El Palmar: Fiscalía inicia proceso a 3 personas por matar a jucumari
El hecho fue calificado como una “tragedia” al ser una especie en peligro de extinción
Un oso jucumari adulto fue cazado y matado en el Área Natural de Manejo Integrado El Palmar, ubicado en el municipio de Presto, Chuquisaca. El Ministerio Público inició un proceso penal por biocidio a tres personas que fueron aprehendidas.
El hecho ocurrió el sábado en la comunidad de Rumi Cancha, próxima al límite del área protegida, luego de que el animal supuestamente habría atacado y matado a una vaquilla. Ante esta situación, la reacción de los propietarios fue atrapar al oso andino, matarlo y descuartizarlo para extraerle el cuero y la carne. Los gurdaparques de El Palmar se enteraron de lo ocurrido a través de las imágenes difundidas en redes sociales e informaron a efectivos policiales de Presto, con quienes realizaron un operativo conjunto en el lugar del crimen. El caso fue puesto a conocimiento del fiscal de distrito de Tarabuco.
MINISTERIO PÚBLICO
Anoche, el Ministerio Público confirmó a CORREO DEL SUR que inició un proceso penal por biocidio en contra de tres personas de 58, 44 y 22 años de edad, denunciados por quitarle la vida a un oso jucumari que habría matado a una vaca de propiedad de estas personas. El caso está en fase de investigación preliminar.
Según la información recolectada por la Fiscalía, el oso había matado a una vaquilla y se subió a un árbol para comérsela. Los comunarios le arrojaron con piedras hasta hacerle soltar la carne. Luego, continuaron apedreándole hasta lograr que se baje del árbol y fue ahí donde fue atacado por los perros. Uno de los comunarios le puso una soga en el cuello y lo sujetó hasta ahorcarlo. El animal murió por ahorcamiento y los ahora acusados lo faenaron para después distribuirse la carne.
“TRAGEDIA”
Se conoce que en cada territorio donde habilita el oso de anteojos, solamente existe un macho que domina y se aparea con todas las hembras. La muerte de este ejemplar puede significar una grave consecuencia para la conservación de esta especie declarada en peligro de extinción a nivel mundial.
El biólogo Mauricio Peñaranda calificó el hecho como una “tragedia” debido a que no quedan muchos osos en El Palmar. Si bien no se tiene un registro exacto de la cantidad de ejemplares en el área protegida, se cree que solo hay entre unos 20 a 30.
“Es una población muy importante, muy frágil, porque se supone que quedan muy pocos oso andinos ahí (en El Palmar), por lo que la pérdida de cualquier individuo es una tragedia”, sostuvo Peñaranda.
Bolivia junto con Perú son los países en el mundo que poseen la mayor cantidad de osos andinos. En el país se estima que hay unos 3.000. “Es un número muy pequeño para todo un país”, dijo el especialista.
INVASIÓN
Los reportes indican que en los últimos años fueron más frecuentes los conflictos de los osos jucumari con el ganado vacuno de los pobladores de las comunidades adyacentes al Área Natural de Manejo Integrado El Palmar.
Esta situación se presenta debido a que las vacas invaden cada vez con mayor asiduidad el hábitat del animal, incluso quitándole sus alimentos como el janchicoco.
Peñaranda explicó que el oso andino naturalmente se alimenta de plantas y frutas, pero al ser omnívoro, también come carne en algunas ocasiones siempre y cuando tenga la posibilidad.
“La vaca es un animal torpe, grande y que no está habituado a la montaña y es una presa demasiado fácil para el oso”, agregó.
Ahí es cuando se genera el conflicto, ya que al comerse una vaca también significa una pérdida considerable para la gente que son de escasos recursos, señala el biólogo al recomendar a las autoridades municipales y nacionales tomar cartas en el asunto y trabajar en alternativas para estas personas puedan generar recursos económicos y tener una mejor calidad de vida.
“Lo que tiene que hacerse ahorita es no condenar a estas personas, algo que probablemente sí ocurra
porque lo que han hecho está contra la ley, pero igual es importante que nosotros nos demos cuenta que es gente de muy escasos recursos. Lo que se tiene que hacer es trabajar de distintos ángulos e intentar encontrar alternativas para que esta gente no presione tanto el hábitat del oso andino, saque las vacas de allá y tenga otros ingresos económicos”, insistió Peñaranda.