De Bolívar a Bolivia

La historia oficial señala que el diputado potosino Martín Cruz fue el que con el razonamiento de “si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia”, se cambió la denominación del país de Bolívar a Bolivia.

Don Julio rodeado de sus honores. Don Julio rodeado de sus honores. Foto: Inteligencia Artificial

Fernando Suárez Saavedra
Ecos / 05/05/2026 03:58

La historia oficial señala que el diputado potosino Martín Cruz fue el que con el razonamiento de “si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia”, se cambió la denominación del país de Bolívar a Bolivia. Pero no tiene sustento porque no existe ninguna evidencia primaria que confirme esa versión.

La realidad, de acuerdo a varias cartas ubicadas, es que los diputados de Charcas, entre ellos Casimiro Olañeta, informaron al Mariscal Antonio José de Sucre de la decisión del Congreso, que recién iba a empezar, de denominar al nuevo país como Bolívar. Sucre informó a Bolívar y este lo comentó con varias personalidades de su entorno en mayo de 1825, antes del 6 de agosto de ese año.

Es probable que esas propuestas hayan influido para que Bolívar redactase el decreto del 16 de mayo de 1825 y se efectuase en Chuquisaca el Congreso Deliberante, que empezó el 10 de julio de 1825. Además de que Bolívar conocía en mayo que el nuevo país se iba a denominar Bolívar, el Libertador expresó que el nombre más apropiado sería Bolivia.

La historia oficial

El tema aparentemente es intrascendente, porque todos saben que la naciente República se denominó Bolívar en honor al Libertador y que, a propuesta del diputado Cruz, cambió de Bolívar a Bolivia.

Es importante conocer los temas de fondo; por ejemplo, qué se pretendía al denominar Bolívar a la nueva República. Por otra parte, no existe ninguna evidencia de documentación primaria que confirme la versión de que Cruz hubiese propuesto el cambio a Bolivia.

Es necesario conocer a la persona o personas que propusieron el nombre de Bolívar, así como las denominaciones que se utilizaron en la Asamblea General o Asamblea Deliberante de 1825. 

El nacimiento del nuevo país

El 6 de agosto de 1825 la Asamblea decidió declarar la independencia del nuevo Estado. Firmaron 45 por la independencia, dos por unirse con el Bajo Perú (aún no había llegado a Chuquisaca el diputado de Santa Cruz, electo por Vallegrande, Vicente Caballero. Lo hizo el 9 de agosto y firmó el acta con permiso y autorización de los demás).

El 8 de agosto de 1825 la comisión integrada por José Mariano Serrano, José María de Mendizábal, José María Asín, Manuel María Urcullo, Manuel María Centeno, Casimiro de Olañeta y José María Dalence presentó el proyecto de ley sobre diversos premios y uno de ellos señalaba que el nuevo Estado se denominaría ‘República Bolívar’. ¿Cuál de ellos fue el creador de esa denominación? Se desconoce. Sin embargo, es probable que Olañeta, por ello fue elegido para entrevistarse con el Libertador en La Paz.

La elección pudo deberse a la idea de que el Libertador no se opusiese a que el nuevo país lograra su independencia. 

En la sesión del 17 de agosto de 1825, cuando se aprueban las banderas, el escudo, monedas y otros, por primera vez se habla de la República Bolívar. Lo mismo ocurre en la sesión del 20 de agosto y del 13 de septiembre. 

Esas son las actas de la Asamblea Deliberante; sin embargo, al parecer, oculta y secretamente varios meses antes ya se había definido que el nuevo Estado se denominaría Bolívar, y que esa determinación se iba a consolidar en las sesiones posteriores a la firma del acta de la independencia (del 6 de agosto). Varias cartas circularon con esa temática. 

Cartas que dan luz a este tema

Una carta del Mariscal Antonio José de Sucre, escrita desde La Paz el 28 de julio de 1825 a Simón Bolívar, dice en partes salientes: “En este momento llega un oficial de Chuquisaca que conduce pliegos del Presidente de la Asamblea para U., y sigue sin demora; el Presidente me escribe una carta muy contento del decreto del Congreso argentino. Dios saque con bien a estos señores. Parece que quieren nombrar su República Boliviana y recibir de U., los proyectos de su Constitución, etc.”.

