Las pandillas, un fenómeno cultural que crece en Sucre
Actualmente estas agrupaciones superan en número a las comparsas tradicionales
Las pandillas, un fenómeno cultural que crece a pasos agigantados en la celebración del Carnaval de Sucre. ¿Cuál es su origen? ¿Llegarán a eclipsar a las comparsas tradicionales?
En los últimos años, estos grupos que están conformados por entre 10 a 70 parejas de jóvenes –mujeres y hombres– que bailan al ritmo de melodías particulares de la festividad, se han convertido en el principal espectáculo y atractivo de la Entrada del Carnaval Grande de la capital y otras actividades carnavaleras.
Un claro ejemplo es que en el corso de este 2026 participaron 30 pandillas y solo 13 comparsas, según reveló a CORREO DEL SUR el presidente de la Asociación de Comparsas y Pandillas del Carnaval de Sucre, Javier Achá.
Además, estas no solo tienen incidencia en actividades carnavaleras de Sucre y Chuquisaca, sino también se expanden a través de filiales en casi todos los departamentos de Bolivia y algunos países del continente americano y europeo.
Su forma de bailar y zapatear en coreografías muy bien coordinadas y ejecutadas y su vestimenta típica y colorida, además de la alegría y la energía de los danzarines, son aspectos que hacen que esta expresión cultural sea apetecible para la vista.
SU ORIGEN
De acuerdo al historiador chuquisaqueño Felipe Medina, las “pandillas” carnavaleras existen desde la época de la colonia, aunque en principio se las conocía como “comparsas rurales” que eran conformadas por pobladores de comunidades de Sucre que bailan en parejas en las pukaras, su principal característica.
“En los tiempos del periodo colonial, en el último presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García Pizarro –hablo de 1845 más o menos– se ven agrupaciones del Carnaval del área rural, hombres y mujeres, que querían ingresar al centro de la ciudad; pero él (Pizarro) les dice ‘no, ustedes no pueden ingresar a la plaza, ustedes tienen que ir a bailar al Tejar’. Es el momento cero de la tradición del Carnaval de El Tejar que se caracteriza por estas comparsas rurales, posteriormente denominadas pandillas”, señaló.
Agregó que en ese entonces la ciudad era pequeña, tanto que a partir de la zona del Cementerio General o el puente de Tintamayu, estaban establecidas comunidades rurales donde para carnavales se armaban pequeñas pukaras que reunían a los comunarios quienes bailaban en pandillas.
Respecto al nombre, si bien no hay una explicación oficial o histórica del porqué el denominativo de “pandilla”, Medina considera que está relacionado directamente con el significado de esta palabra, que de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE) se refiere a un “grupo de amigos que se reúnen habitualmente para divertirse”.
“No tengo una idea del porque se llaman pandillas, pero creo que se debe al significado de la palabra en el diccionario”, afirmó al manifestar que no tiene nada que ver con los grupos de “pandilleros” que salen a las calles durante el Carnaval, quienes al contrario afean la imagen de Sucre con hechos bochornosos como peleas y disturbios y el excesivo consumo de bebidas alcohólicas.
UN FENÓMENO QUE CRECE
Si bien en el área rural de Sucre, distritos 6, 7 y 8, las pandillas han existido siempre en casi todas las comunidades, en la ciudad este fenómeno empezó a repuntar desde hace unas dos décadas.
Así lo recuerda Teodora Flores, fundadora de la pandilla Flor de Girasoles, una de las más grandes de la actualidad y una de las más antiguas, ya que tiene una vigencia de 17 años.
“Nosotros hemos sido los primeros que hemos hecho aparecer (las pandillas) así bien uniformados tanto en los hombres como en las mujeres. Antes había algunas pandillas como Flor de Diamantes de Azari, pero no eran uniformados”, señaló a este diario.
Contó que empezaron con ocho parejas conformadas por familiares; sin embargo, ahora Flor de Girasoles cuenta con unas 60 parejas de jóvenes.
Esta pandilla, aparte de participar en la Entrada del Carnaval Grande de Sucre, acude a diferentes pukaras de las zonas periurbanas de la ciudad, el área rural de Chuquisaca y eventos en otros departamentos como Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Potosí, especialmente para la Entrada de Ch’utillos.
La pandilla también está conformada por un grupo musical denominado “Teodora Flores y Los Elegantes del Charango”, quienes amenizan las presentaciones con música en vivo.
