Sublevación de Amarus y Kataris
Episodios clave en las Guerras de la Independencia.
Las rebeliones de Chayanta y Tinta (Perú) tuvieron un largo proceso de gestación. El curaca legítimo de la provincia ubicada en el Norte Potosí, Tomás Katari, inició en 1777 una interminable querella contra el curaca impostor, el mestizo Blas Bernal. El cobro fraudulento y excesivo de los tributos, pero sobre todo la impostura de funciones, llevaron a los Kataris a movilizarse para recuperar sus prerrogativas.
La querella tropezó con un sinnúmero de dificultades y dilaciones. Si bien algunas autoridades dieron la razón a Tomás Katari, las autoridades locales lo detuvieron varias veces. Durante tres años, el persistente curaca reclamó sus derechos y los de su pueblo por la vía legal.
En junio de 1780, día tradicional de concentración indígena por la salida de los mitayos, fue aprovechado por el corregidor para cobrar sus excesivos repartos, acompañado por un considerable cuerpo de milicias. El segundo Katari, Tomás Acho, aprovechó la ocasión para reclamar la libertad de Tomás Katari; la respuesta del Corregidor fue matar a Tomás Acho, lo que desencadenó la violencia contenida.
La victoria se inclinó a favor de los comunarios, quienes lograron apresar al Corregidor y, con mediación del cura de Macha, se produjo un intercambio de prisioneros.
Desde ese momento, todo el norte de Potosí pasó a poder de los rebeldes. Y la influencia de los Katari de Chayanta llegó hasta las provincias de Oruro, que se plegaron a la sublevación en enero de 1781.
El 15 de enero de aquel año, Tomás Katari, después de caer en una trampa camino a la ciudad de La Plata, muere trágicamente al ser arrojado a un precipicio por sus captores.
Sus hermanos Dámaso y Nicolás tomaron las banderas de la sublevación y lograron sitiar la Audiencia, pero finalmente fueron derrotados en mayo de 1781.
Otro centro de rebelión fue la provincia de Tinta, cercana del Cuzco. Su líder, José Gabriel Condorcanqui, Inca Tupac Amaru II, fue reconocido como el máximo caudillo de todos los rebeldes aimaras y quechuas. También en la historia de Túpac Amaru hay un proceso legal hasta el 10 de noviembre de 1780.
Con la ejecución del corregidor Arriaga, se inicia la sublevación indígena más importante de la historia del periodo virreinal.
Los rebeldes consiguieron posteriormente importantes victorias: la más sobresaliente, la de Sangarara, el 18 de noviembre. La mayor parte de la adhesión a la causa provino de la provincia quechua de la que Túpac Amaru era originario: Canas y Canchis; luego se adhirieron, aunque en menor porcentaje, las otras provincias aledañas al Cuzco y costeñas al Lago Titicaca.
Sin embargo, el éxito en el sur no fue acompañado por un éxito similar en el Cuzco. Ni criollos ni mestizos acudieron al llamado del Inca. El breve y violento asedio a la ciudad del Cuzco fracasó y el 10 de enero iniciaba una desordenada retirada. La iniciativa y la ofensiva pasaron a manos de la reacción peninsular hasta que consiguieron la prisión del Inca y de su esposa Micaela Bastidas. Después de penosas torturas, el máximo jefe de la rebelión Túpac Amaru, fue descuartizado el 18 de mayo de 1781.
A mediados de enero brotaba el tercer foco rebelde en el altiplano central de Charcas. Las dos provincias aledañas a la ciudad de Oruro, Paria y Carangas, se sumaron a la sublevación, reconociendo a Tupac Amaru como máximo líder. En pocos días, casi todo el altiplano central estaba en poder de los rebeldes.
Todos estos hechos alarmaron a las autoridades: se organizaron las milicias de defensa. Luego, surgieron otros focos en el sur de la Audiencia.
En marzo, se plegaron a la sublevación varias poblaciones importantes de las provincias de los Chichas, los Lípez y Atacama. Todas esas sublevaciones, ligadas a problemas de explotación de minas y de repartos fueron violentas.
Por los bandos difundidos por el Inca Tupac Amaru y su teniente Dámaso Katari se puede comprobar el profundo lazo que existía a esta altura de la sublevación entre Amarus y Kataris.
En el mismo mes de marzo surgió en torno a La Paz el más importante foco rebelde, con Tupac Amaru y Julián Apaza, del ayllu Ayoayo, comerciante de coca. Su compañera y también primera cabecilla de la sublevación, Bartolina Sisa, era natural de Caracoto.
Para lograr una mayor presencia en la masa rebelde, Apaza adoptó el nombre de Tupac y Katari el de Tomás. En relación a los Amarus y Kataris, quechuas y aimaras, se estrechó aún más cuando Pedro Omaya, conocido como ‘Rey Chiquito’, se unió a los sitiadores. Andrés Tupac Amaru, joven sobrino del inca y su amante Gregoria Apaza iniciaron el cerco a Sorata. Finalmente, el 30 de junio, el militar realista de Charcas Ignacio Flores logró romper el cerco; si bien logró la prisión de Bartolina Sisa y el Rey Chiquito, no pudo destruir al ejército rebelde.
Finalmente llegó el segundo auxilio a mando de otro realista, Mesegún, y no cesó hasta terminar con los Kataris. El 15 de noviembre de 1781, en la plaza de Peñas, el caudillo Tupac Katari fue descuartizado.
La sublevación general luchó sobre todo contra la abolición de reparto del tributo, de la mita y de cuantas pensiones pesaban sobre los indios. Luchó por que la comunidad recupere sus tierras y tenga acceso a las minas, luchó por la libertad de los esclavos negros y la abolición de nuevos impuestos. Por ello fue predominante, una revolución por un cambio de las estructuras económicas y sociales. Pero también buscó un cambio político, por esto se inscribe en la Guerra de la Independencia.
Con esos objetivos, los Amarus y Kataris buscaron denodadamente el triunfo, pero el esfuerzo se frustró: la represión violenta aniquiló a sus principales líderes indígenas.
BIBLIOGRAFÍA
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Catorceno, Medrano, Hugo. SUBLEVACIONES INDÍGENAS. Edición Cívica. Periódico EL SIGLO. Potosí. 1995.
Sociedad Geográfica y de Historia de Potosí. EMANCIPACIÓN DEL ALTO PERÚ. Potosí 1953.
Angles, Vargas, Víctor. HISTORIA DEL CUZCO. (CUZCO COLONIAL) TOMO II, Lima Perú. 1983.
(*) Cristóbal Corso Cruz es expresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia “Potosí”.