Intersección Lemoine y Domingo L. Ramírez, un punto crítico que espera intervención

Los adoquines fueron colocados en la década de 1970 y, desde entonces, nunca recibieron intervención

SUCRE. La intersección de ambas calles vista desde varios ángulos.

SUCRE. La intersección de ambas calles vista desde varios ángulos. Foto: Correo del Sur

SUCRE. La intersección de ambas calles vista desde varios ángulos.

SUCRE. La intersección de ambas calles vista desde varios ángulos. Foto: Correo del Sur

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SUCRE. La intersección de ambas calles vista desde varios ángulos. Foto: Correo del Sur


    Sucre/CORREO DEL SUR
    Local / 17/11/2025 02:11

    En el Distrito 2 de la ciudad de Sucre, la intersección de las calles Lemoine y Domingo L. Ramírez se convirtió en un punto de conflicto cotidiano para conductores y transeúntes. La Lemoine, que asciende hacia la avenida Jaime Mendoza, se encuentra asfaltada y ofrece un tránsito relativamente fluido; sin embargo, al girar hacia la Domingo L. Ramírez, el panorama cambia por completo. Esta vía adoquinada arrastra problemas que se acumularon por décadas.

    Los adoquines de la Domingo L. Ramírez fueron colocados en la década de 1970 y, desde entonces, nunca recibieron una intervención integral. Con el paso del tiempo, el desgaste natural, la falta de mantenimiento y el incremento del tráfico fueron deteriorando la calzada hasta dejar baches profundos y desniveles que complican la circulación. 

    La vía es muy utilizada por conductores que buscan rutas alternativas para evitar zonas de alto tráfico, lo que significa que decenas de vehículos públicos y privados pasan por allí de manera constante. Esa carga vehicular aceleró el deterioro del material original, ya frágil por el paso del tiempo.

    La pendiente pronunciada de esta calle aumenta aún más las dificultades. Los baches y adoquines sueltos representan un riesgo para los vehículos, especialmente motocicletas, que deben maniobrar con cuidado para evitar daños o caídas. Anteriormente se había colocado un reductor de velocidad, pero este fue retirado. Para los peatones, caminar por la zona también implica sortear huecos y desniveles que pueden provocar tropiezos.

    Pese a que la necesidad de intervenir la vía es ampliamente reconocida, uno de los principales obstáculos para ejecutar un proyecto de mejoramiento es el saneamiento legal de los terrenos colindantes. Varios vecinos no cuentan con documentación completa de sus predios o mantienen trámites pendientes, lo que complica los procesos administrativos y retrasa cualquier iniciativa municipal de renovación. 

    Esta situación frenó repetidamente la posibilidad de programar obras, ya que el municipio necesita documentación regularizada para avanzar en la planificación y ejecución de trabajos de infraestructura. Mientras los trámites se estancan, los vecinos del distrito conviven diariamente con las consecuencias del deterioro. Conductores que transitan por la zona expresan de manera constante su preocupación por los daños a sus vehículos y por el riesgo que implica la combinación de baches y pendiente. Aunque reconocen que la calle es estratégica como vía alterna, también coinciden en que su estado hace cada vez más difícil continuar utilizándola.

    El barrio espera que la regularización de los predios permita finalmente programar la intervención que esta calle requiere con urgencia. Sólo entonces será posible devolverle condiciones adecuadas de circulación a uno de los accesos más utilizados del Distrito 2.

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