedras en forma de llama encontradas casualmente por los pastores). Según Camilo Berna, las illas son como energías que protegen y ayudan a multiplicar el ganado.

    Seguidamente, al son de la música de las flautas y el arpa se procede al enfloramiento de las llamas, iniciando con las crías y las hembras para luego concluir con los machos. Se colocan mayores adornos a las llamas dominantes, que cuidan y guían a todo el rebaño.

    A mediodía, se hace una pausa para degustar un delicioso asado de llama acompañado de papas y quinua. Y al culminar el día, la celebración continúa en casa de los dueños del rebaño.

     

    Bibliografía

    Guamán, Poma de Ayala, Felipe (1936 -1992). El primer Crónica y Buen Gobierno. México: Siglo XXI.

    Pucher de Kroll, Leo (1950). El auquénido y la cosmogonía Amerasiana. Potosí - Bolivia: Universidad Tomas Frías.

     


    (*) Marco Antonio Flores Peca es vicepresidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

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