Tomina renueva su fe en el ‘Santo de la Fertilidad’
San Mauro cura a los enfermos y concede el anhelo de tener hijos, según testimonios
Cada año, en promedio, seis niños considerados “milagros de San Mauro” son bautizados durante la festividad del Patrono de Tomina. Reconocido también como el “Santo de la Fertilidad”, por estos días congrega a miles de devotos que llegan hasta su capilla para agradecer y pedir favores, como la sanación de enfermedades y el anhelo de tener hijos.
“Quienes creen y tienen fe en nuestro Tata San Mauro saben que, cuando se le pide algo, cumple”, afirmó a CORREO DEL SUR el alcalde de Tomina, Ángel Calderón.
Por estas fechas, miles de personas provenientes de distintos puntos de Chuquisaca, del país e incluso del exterior llegan a Tomina para agradecer o solicitar favores al patrono de ese municipio.
SANA Y DA VIDA
Beatriz Ávila compartió con este periódico su testimonio sobre los milagros atribuidos a San Mauro. Relató que, recién casada y motivada por algunos familiares –más por curiosidad que por convicción–, decidió visitar la capilla del santo en Tomina, donde pidió salud para sus dos niñas, que en ese entonces eran pequeñas. Sin embargo, en los años posteriores no volvió al santuario.
Tiempo después, tras el nacimiento de su tercera hija, esta y la mayor enfermaron gravemente de tuberculosis.
“Llorábamos sin consuelo porque los médicos nos dijeron que los pulmones estaban totalmente dañados”, recordó.
Fue entonces cuando una de sus cuñadas le hizo notar que solo había acudido un año a San Mauro y le recordó la creencia de que la visita debía realizarse al menos durante tres años consecutivos.
“En ese momento tan doloroso volví y le pedí a San Maurito que curara a mis hijas. Tras un largo tratamiento, ellas vencieron la tuberculosis y hoy son profesionales”, afirmó.
A partir de ese hecho, Beatriz prometió regresar siempre al santuario, compromiso que –según contó– cumple desde hace 27 años de manera ininterrumpida.
No obstante, su lista de agradecimientos no termina ahí. Reveló que el matrimonio acordó tener tres hijos, pero todas eran mujeres. Ante esa situación, fue su esposo quien le sugirió viajar a Tomina, esta vez para pedir exclusivamente por un hijo varón.
“Me cumplió. Mi hijo ahora tiene 20 años y está estudiando Derecho”, expresó con orgullo.
Otro de los testimonios que llamó la atención de este medio es el de la profesora Teolinda, quien hace dos décadas encomendó al patrono de Tomina el deseo de tener un hijo varón.
Como muestra de fe, prometió que, si su plegaria era atendida, el niño llevaría el nombre del santo. Meses después quedó embarazada y, tras el nacimiento del bebé, cumplió su promesa: su hijo se llama Mauro.
Actualmente, algunas parejas acuden a la capilla y, de manera discreta, retiran de entre el ropaje del santo pequeños muñecos de porcelana o plástico, los mismos que dejan las madres que ya no desean tener más hijos. Según la creencia popular, al año siguiente el anhelo de concebir se hace realidad.
Incluso, se comenta que los esposos pueden “elegir” el sexo del bebé de acuerdo con el color de la vestimenta de los muñecos: tradicionalmente celeste para varón y rosado para mujer.
“Cada año, por lo menos, bautizo a seis niños que San Mauro ha concedido (…) la fe logra, en ocasiones, lo que la ciencia no puede”, afirmó el sacerdote Andrés Salazar, párroco de Tomina.
REENCUENTRO DE DOS HERMANOS
Si bien el clímax de la festividad de San Mauro se vive el 15 de enero, las actividades deportivas, culturales y religiosas se extienden a lo largo de todo el mes.
En 2026, los devotos y la población de Tomina fueron protagonistas de un momento especial. En vísperas del 15 de enero, la imagen del arcángel San Miguel visitó a su “hermano” San Mauro, un encuentro que no se producía desde hacía 15 años.
La reunión estuvo cargada de emotividad. El patrono de Villa Serrano fue trasladado desde ese municipio y llegó a Tomina en procesión, acompañada por autoridades y un grupo de pobladores que, al son de guitarras y charangos, entonaron coplas de la Pascua Serranense.
Desde el otro extremo, entre sicuris y mariachis, y arropado por una nutrida comitiva de fieles locales, San Mauro avanzó en hombros hasta el centro del puente de Tomina –sobre la carretera a Villa Serrano–. Allí, serranenses y tominejos protagonizaron un encuentro marcado por el regocijo, los saludos fraternos y los abrazos, antes de elevar oraciones conjuntas a sus patronos y continuar en procesión por las calles del centro poblado.
En reciprocidad, San Mauro deberá visitar Villa Serrano el próximo 29 de septiembre, día de la festividad de San Miguel, como gesto de devolución de gentilezas.
Ese mismo miércoles también se desarrollaron la entrada folclórica, la eucaristía en honor a San Mauro y la velada cultural con serenata, que contó con la participación del grupo femenino Bolivia y Los Maravillosos de Sucre.
Desde el viernes 16 al 25 de enero se llevan a cabo las tradicionales corridas de toros, una de las expresiones culturales más características de la región. Asimismo, se realizan la bendición de vehículos, entre otras actividades.
Tomina se encuentra a aproximadamente tres horas de viaje desde Sucre. Los buses y minibuses parten desde la Terminal Interprovincial y la parada con destino a Tarabuco.
RELEVANTE
Junto a las festividades de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, el Señor de Maica y San Miguel, la celebración de San Mauro se consolida como una de las más importantes celebraciones religiosas de Chuquisaca.
El origen de San Mauro en el municipio de Tomina
¿Cómo llegó San Mauro a Tomina? Varias leyendas explican la presencia del santo en esta población. Una de las más difundidas señala que Vallegrande (Santa Cruz) tenía al Señor Justo Juez, a San Mauro y a San Miguel, quienes habrían decidido partir rumbo al sur para cumplir su misión espiritual en pueblos que carecían de guías o pastores.
Según el relato, tras una larga caminata, San Miguel –con los pies heridos– llegó al territorio donde hoy se asienta Villa Serrano, lugar en el que decidió quedarse. Los otros dos santos tomaron rumbos distintos: el Señor Justo Juez siguió por la izquierda hasta Padilla, mientras que San Mauro avanzó por la derecha y llegó a Tomina.
Otra leyenda cuenta que un niño del pueblo comenzó a regresar tarde a casa, lo que despertó la inquietud de sus padres. El menor explicó que se quedaba jugando con un amigo “que parecía cura y era muy bueno”. Intrigados, los progenitores informaron al sacerdote y, juntos, siguieron al niño en secreto. En el lugar, lo vieron conversar alegremente, aunque no había nadie visible.
Al ser interrogado, el niño respondió que hablaba con su amigo Mauro.
A partir de ese episodio, la imagen de San Mauro fue incorporada a la iglesia de Tomina. Sin embargo, el santo desaparecía reiteradamente y, tras buscarlo, siempre era hallado en un sector poblado de cactus.
Con el tiempo, los pobladores interpretaron que ese era el sitio elegido por el santo y decidieron levantar allí una capilla en su honor.