Pichincha bicentenario
El Colegio Nacional de Pichincha ha llegado a su bicentenario en medio de un programa de festejos en el que destacaron presentaciones culturales protagonizadas mayoritariamente por sus exalumnos.
El Colegio Nacional de Pichincha ha llegado a su bicentenario en medio de un programa de festejos en el que destacaron presentaciones culturales protagonizadas mayoritariamente por sus exalumnos. La conmemoración ha superado, con creces, la que se vivió por su centenario y se ha caracterizado por reflexiones, tanto sobre su pasado, como su futuro.
La revisión de su historia se concentró en su etapa fundacional, debido a que entre la Junta de Padres de Familia y los maestros de Ciencias Sociales se propuso no tocar nada hasta que pasen los festejos. Esa actitud fue respondida con la publicación del libro “La verdadera fundación del Colegio Nacional de Pichincha” que no solo ratifica que sus fundadores fueron Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, sino que plantea, con pruebas, que su primer rector, Juan Manuel Calero, ni siquiera estuvo en la inauguración.
El futuro del establecimiento fue analizado en el conversatorio “Educación y liderazgo: Educación contemporánea en Bolivia y el modelo de formación en el Colegio Nacional de Pichincha” en el que participaron exalumnos, incluidos dos senadores y el exministro de trabajo Héctor Hinojosa. Se concluyó que, como en el caso de los maestros de Ciencias Sociales, el colegio siempre tuvo tendencias conservadoras que motivaron la rebeldía de los estudiantes y una prueba de ello fue la publicación del libro.
Fundación
El Colegio Nacional de Pichincha fue fundado como parte del proyecto educativo que manejaban Bolívar y Sucre incluso antes de que los diputados de las provincias de Charcas se reunieran en Chuquisaca, el 10 de julio de 1825, para decidir sobre el destino de ese territorio; es decir, Bolívar y Sucre hablaban de educación cuando ni siquiera se había resuelto la fundación de Bolivia.
En una carta dirigida desde Chuquisaca a la Municipalidad de La Paz, el 26 de mayo de 1825, Sucre anuncia la llegada de Bolívar y señala que “yo deseo presentarle todos los proyectos de útiles establecimientos en ese país y los medios de realizarlos. Entre otros pienso que los más importantes son la reforma de los Colegios bajo un plan de estudios que generalice los conocimientos en todas las ciencias; la ejecución del decreto que establece una universidad, para la cual es menester calcular los fondos que sirvan al caso”. Este documento es la mejor prueba de que la educación ya estaba en los planes de los libertadores.
Posteriormente, el 7 de junio de 1825, le escribió al entonces presidente de Potosí, Guillermo Miller, diciéndole que creía que “uno de los más importantes servicios que pudiera hacer el gobierno a Potosí sería el establecimiento de una escuela de mineralogía, que puesta en la capital sirviese para recibir jóvenes de todo el departamento”. El 29 del mismo mes ya no habla solo de la escuela de mineralogía, sino de “el colegio de esa ciudad, sobre que he hecho a V.S. tan encarecidas recomendaciones”.
Estos documentos demuestran que Sucre ya tenía proyectado abrir por lo menos dos colegios en Potosí, uno de ciencias y artes y otro de mineralogía. Para el primero, Miller cuenta, en sus memorias, que visitó el convento franciscano, para ver si se podía utilizar esa infraestructura, pero los sacerdotes se mostraron recelosos. Al parecer, los religiosos se movilizaron para evitar que se les quiete su convento porque, en la misma carta del 29, el Gran mariscal le dice a Miller que “puede V.S. ir disponiendo uno de los conventos de la Merced o San Agustín para el colegio, pues el de San Francisco parece que tiene dificultades por parte de la autoridad eclesiástica, que no es útil violentar”.
El 10 de octubre, ya estando en Potosí, Bolívar emitió el decreto que dispone que “de cada marco de plata se pagará solo un medio real que se destinará a formar la renta del Colegio que se ha de establecer en esta Villa”.
Todo esto ocurrió antes de la misa que el sacerdote Juan Manuel Calero dio en el templo de La Merced puesto que, según los Anales de Potosí, esta habría sido celebrada el 11 de octubre de 1825.
