Cita de negocios en Metro Café
Cita de negocios en Metro Café
Charly El Duro tuvo una conversación de negocios con la representante de una empresa muy seria de Santacrú; ellos, los responsables del negocio, tenian pensado hacer lo que todo el mundo corporativo hace y lo que las tácticas y estrategias obligan; matar al que se tiene al frente por los ojos y dejarlo medio lelo y firmar así un negocio muy conveniente para ellos y no para nuestro héroe.
Sabiondo como es en esas lides, Charly El Duro vistió sus mejores galas, su peinado gansteril bien engominado y sus zapatos de charol combinado entre blanco y negro charol, muy orondo se fue a la cita y lo que vio no tiene límites ni razón; pensaba encontrar en esa cita de negocios a una mojigata de lentes cuadrados, un cerquillo recto en la frente, un faldón bajo la rodilla y un saco que le taparía hasta el cogote, pero no, para su buena suerte no fue así, sino al contrario lo que vio le arrancó los ojos de sus entrañas y casi lo mata de emoción.
Al frente suyo tenía a un mujerón de 90-60-90 con unas piernas hasta el suelo, unas rodillitas rosaditas bien talladas, una cintura bien contorneada y las caderas que eran un contento contemplarlas, ni qué decir de ese rostro angelical bajado del cielo y sus cabellos azabache meneándose gracias a las caricias del viento. Al verla casi se desmaya y casi pierde la razón, mas fue su tenaz orgullo que lo mantuvo de pie, tragó saliva y ¡zaz! se compuso el asunto. Ambos se presentaron uno al otro y de ahí en adelante había que buscar un lugar ideal para hablar de números, estadísticas, billetes, porcentajes y dividendos.
Dada la importancia del asunto y dado que tenía a su lado un monumento de mujer, había que pirulear, fantochar, presumir y lucirse con esa candidata a Miss Universo. Para ello queémejor una media vuelta por la Plaza, pasar por donde hay más concurrencia de mostrencos y mirar sobre el hombro a los lelos que contemplaban a esa niña con la boca abierta. Tras esa maniobra publicitaria, ahora tocaba buscar el lugar para hablar de negocios y si se podía enamorar a la susodicha.
Un repaso al terreno y como de la nada apareció METRO Café, en plena esquina España y Calvo, un espacio elegante, muy fino y digno para la cita a la cual llegó esa empresaria en ciernes.
De entrada la flacucha se impresionó y le comentó a Charly El Duro que la cita se trataba de negocios y que cualquier intento de romance, gracias a ese romántico café, estaba fuera de lugar.
Cómodamente se sentaron en un rincón, pidieron cada uno un buen café fresquito, oloroso, ricotón y recién molido y antes de nada se dedicaron a pegarle un ojo al lugar. Cado uno dio sus impresiones y estuvieron de acuerdo en que escogieron el punto exacto para un intercambio de opiniones comerciales y un intercambio de mil insectos bucales. Más que para hablar de negocios en ese precioso, cómodo y acogedor lugar, había que aprovechar el momento para otras cosas más placenteras que no faltaría oportunidad en cualquier rincón hablar de transacciones, ofertas y demandas. Lo primero es lo primero, dijo ella, y pidió más café.