Villa Rosario todavía teme efectos de las tormentas
Los desbordes de las aguas amenazan a una explanada ubicada cerca de El Tejar
Villa Rosario sufrió hace cuatro años una fuerte embestida de una tormenta que dejó serios daños en las viviendas y la infraestructura pública de ese lugar, ubicado en la zona de El Tejar, en el Distrito 4 de Sucre.
Desde entonces, cada vez que llueve, el vecindario vuelve a sentirse amenazado y, pese a que se mejoraron los canales de desagüe, el sector todavía puede considerarse vulnerable a los eventos naturales.
El problema radica en que las aguas de lluvia descienden en gran cantidad desde barrios aledaños, como Planta Diesel y otros como América. El torrente que se forma es de gran magnitud y obliga con frecuencia a la intervención de equipo pesado de la Alcaldía debido a la gran acumulación de sedimento sobre la avenida Destacamento Chuquisaca, vía principal de comunicación entre El Tejar y el centro de Sucre.
La riada de hace cuatro años destruyó por completo varias viviendas y dejó daños de consideración en el mercado zonal, que hasta ahora espera la refacción total de tres columnas que resultaron seriamente dañadas en su estructura.
“Está en estudio la refacción de tres columnas que hay que fortalecer para que no caiga el mercado”, afirma Andrés Leaño, administrador del centro de abasto, quien explica que la zona Planta Diesel tiene todavía sectores sin pavimentar, lo que provoca en época lluviosa el arrastre de basura, piedras y lodo que desembocan directamente en la explanada de Villa Rosario.
“Desde el cementerio viene el camino troncal por la avenida Destacamento Chuquisaca, es como un río. Pedimos a las autoridades que venga una pala y empuje los escombros y eso nos trae la tierra a zona baja”, asegura.
Leaño considera que, debido a la pandemia, este último tiempo quedaron paralizados varios proyectos municipales, entre ellos la proyección y construcción de sistemas de defensivos para evitar el desborde de las aguas pluviales.
Rosa Molina es una vendedora del mercado y también vecina de la zona. No oculta su inquietud al recordar el desastre ocurrido hace cuatro años y pide a las autoridades tomar las medidas de precaución necesarias para que esos hechos no vuelvan a suceder. “El mercado y los vecinos temblamos cuando hay aguaceros”, advierte.
José Luis Mamani es otro vecino y miembro de la nueva directiva del barrio. Su vivienda está ubicada en una calle empinada donde el agua de lluvia desciende vertiginosamente desde el barrio América. “Lamentablemente, el anterior directorio del barrio no hizo gestión. Se ve que apenas empieza las lluvias y estamos con las riadas que vienen de la zona alta de los barrios colindantes”, manifiesta.
Pero los habitantes del barrio también se quejan de la falta de sistemas de alcantarillado en las zonas altas, lo que provoca una intensa contaminación ambiental en la zona, situación que se hace más perceptible en los días lluviosos. “Tenemos un olor insoportable de los baños que sale justo a la calle”, se queja Guillerma, otra vecina del lugar.
La zona baja del Tejar cuenta con varias bocas de tormenta pero las mismas sufren frecuentes taponamientos debido a la abundante cantidad de sedimento que arrastran las lluvias.
Por otro lado, los vecinos cuentan con todos los servicios básicos principales como agua potable, energía eléctrica y gas domiciliario, así como todos los sistemas de telecomunicación. Los habitantes del barrio aseguran que la zona es segura y que no se tienen antecedentes de hechos delictivos, ya sea por la presencia de antisociales o de peleas que generalmente se originan en la presencia de locales públicos, los cuales son escasos en el lugar.
“La zona es segura, aunque arriba (zona alta) dicen que hay muchas cosas que pasan. Algunos jóvenes vienen a tomar. Siempre hay un pero”, afirma Rosa Molina.
LOS VECINOS
“Está en estudio la refacción de tres columnas que hay que fortalecer para que no caiga el mercado de Villa Rosario“.
Andrés Leaño
“Llega el río y baja mucha cantidad de agua. Cada que llueve estamos con miedo aquí en esta zona baja“.
Rosa Molina
“Lo importante es que estas calles puedan ser adoquinadas o asfaltadas. Esto ha quedado en nada".
José Luis Mamani
“La anterior presidencia del barrio no ha trabajado, están olvidadas las calles, el agua sucia viene a este lugar".
Guillerma