La vida no se compra, pero… una rifa para salvar vidas, sí

Todo lo recaudado irá en beneficio de las guerreras que se tratan en el ICO, en Sucre

SOLIDARIDAD. Daysi y María muestran las rifas que se encuentran a la venta en Sucre. SOLIDARIDAD. Daysi y María muestran las rifas que se encuentran a la venta en Sucre. Foto: Internet

Sucre/CORREO DEL SUR
Local / 11/12/2022 02:41

Abrazadas a una esperanza incierta, de esas que en ocasiones te sonríen y en otras se voltean para darte la espalda. Así comienza la batalla de las mujeres que le hacen frente al cáncer de mama o HER2-positivo. Algunas llegan al desenlace de la guerra habilitando su energía de reserva y con cicatrices a flor de piel. Este mal, en Bolivia, se cobra una vida por día.

En esta contienda, no todas corren la misma suerte. Pese a aferrarse con uñas y dientes a la vida, algunas guerreras se quedan en el camino, con sueños y anhelos pendientes y que abruptamente fueron cortadas por el “innombrable” cáncer, que al solo pronunciarla, a uno se le agüita el alma y el corazón se desparrama en mil pedazos, como si se tratasen de las piezas de un vaso de vidrio roto. 

“Es una enfermedad muy dura. Al enterarse que tienes cáncer te impacta y lo primero que piensa es que se va a morir”, afirma María Pinto, valiente guerrera que salió airosa de las quimioterapias y encara una siguiente fase del tratamiento. “Es como el si el mundo te cayera encima. Lo único que piensa es en ¿qué será de mis hijos? Abrazarlos fuerte diciéndose a una misma ‘tienes que salir adelante por ellos’. Para mí, mis hijos son el motor para seguir con vida”, acota Daysi Vacaflor, compañera de lucha y amiga de María.

El tumor maligno ingresa al cuerpo sin tocar la puerta ni consultar la condición social. Mientras unas consiguen los medios para hacerle frente, a otras la vida se les escurre como agua entre los dedos debido a la falta de recursos: el bolsillo no aguanta tanto egreso para cubrir los altos costos del tratamiento…

CRUZADA SOLIDARIA

Ante esta dura realidad, en Sucre, un grupo de valientes guerreras que lidian con el HER2-positivo se organizó para realizar la rifa solidaria “Salvando Más Vidas, Menos Cáncer”, que seduce con atractivos premios, especialmente electrodomésticos.

“Nos organizamos para vender estas rifas, que tienen un costo de 20 bolivianos”, explica María, mientras manipula un talonario de tickets que, día a día, con mucho entusiasmo, sale a ofrecer por las calles.

Todo lo recaudado será para cubrir el elevado costo de las ampollas de trastuzumab, beneficiando a las mujeres que se traten de la enfermedad en el Instituto Chuquisaqueño de Oncología (ICO). 

María detalla que el costo de aquel fármaco alcanza los Bs 6.500 y que debe ser cubierto cada 21 días, un objetivo casi imposible para las mujeres de escasos recursos.

“Para nosotros se nos hace muy difícil conseguir el monto de dinero y peor tomando en cuenta que ocupamos 18 ampollas en el año que dura el tratamiento”, sintetiza.

TODO POR SEGUIR VIVIENDO

En su desesperación por adquirir el medicamento, ella vendió un lote de terreno y aún así le falta dinero para seguir con el tratamiento.

Daysi, por su parte, agradece la solidaridad de la Unidad Educativa La Recoleta, institución que le dio una mano en el momento más difícil de su vida. Pero, de igual modo, tuvo que prendar algunas pertenencias de valor y pedir prestado.

“Ayúdennos a salvar vidas comprando una rifita. Somos madres y queremos seguir viviendo, porque, al igual que ustedes, queremos ver crecer a nuestros hijos”, clama Daysi.

Si usted se topa con ellas por la ciudad o alguna de estas mujeres visita su institución, no dude en acercarse, y, si está en la posibilidad, regáleles vida adquiriendo una de estas rifas. 

Ellas se identifican con unos lazos de color rosa, que simbolizan el compromiso de crear consciencia sobre el cáncer de mama.

Sonrisas que son capaces de vencer hasta lo más grave

“Al mal tiempo, buena cara”. El refrán se acomoda como anillo al dedo a estas dos valientes guerreras. Al salir el sol, ellas se arman de valor y, con una sonrisa y un trato cordial, salen por las calles en busca del antídoto de solidaridad que les permitirá estar por mucho tiempo más velando los sueños de los suyos.

¿Cómo llevas la alegría en ti con la situación que vives?, le consulta CORREO DEL SUR y María responde con una sonrisa contagiosa que saca desde lo más profundo de su ser: “No me siento enferma”. Evita la palabra cáncer.

Las lágrimas la quieren traicionar, pero observa sus cicatrices tatuadas en el alma y demuestra fortaleza y ganas de seguir luchando. Da un giro a la conversación: “Yo tengo una vida por delante, tengo sueños y propósitos”. 

Daysi, al escuchar la pregunta, se explaya y dice que el encontrase con personas de su misma condición la contagia de vigor y, entre todos, se inyectan ganas de vivir. Es por eso que cada jornada se reta a vender la mayor cantidad de tickets, mismos que presiona con los dedos porque sabe que tarde o temprano podrían salvarle la vida.

Ambas coinciden en que el apoyo de la familia es fundamental en estos casos para evitar caer en la depresión y dejar que la enfermedad no solo se apodere de sus cuerpos, sino también de su cabeza.

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