“El olor es insoportable”, la queja de los vecinos del barrio Judicial
La Subalcaldía 3 admite afectación y explica las acciones que encaran
“Este olor es pues tremendo, cada día estamos con eso, no hay caso de abrir las ventanas ni las puertas”, así describe Betty el lugar donde vive desde hace cinco años: el barrio Judicial.
El olor que emana de las aguas servidas se puede percibir todo el día, pero con más intensidad a partir de las 17:00.
“Nosotros estamos de visita, llegamos de Cochabamba y la verdad que me impacto mucho el olor nauseabundo que dispara este arroyo o río, no sé qué es, pero es terrible, es un foco de infección, de contaminación y habría que ver la forma de que las autoridades puedan dar una solución porque esta es una zona muy residencial”, dijo Wilma de Morales, quien estaba acompañada de sus familiares en el momento de la entrevista.
Para el vecino Amilcar Morales “realmente es una pena, es preocupante que en la mejor zona residencial de Sucre, como es el barrio Judicial, exista este foco de contaminación, estas aguas servidas de alto riesgo, expuestas al aire libre que para toda persona son nocivas”, lamentó.
Doña Inés llegó a pensar que incluso estas aguas malolientes, más el polvo, son las causas de su sinusitis, un mal que le aqueja desde hace dos semanas.
La adulta mayor espera que estas fotografías y sus testimonios puedan llegar hasta el alcalde Enrique Leaño y se conmueva un poco, como médico que es, con este padecimiento diario que tienen que soportar
Octavio es más directo y exige a las autoridades que se preocupen más por ellos y tomen acciones con carácter de urgencia.
“Si se fija, estamos frente a la Circunvalación, una vía principal que viene de Potosí. ¿Qué dirá la gente que nos visita? Que así somos los sucrenses, o sea, no tenemos un buen aspecto, de entradita que tengamos esto (...)”, se preguntó.
María Teresa es vecina del lugar desde 2018 y recuerda que cuando llegó este barrio se encontraba más descuidado.
Todo este camino de tierra que ve nosotros lo hicimos con nuestros recursos porque era todo un basural, el tendido de los callapos (tipo puntales) también lo hicimos nosotros para cerrar el relleno de enfrente”, contó.
Este sector tiene un poteo inconcluso y sobre él hay un espacio, que a pesar de los callapos que pusieron y el letrero de prohibición que existe, sigue siendo un botadero hasta donde incluso descargan escombros y animales muertos (gatos y perros).
“Es una pena y por eso imploramos que las autoridades puedan hacer algo en este punto de la ciudad”, dijo María Teresa quien llegó a sentirse como “gente de segunda” para la Alcaldía, a la que, pareciera, “no les importamos”.
“Hemos aprendido a lidiar el mal olor solo acostumbrándonos, no hay de otra. Hemos mando muchas notas, yo desde el día que he llegado a este lugar he mandado muchas cartas y en esta gestión nos hizo caso el Subalcalde del Distrito 3, que se movió para hacer el aplanamiento de la calle de tierra, era terrible el polvo, ahora está mejor”, afirmó.
EL SUBALCALDE
La preocupación de los vecinos fue trasladada al subalcalde del Distrito 3, Mario Fernández, quien reconoció la situación de contaminación ambiental y detalló las acciones que encaran.
Anunció que hasta el próximo año se encaminará un tubo colector de aguas servidas desde la zona de Lajastambo hasta la planta de tratamiento de El Campanario.
“Este proyecto solo va a ser para las aguas servidas, por eso se llama colector principal, acarreará las aguas servidas de todas las viviendas que desembocan a estas aguas residuales y aquello de alguna manera va a solucionar el tema ambiental en el río Quirpinchaca. Ese es el primer paso que se está realizando para poder mitigar la contaminación ambiental”, apuntó.
El próximo paso será el Corredor Urbano, un proyecto que será realidad, si todo marcha sin inconvenientes, hasta el 2025, año del Bicentenario de la fundación de Bolivia.
Todo el Corredor Urbano representará una inversión aproximada a los 450 millones de bolivianos. El proyecto consiste en el tratamiento de las aguas servidas del río Quirpinchaca y la construcción de infraestructura a lo largo de 20 kilómetros, incluyendo espacios culturales, turísticos, deportivos y ecológicos.