Por otra parte, Bolívar desde Puno escribió una carta dirigida al general Tomás de Heres el 6 de agosto de 1825 que en partes salientes dice: “Por cartas del general Sucre he sabido con sorpresa que esos señores del Alto Perú están resueltos a hacerse independientes de Buenos Aires; que llamarán su república boliviana y me pedirán una constitución”. Ese mismo día, 6 de agosto de 1825, Bolívar escribe otra carta, esta vez al general Santander, que le repite lo mismo: “El General Sucre me escribe que están resueltos a hacerse independientes de Buenos Aires, que su república la llamarán Bolívar y que me pedirán una constitución” (Vicente Lecuna, “Documentos referentes a la creación de Bolivia”, Caracas, 1975 Vol. I., 2.203).

En tanto que en una carta del 25 de septiembre de 1825 escrita por el Libertador desde Oruro a Santander utiliza el nombre de Bolivia por primera vez: “Probablemente yo quedaré un año en este país formando la creación de la república Bolivia. Pero después nada me detendrá más en el Sur”. Esa actitud se repite el 26 de septiembre de 1825 cuando escribe desde Oruro al general Mariano Montilla: “…ya me tiene Ud., comprometido a defender a Bolivia hasta la muerte como a una segunda Colombia”. 

No obstante, el Libertador vuelve a utilizar el nombre de Bolívar refiriéndose al nuevo Estado. En una carta del 21 de octubre de 1825, escrita desde Potosí y dirigida a Santander, dice en partes salientes: “Si Ud., se desagradó por la ciudad Bolívar, ¿qué hará Vd., ahora con la Nación Bolívar?”. Pero en otra carta escrita desde La Plata al general José de La Mar el 12 de noviembre de 1825 refiere: “El Alto Perú ha tomado mi nombre, y mi corazón le pertenece. Por estas consideraciones no puedo estar en Lima el día señalado para la instalación del primer congreso general del Perú. Yo deseo vehemente que Vd., sea el que presida esta augusta ceremonia… Sin este paso, mi querido general, a mí no me es permitido proclamar la independencia de Bolivia, sin faltar en cierto modo al respeto que debo a la nación peruana”. Con esas frases se cumplió el propósito de nominar Bolívar al nuevo país. Simón Bolívar se vio impelido a respaldar el nacimiento del nuevo Estado. 

José Luis Roca considera que el acertado y oportuno halago que los sagaces doctores de Charcas hicieron al Libertador fue una razón decisiva para respaldar la creación de la nueva República; de eso existen numerosos y fehacientes testimonios que pueden verse en su correspondencia y en sus mensajes. En ellos muestra con reiteración su complacencia por lo que él sentía como un inusitado e inmenso honor hacia su persona. Desde ese momento su nombre sería imperecedero; se le brindaba la oportunidad de cambiar la espada por la pluma y reforzar así una imagen de estadista y legislador que tanto le interesaba poseer. Con su pasión característica, Bolívar empieza ahí a respaldar al nuevo estado cuyos fundadores le habían conferido tan insigne distinción.

En los cuatro meses que Bolívar permaneció en Bolivia siempre invocó el título de “Libertador de Colombia y del Perú” y nunca lo llamó presidente de Bolivia. Es probable que haya actuado así a fin de evitar problemas con el Gobierno del Perú.

Sin embargo, al despedirse de Bolivia, el primer día del año nuevo de 1826, dirige uno de sus efusivos y sentidos mensajes:

“Ciudadanos: un deber sagrado para un republicano me impone la agradable necesidad de dar cuenta a los representantes del pueblo de mi administración. El congreso peruano va a reunirse, yo debo devolverle el mando de la república que me había confiado. Parto para la capital Lima pero lleno de un profundo dolor pues me aparto momentáneamente de vuestra patria que es la patria de mi corazón y de mi nombre.

Ciudadanos: vuestros representantes me han hecho confianzas inmensas y yo me glorío con la idea de poder cumplirlas en cuanto dependa de mis facultades. Seréis reconocidos como una nación independiente: recibiréis la constitución más liberal del mundo; vuestras leyes orgánicas serán dignas de la más completa civilización. El Gran ¿Mariscal de Ayacucho está a la cabeza de vuestros negocios y el 25 de mayo próximo será el día en que Bolivia sea”.

