El azul se impone en la iluminación de Navidad
Los colores típicos de la festividad, por su significado, son rojo, blanco verde y dorado
ILUMINACIÓN. El edificio municipal ubicado en la plaza 25 de Mayo tienen una alta tendencia al color azul. Alejándose de los colores tradicionales de la Navidad, el rojo, el dorado, el blanco y el verde, este año, las instituciones locales iluminaron los inmuebles y espacios públicos con colores en los que predomina el azul.
A diferencia de años pasados, la Alcaldía este año no iluminó La Rotonda ni la avenida de Las Américas; a cambio acentuó la iluminación de otros espacios como la plaza 25 de Mayo, el parque Simón Bolívar, el edificio central ubicado en la plaza central y el Palacete de El Guereo. Además plantó un árbol de Navidad en la calzada de acceso al ex hotel municipal.
En la mayoría de estos lugares se impuso el color azul, especialmente en el edificio central y el Palacete. La Gobernación también se decantó por el mismo color para iluminar el edificio ubicado en la plaza 25 de Mayo. Mientras, la Compañía Eléctrica Sucre S. A. (CESSA) no dudó en dejar su sello en la plazuela Cochabamba y el parque Simón Bolívar.
Habitualmente los colores que dominan para la Navidad y los favoritos de la gran mayoría de las personas son el rojo, símbolo de amor y prosperidad; el verde que evoca felicidad y bienestar; el blanco que representa a la pureza y luz.
Mientras, según otras interpretaciones, el rojo representa al fuego y la sangre, así como el amor divino y la generosidad. El color verde simboliza la esperanza, además de la naturaleza y la vida. El blanco evoca a la pureza, alegría, fe e iluminación, mientras que la tonalidad dorada indica prosperidad y riqueza.
En cambio, el azul, en el significado religioso de la Navidad está referido al arrepentimiento, además el dorado y plateado, que también predomina en otros arreglos, simbolizan el agradecimiento y la alabanza, respectivamente.
Las posibles consecuencias por el uso libre de colores en la fiesta de la Navidad devendrían en una discontinuidad a la clásica festividad que conocemos, influido por el tema político.