La vida en El Campanario se hace más difícil por la contaminación
Desde hace varios años, los vecinos viven atormentados por los olores provenientes de las aguas negras
INSALUBRE. El barrio El Campanario se encuentra en el límite entre los municipios de Sucre y Yotala. Depende administrativamente de la capital de la provincia Oropeza, pese a encon Foto: Correo del Sur El Campanario es una barriada compuesta por vecinos y antiguos comunarios campesinos asentados en las cercanías de una pequeña estación de ferrocarril, la misma que servía para atender emergencias en la ferrovía cuando ese importante servicio se encontraba todavía vigente hace unas tres décadas atrás.
Tras la desaparición del servicio de trenes entre Sucre y Potosí, El Campanario se fue poblando y aparecieron las primeras casas construidas por vecinos de la ciudad, los que adquirieron los primeros lotes al sentirse atraídos por el clima y el paisaje agradable, además de la proximidad con el centro de la Capital (alrededor de 8 kilómetros). Hoy, comunarios y vecinos conviven armónicamente y también comparten los mismos problemas y preocupaciones.
El problema mayor que siempre afectó a la zona fue la contaminación ambiental. Primero, el curso del Quirpinchaca es, desde hace muchos años, el principal (sino el único) vertedero de aguas servidas de una ciudad cuyo radio urbano se ha extendido rápidamente en las últimas décadas. Luego, la construcción de la planta de tratamiento de aguas servidas administrada por la Empresa Local de Agua Potable y Alcantarillado (Elapas).
MALOS OLORES
Cuentan los vecinos que al caer el sol, el olor que emana de las aguas negras se expande por todo el vecindario, convirtiendo ese valle otrora lleno de huertos y árboles frutales en un sector insalubre. Las fetideces pueden sentirse incluso desde la misma carretera principal, ubicada a varios metros del lecho de la quebrada.
El vecindario ha realizado desde hace varios años una serie de gestiones tanto a la empresa de servicios, como también ante el Gobierno Municipal de Yotala, del cual depende por encontrarse ya en esa jurisdicción. Hasta ahora –indican los vecinos– todos los compromisos no se han cumplido, dejando a la zona en una situación de vulnerabilidad en lo que se refiere a su salid. “Por las noches, la cantidad de moscas y mosquitos es algo impresionante, no podemos vivir así”, se queja Víctor Calderón, un jubilado de la Policía que vive en la zona.
Román Velásquez, un vecino residente hace varios años en la zona, afirma que Elapas se comprometió a realizar trabajos de arborización en el lugar, como medida para mitigar la contaminación proveniente de las lagunas de oxidación ubicadas en la banda del frente de la quebrada. Asimismo, señala que la empresa de servicios prometió la dotación de agua potable para las familias asentadas en el lugar. “Ninguna de estas dos promesas se cumple hasta el día de hoy”, asegura.
Actualmente, son 67 familias afiliadas a la Junta Vecinal o comunidad. Ninguna de las casas cuenta con agua potable y menos alcantarillado. Los vecinos se abastecen del líquido elemental utilizando una toma provisional que nace en un cerro cercano y que se encuentra sobre el camino a la localidad de Cachimayu.
MUNICIPIO VECINO
La proximidad con la ciudad de Sucre hace que una mayoría de los vecinos tengan sus actividades diarias en la Capital. El transporte público es el servicio interurbano de buses que recorre el trayecto entre la ciudad y la villa de Yotala.
Antiguamente, las huertas del Campanario abastecían a los mercados citadinos de frutas y hortalizas, pero la contaminación de las aguas del Quirpinchaca hizo que muchos agricultores abandonaran esa actividad para dedicarse a otros oficios.
Hace algunos años, una fuerte crecida del río destruyó los pilares que sostenían el antiguo puente del ferrocarril. Este era utilizado por Elapas para ingresar a la planta de tratamiento de aguas residuales. Los vecinos reclaman la conclusión de los trabajos de reparación que han quedado truncos, perjudicando también a muchos residentes de la zona.
LOS VECINOS
“No tenemos agua para el consumo ni alcantarillado; tenemos una toma del cerro que no es potable“.
Víctor Calderón
“Lamentablemente Elapas nunca ha asumido con responsabilidad para mitigar los malos olores“.
Román Velásquez
“En la noche es un olor muy fuerte. No tenemos agua en la zona. Los comunarios se abastecen de otro lado“.
Rubén Rodríguez