El 25 de mayo de 1826 el Libertador redactó su “Discurso preliminar al proyecto de Constitución de Bolivia” en el que, luego de explicar en forma minuciosa su contenido, remata con una nueva eclosión afectiva:

“¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad que, al recibirla, vuestro arrobo no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre y dio el mío a todas vuestras generaciones. Ese mismo día le dice a Sucre: Es inexplicable mi gozo al participar el reconocimiento de la independencia y soberanía de la República de Bolivia por la del Perú. Señora de sí misma, puede escoger entre todas las instituciones sociales lo que crea más análoga a su situación y más propia a su felicidad. […] Bolivia tiene la ventura en sus manos. Yo saludo cordialmente a esa nueva nación, y os felicito grande y buen amigo. […]. Y da instrucciones a Sucre sobre sus planes: Estando ya reconocida la República de Bolivia por el gobierno del Perú, creo que su primer deber es el de enviar sus diputados al istmo de Panamá para que allí representen a su nación y procuren sus intereses […] que se recomiende a la legación boliviana en el istmo, la más perfecta armonía con los enviados de Colombia […]”.

El autor del cambio de nombre

¿Quién fue el autor del cambio de Bolívar a Bolivia? Sorprendentemente, el mismo Simón Bolívar. ¿Cuál es la prueba? Una carta de Manuela Sáenz (ver recuadro aparte).

Esa carta es clara. Manuela escribió a Bolívar el 28 de mayo de 1825. Si tomamos en cuenta que el tiempo de viaje de las correspondencias duraba aproximadamente de dos a tres semanas, ello significa que a principios de mayo Bolívar ya conocía la determinación de los diputados de Charcas de nominar al nuevo Estado como Bolívar, pero al Libertador le parecía más adecuado nominarla Bolivia, de la forma en que explicó a Andrés de Santa Cruz a través de una carta del 4 de septiembre de ese año.

Lo que se puede apreciar es que muchos temas de la creación de la República se manejaron a dos niveles: en forma aparentemente pública y oficial y otra, secreta. Las primeras, a través de las determinaciones de la Asamblea Deliberante, reflejadas en las actas, y las segundas mediante cartas y visitas secretas.

Es probable que Casimiro Olañeta junto a otros diputados haya visitado el domicilio de Antonio José de Sucre en Chuquisaca y le hayan hecho conocer la intención de nominar al nuevo país como Bolívar; asimismo, esos diputados escribieron a Bolívar haciéndole conocer esa determinación. 

Por ello Sucre se lo comunicó así a Bolívar el 28 de julio de 1825.

Y todo se ratifica con la carta de Manuela Sáenz del 28 de mayo de 1825, donde le subraya: “…la creación de la República Bolívar o ‘Bolivia’, como S.E. se empeña en llamarla”. Afirmación absolutamente clara e incuestionable de dos hechos: primero, que el nuevo Estado se llamaría Bolívar y, segundo, que el Libertador prefería que el nuevo país se denominase Bolivia, como finalmente se decidió •

Bolivia por primera vez

En la sesión de la Asamblea Deliberante del 8 de octubre de 1825 se utiliza la denominación ‘Bolivia’ por vez primera. Así lo indica un decreto:

“Ha venido en decreta y decreta:

Que siempre que S. E. el Libertador por los motivos arriba expresados, u otros se vea obligado a dejar el territorio de esta República, es voluntad de la Asamblea, que el Gran Mariscal de Ayacucho y Capitán General de Bolivia, obtenga el Supremo Poder Ejecutivo. Dado, etc. 

Decreto No 2

La Asamblea del Alto Perú, deseando cuanto antes obtener de los Estados Argentino y Peruano, el reconocimiento de la República Bolivia, manifestarles su gratitud por los constantes esfuerzos que han hecho en favor de la sagrada causa de la libertad, como también al de Colombia que ha prodigado sus héroes, su fuerza, su sangre y sus caudales en beneficio del suelo de los Incas, y protestar a todas las más cordiales y firmes relaciones de amistad, fraternidad y alianza”.

