Cartas a Charly
El 16 de agosto, Día Internacional del Perro declarado por la Santa Iglesia Católica y refrendado por la Unesco, todos los fanáticos de San Roque y los unesqueros de este manicomio festejamos al fiel y devoto amigo...
Querido amigo:
El 16 de agosto, Día Internacional del Perro declarado por la Santa Iglesia Católica y refrendado por la Unesco, todos los fanáticos de San Roque y los unesqueros de este manicomio festejamos al fiel y devoto amigo del hombre.
De entrada una hora cívica, con alusiones personales a este animalito que amamos, fue el inicio de ese gran festejo, posteriormente el desfile tradicional a la cabeza de El Pegro Lunes (El de la tea), El Napo León, El I-Van, La Misk’ysimi, El Goberneytor, el Monteras, El El Mar y otros mamertos y figurones que les gusta aparecer siempre a la cabeza de cualquier actividad deportiva y cultural, fue la gota que rebalsó el vaso, perdón, fue el número especial de esta parada militar.
Pasado ese ceremonial tan importante, la salteñada tradicional estuvo ofrecida por la Sociedad Protectora de Animalitos, quien sin ahorrar centavo alguno, echó la casa por la ventana y realizó un ágape de campanillas para los perritos y el resto de animales que estuvieron presentes en esa marcha, perdón, en ese homenaje sentido y pundonoroso.
Antes, una serenata en la zona de San Roque marcó el inicio de esta tradicional lisonja, en ella participaron el dueto denominado La Tranquera formado por el contratenor Horacio y el barítono Chino Ordeñaz, los cuales ofrecieron un concierto intitulado “La culpa para el Incahuasi la tienen esos dos”.
En adhesión a esa demostración artística, un coro de ángeles llegados del interior interpretaron: “La culpa no la tiene él, los otros fueron unos giles”, exégesis que fue aplaudida por orden de los secretarios quienes asistieron a esa marcha de lavado de cara, otra vez disculpas, a esa demostración en honor a esos animalitos de San Roque.
Pasado el acto principal que contó con la adhesión voluntaria de los movimientos sociales, los perros se fueron a sus casas y ubicados en un agradable sillón, vieron felices cómo el Bolívar, club de fútbol de varios cuadrúpedos, avanzaba a paso de parada hacia la siguiente fase.
Mientras tanto, los perritos y otros animales respiraron tranquilos, pues el sentido homenaje a ellos y el programa, con marcha incluida del lavado de cara a los otros, fue un éxito y seguramente servirá para que muchos giles se olviden de la fecha y de la soberana metida de pata que ocurrió en Incahuasi.