Símbolos del arte mestizo
Los estudios de Pafnosky y Freidlander sobre el arte europeo del Renacimiento, los estudios de Male sobre el arte de la Edad Media y los de Ferguson sobre los símbolos cristianos se refieren a la carga literaria y simbólica que entrañan las formas artísticas.
Los estudios de Pafnosky y Freidlander sobre el arte europeo del Renacimiento, los estudios de Male sobre el arte de la Edad Media y los de Ferguson sobre los símbolos cristianos se refieren a la carga literaria y simbólica que entrañan las formas artísticas.
El arte virreinal en la Audiencia de Charcas, nacido por la transculturación, se muestra muy influido por lo europeo en el siglo XVI bajo el impacto de la conquista.
Los españoles, los flamencos y los italianos, que con ellos vinieron, trasladan sus utopías sociales y artísticas a América, una tierra que los enciclopedistas ingenuamente suponían culturalmente virgen.
Reacción de artesanos indios
Los edificios tempranos de extraordinario purismo en muchas de sus partes, como la portada de Copacabana y las fachadas del templo San Miguel de Sucre, pronto tienen que ceder ante una reacción de los mismos artesanos indios, que introducen poco a poco elementos simbólicos extraídos de sus antiguas culturas para mezclarlos con el lenguaje formal de los invasores europeos. Luego de un siglo, se resuelve en una arquitectura barroca totalmente diferenciada de la europea que se ha llamado “mestiza” por llevar en sí elementos tanto occidentales como precolombinos. El proceso es general en toda América, pero culmina en la zona andina desde el Cuzco hasta Potosí, incluyendo Arequipa, pueblos del Lago Titicaca y la ciudad de La Paz.
Arquitectura mestiza
Los elementos que conforman la decoración de la arquitectura mestiza están extraídos: a) de la simbología clásica (Greco-Romana); b) de la tradición cristiana; c) de la tradición precolombina; d) elementos de flora y fauna tropical.
Entre los motivos mitológicos figuran los llamados ‘grutescos’, formados por grifos y quimeras, seres antropomorfos que se resuelven en formas vegetales y animales, copiados de grabados flamencos que en la mayoría de los casos se van americanizando. Esta transformación se da también en la flora: acantos y palmetas se van transformando en kantutas y frutos como la granada (símbolo cristiano de la fecundidad) son sustituidos por piñas y papayas, que adornan los templos y edificios civiles.
Abundando en la tradición precolombina aparecen los dioses zoomorfos, como monos, miriápodos y el hombre-puma. En un principio no se considera dios zoomorfo a la sirena, que entra en la categoría de símbolo mitológico, pero se tiene en cuenta el mito de Quesintuu y Umantuu.
Las sirenas también entrarían en la misma categoría, así como es importante agregar la inclusión de los astros en el arte mestizo, ya que en las portadas de piedra tallada se incluyen astros considerados dioses en la época precolombina, que son las estrellas, el sol y la luna inscritas en las portadas de los templo de San Lorenzo de los Carangas en Potosí, tallado en 1728 y concluido en 1744.
Otro ejemplo es la portada del palacio de los marqueses de Otavi, construido entre 1750 y 1785: parece indicar cómo el arte del Templo de San Lorenzo evoluciona y cada vez se hace más planiforme, pero los símbolos no son reemplazados, se aplican en esta portada donde se observa el escudo nobiliario. El entablamento es decorado con estrellas. Y en los frontones de los capiteles de las columnas salomónicas, decorados con racimos de uvas, se talló el sol y la luna.
Mucha de la iconografía prehispánica se conserva en la ornamentación arquitectónica, la que recibe indistintamente motivos paganos grecolatinos a través de formas renacentistas y antiguos símbolos andinos. Estos elementos son aceptados tanto por el pueblo como por los eruditos.
En efecto, poco podrían decir los humanistas del paganismo indígena, cuando aceptaban sin reparos la figura de los dioses de la antigüedad como la de Hércules, considerado prototipo del hombre virtuoso cristiano.
El barroco mestizo, pasadas las fuerzas de las campañas de extirpación de la idolatría, acepta la participación tanto de los artistas indios como de los clérigos eruditos.
Es así que se incluyen elementos prehispánicos, tal el caso del mono, del hombre puma, hombre verde; está inscrito en la portada de la Casa Nacional de Moneda, existen aves como los patos en la portada de San Lorenzo, serpientes y figuras antropomorfas que se ven en los balcones de la calle Quijarro. Las columnas de Hércules están en las armas de Carlos V, ya que España había transformado el “non plus ultra” de las citadas columnas en “plus ultra” para el escudo de la Villa Imperial de Potosí.
La relación de la lucha de Hércules con el león de Nemea permanece en la arquitectura; los leones fueron símbolos tallados en portadas de templos, utilizados en los aldabones de metal fundido en la puertas de casas e iglesias que simbolizaba la vigilancia; hay leones en edificios civiles caso de la portada de los leones rampantes en el Colegio Ilade, y también se ven leones en el escudo nobiliario del Palacio de los marqueses de Otavi, cuyas colas terminan en kantutas, hoy edificio del BNB. En la iglesia San Miguel del Santuario de Manquiri existen esculturas de leones tallados que vigilan el atrio. Según la creencia medieval, el león dormía con los ojos abiertos. El estudio de la simbología virreinal es mucho más amplio y tan solo se hace referencia a algunos ejemplos, que están al alcance de quien recorre la ciudad de Potosí y los pueblos aledaños •
BIBLIOGRAFÍA
DORTA MARCO ENRIQUE. El Barroco en la Villa Imperial de Potosí. Editorial Casa Nacional de Moneda, Potosí 1953.
GISBERT TERESA. Iconografía y Mitos indígenas en el Arte. La Paz Bolivia. 1980.
GISBERT TERESA. Símbolos del arte mestizo. Periódico Presencia. La Paz. Bolivia. 1977.
* Cristóbal Corso Cruz es expresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Potosí