“De Rómulo vino Roma y de Bolívar…”

¿De dónde surgió la versión de que “de Rómulo vino Roma y de Bolívar, Bolivia”? En una carta de Bolívar a Andrés de Santa Cruz, el Libertador habla de Rómulo:

“La Paz, 4 de septiembre de 1825

AL GENERAL ANDRÉS DE SANTA CRUZ

Mi querido general:

He recibido las dos muy apreciables cartas de Vd., de Chuquisaca que contesto ahora en medio de muchos afanes. Imagínese Vd., que estoy recibiendo y respondiendo a un correo y a la vez esperando por momentos la diputación del congreso de Chuquisaca, que viene a presentarse delante de toda la oficialidad del ejército con sus arengas etc. Respuestas que debo darles a estos señores sobre negocios tan delicados para mí, y a la vez tan interesantes por su naturaleza. En fin, mi querido general, tenga Vd., paciencia si en esta carta no le escribo a Vd., todo lo que deseo.

El amigo Olañeta me ha informado del juicio y moderación que ha tenido Vd., en medio de su posición también muy delicada.

El fruto de estas penas y dificultades lo cogeremos Vd., y yo cuando hagamos triunfar a la recién nacida república. Si ella dice que es mi hija, yo digo que Vd., es mi primer nieto; porque Vd., está llamado a nacer en su primer parto de padres legítimos. Yo ofrezco a Vd., que mi mayor empeño será arreglar los asuntos de este país y darles después consistencia para que mi nombre no vaya a parecer junto con esta patria.

No puede Vd., imaginarse la gratitud que tengo por esos señores por haber llegado un nombre perecedero a una cosa inmortal. Yo moriré bien pronto, pero la República Bolívar quedará viva hasta el fin de los siglos. Rómulo fundó una ciudad, y esta ciudad dio su nombre al imperio. Yo no he fundado ciudad alguna, y, sin embargo, mi nombre lo lleva un estado que tiene en su seno hombres amantes de la libertad y entrañas de oro y plata.

Adiós, mi querido general, me esperan en la sala.

Soy de Vd., de corazón.

Bolívar”.

La carta de Manuela Sáenz a Bolívar

Lima, a 28 de mayo de 1825

Su Excelencia señor General Simón Bolívar

Muy señor mío:

El teniente Salguero vino en dejarme su apreciable del 17, en que me hace gracia de sus escapadas a las funciones de gala en los recibimientos y homenajes en honor a la gloria de usted.

Bien sabe que comparto esas estrategias por su seguridad de usted; pues a mi modo de ver, es muy válido el que su Estado Mayor se preocupe por su vida, siendo que los malvados lo buscan como si fuera usted el único responsable de todo lo que pasa aquí.

Me dio mucha alegría leer su entusiasmo en lo referente al Decre¬to y Leyes para la creación de la República Bolívar o «Bolivia», como S.E. se empeña en llamarla. Bien sabe que en usted veo que sí hay razón y juicio para tales fines, y no en los de creación de Santander. Estimo muy conveniente que usted resuelva en correspondencia a este señor, su posición y educación de usted, así como todo lo que S.E. conoce y sabe, tanto en instrucción de libros sabios que usted ha estudiado, como en instrucción de milicia desde niño, para que le calme las dudas e intrigas, a satisfacción de la propia ignorancia de él.

La inteligencia de S.E. sobrepasa a los pensamientos de este si¬glo, y bien sé que las nuevas generaciones de esa provincia y de Amé¬rica, seguirán el resultado de las buenas ideas de usted, en procura de una libertad estable y hacienda saludables.

Le envío unos cariñitos y dulces que le encantan a S.E. Use el pañuelo que le bordé para usted, con mi amor y devoción, así como la camisa, que es inglesa. La compré a un vendedor que trajo mercadería de una goleta que naufragó cerca del Callao, y por su mercancía sin aduana, no piense usted otra cosa. Lo amo desde lo más profundo de mi alma. Cuidado con las ofrecidas. ¡Qué de mí se olvida para siempre!

Suya,

(Firma de Manuela Sáenz)

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