El 11 de diciembre, Bolívar emite el decreto que establece, en su artículo cuarto, que, “sin pérdida de tiempo, (se) proceda á establecer en cada ciudad, capital de departamento, una escuela primaria con las divisiones correspondientes, para recibir todos los niños de ambos sexos, que estén en estado de instruirse”.
Este decreto es considerado la base para la educación en Bolivia ya que, pese a no haber sido aplicado tal cual dispuso el Libertador, permitió el surgimiento de los colegios de ciencias y artes en cada capital departamental y hasta en Oruro.
El artículo octavo establecía que “en la vista que el director (general de enseñanza pública) debe hacer á todas las capitales de los departamentos, designe con consulta de los presidentes, los mejores edificios al uso de los colegios de ciencias y artes, y de la escuela primaria, que se han de establecer conforme á los de Chuquisaca”.
Sobre esa base, el colegio de Potosí y los de las otras ciudades de la nueva República fueron fundados al año siguiente.
El 2 de marzo de 1826, Sucre promulgó el decreto de creación del colegio de Ciencias y Artes de Potosí “destinándole como edificio propio el hospital de Belén, situado en la plaza principal de esta ciudad”. Se dispuso que arrancaría con siete cátedras: Lengua castellana; Lengua latina; Retórica, elocuencia y oratoria; Matemáticas puras y arquitectura; Medicina; Botánica y agricultura; Filosofía moderna y, finalmente, Moral, derecho natural, civil y de gentes.
La revisión de su correspondencia revela que el presidente estuvo en Potosí por lo menos desde el 18 de febrero hasta el 10 de marzo de 1826. Durante ese tiempo escribió una veintena de cartas, emitió 14 órdenes y 55 provisiones, aunque muchas de estas fueron firmadas por Facundo Infante, que estaba cumpliendo las funciones de secretario de gobierno. Entre sus provisiones está el nombramiento de José Manuel Gonzáles como gobernador de la provincia de Chayanta, el de Manuel Enrique Calvo como prefecto interino de La Paz y el de Casimiro Olañeta como prefecto de Potosí, el 3 de marzo, que se modificaría tres días después con el nombramiento de León Galindo como comandante militar. Promulgó hasta siete decretos, cuatro de los cuales fueron para la educación, incluyendo el que creó el Colegio de Ciencias y Artes que después tomaría el nombre de Pichincha en homenaje a la batalla con la que Sucre liberó a la actual República de Ecuador.
Cofundadores
Como prefecto, Olañeta se encargó de la organización del colegio de Ciencias y Artes, en sus primeros días. Por una publicación de “El Cóndor de Bolivia”, de fecha 15 de abril, sabemos que, para el 10 de abril de 1826, las obras ya estaban avanzadas.
Otra publicación de ese periódico, pero del 8 de junio de 1826, da cuenta que “el 17 de Abril último se ha principiado la enseñanza de nuestro coléjio: las artes y las ciencias tienen ya entre nosotros un asilo, y la juventud estudiosa recordará eternamente con sensaciones agradables el nombre del Gran Mariscal de Ayacucho, que es quien ha abierto esta fuente del saber”.
Si se toma en cuenta ese dato, la actividad académica del colegio se habría iniciado antes de su inauguración, que se realizó en un acto formal el 7 de mayo. Es también “El Cóndor de Bolivia” que, en fecha 18 de mayo, publicó una crónica en detalle firmada por un testigo presencial de la ceremonia, Manuel Antonio Tapia. Lo que se puede leer en esa publicación es que las principales autoridades en el acto inaugural fueron Casimiro Olañeta, que seguía desempeñándose como prefecto, aunque en los hechos era el comandante civil, y el coronel León Galindo, que era el comandante militar. No se menciona a Juan Manuel Calero por una razón: él fue nombrado rector interino recién el 9 de mayo.
Debido a que Olañeta fue elegido diputado por Chuquisaca ante la Asamblea Constituyente, él deja el cargo ese mismo día, 9 de mayo de 1826, y Sucre nombra en su reemplazo a Galindo, que sería quien se encargue de consolidar al colegio •
* Juan José Toro es fundador de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP)