Cartas a Charly
Querido amigo: Aquí les regalamos un ramillete de jalones de orejas a quienes tienen mucho que ver con que este manicomio gigantesco funcione como un manicomio ordenado, limpio, si colerones y sin dolores de cabeza.
Querido amigo:
Aquí les regalamos un ramillete de jalones de orejas a quienes tienen mucho que ver con que este manicomio gigantesco funcione como un manicomio ordenado, limpio, si colerones y sin dolores de cabeza.
Insistentemente los de Tránsito se quejan de que los motoqueros no portan cascos en sus cabezas. Mi Comandante ya no les de bola, si ellos quieren k’akarse la cabeza que lo hagan y mande a que sus mostrencos dejen de cargosear con ese asunto, es lo mismo que nosotros los civiles les andemos fregando la paciencia con eso de que se aseguren los cinturones de seguridad porque jamás lo hacen cuando pasean en los autos camionetas y motos de la institución del orden.
Otros que se pasan son los jugadores de la “U”, si bien su D.D.T.
es una madre y un pan de Dios, esos llok’allas malentretenidos abusan y exageran al extremo de que ya ni sudan la camisola como otrora lo hacían los verdaderos futbolistas. Mi rector, con palo en sus juanetes y en sus callos debería darles a esos que no tienen vergüenza de ser goleados como les golean.
A otros que deberían darles con palo, son a esos changos convertidos en universitarios; no sabemos de dónde sacan tanta plata para caravanas, bandas, fiestas, poleras y semejante botadera de dinero. Si así empiezan de mostrencos no queremos ni imaginarnos como terminarán.
Antes de olvidarnos, ojalá al Chairo, Secre de Comu de la Gober, no se le esté ocurriendo, como al Ministro, hacer poner alfombras persas en su oficina; con todo el lujo que tiene ahí adentro es suficiente.
Han llegado a nuestro oídos que las autoridades de la Universidad pretenden tapar el dedo con un sol, hacer sanasana y volver a la cátedra de Comunicación y ramas afines, a ciertos catedráticos ch’achones que aprovecharon su viveza criolla y se hicieron a los giles, firmaron y jamás de los jamases dictaron clases a sus mostrencos.
Otra cosa que llegó a nuestros oídos es que a alguien se le ocurrió decir que los sucrenses consumimos 27 litros de leche por año, consumimos muchas más leche en carnaval, la leche de tigre es bien.
Y si queremos patear con gusto y placer a alguien es a esos animales de la Alcaldía que mandaron a cambiar el piso del cementerio patrimonial que tenemos, por unas lozas horrorosas y peligrosas de porcelanato; para pista de patinaje eso estaba bien.