Cabe remarcar que Flor de Girasoles es la actual ganadora del Carnaval Grande de Sucre.
Nueva Generación es otra de las pandillas más grande de la capital. Según manifestó a este periódico su fundador, Juan Carlos Coha, se fundó hace aproximadamente cinco años con unas seis parejas. Actualmente solo en Sucre cuentan con 70 parejas.
Además, señaló que tienen 48 filiales en los departamentos de Potosí, Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y Oruro. Además, en otros países como Chile, Argentina, Brasil, Perú, Inglaterra, Estados Unidos y España. Entre todos sobrepasan las 500 parejas.
Tanto Flores como Coha destacaron el crecimiento de esta expresión cultural en los últimos años y la evolución característicamente, lo cual hace que las presentaciones sean más atractivas, no solo para eventos carnavaleros, sino también para bodas, festivales y otros.
Por su parte, Achá resaltó que en los últimos 15 años la cantidad de pandillas en Sucre se duplicaron en cantidad.
“Hace unos 15 años las pandillas no pasaban de unas 16. Ahora tenemos registradas entre 36 a 38 que siempre están activas (…) Dentro de la Asociación ahora mismo hay más pandillas que comparsas”, dijo al reconocer que se masificaron no solo en la cantidad de pandillas, sino también en la cantidad de parejas de danzarines que tiene cada una.
Aseguró que la presencia de las pandillas es un aliciente importante para la imagen del Carnaval de Sucre que en la última década se vio manchada por el comportamiento de las “comparsas clandestinas” que año tras año se dedican a afear el Carnaval.
ACTIVAS
Las pandillas Flor de Girasoles, Nueva Generación, Nueva Ilusión, Nueva Elegancia, Alegres de Khatalla, Flor de Clavelinas, Nuevo Sentimiento, Alegres de Anfaya, Flor de Rositas, Las Estrellitas, Flor Nacientes, Flor de Rosas, Diamantes del Abra, Flor de Manzanas, Sol de Oro, Flor de Villa de Arabate, Flor de Amantes, Brillantes de Azari, Flor de Dalias, Flor de Granadillas, Florcitas y sus Picaflores, Flor de Primavera, Que Chalita, Brillantes y su Provincianitas, Flor de Durazno y Flor de Retamas, son las principales que participaron este año en la Entrada del Carnaval de Sucre.
GUADALUPE
Las pandillas también empiezan a mostrarse en eventos culturales y folclóricas. Juan Carlos Coha señaló que Nueva Generación ya tuvo participación en la Entrada del Jisk'a Anata de La Paz, Carnaval de Oruro y Ch’utillos de Potosí. Para este año también anunció que participarán en la Entrada de la Virgen de Guadalupe en Sucre.
Un aporte al movimiento económico de la capital
El fundador de la pandilla Nueva Generación, Juan Carlos Coha, señaló que más allá del aporte a la cultura carnavalera de Sucre, estas agrupaciones generan un importante movimiento económico en la ciudad.
“Lo más importante es que las pandillas generamos un gran movimiento económico aquí en la ciudad, porque aquí hacemos confeccionar los trajes tanto para las señoritas como para los varones”, indicó.
Reveló que el costo del traje del varón, por ejemplo, ronda los 8.500 bolivianos. “Solo el poncho cuesta alrededor de Bs 7.000, la camisa unos Bs 250 a Bs 300, el pantalón unos Bs 250, las chancletas unos Bs 150, su adornito como canastita y sus adornitos unos Bs 100, el charanguito pequeño unos Bs 60”, detalló.
En caso de las mujeres, apuntó que la llijlla (manta) cuesta alrededor de Bs 5.000, la pollera Bs 500, la blusa Bs 350, el centro banco Bs 300, sus adornos Bs 100 y aparte de ello, también involucra un gasto los cabellos postizos y otras prendas de acuerdo a la pandilla. “De las mujeres debe estar rondando unos 7.000 bolivianos todo”, señaló.
Dijo que todas estas prendas y objetos se los realiza en Sucre, por lo que se mueven miles y miles de bolivianos. En el caso de Nueva Generación, señaló que la confección de los trajes para todas las filiales que agrupan más de 1.000 danzarines, también se hace en la capital y luego son enviados a sus respectivos departamentos y países.
Todas las pandillas se confeccionan un traje diferente para cada año, por lo que el movimiento económico es constante.
“Las costureras y teleras tienen que agradecer a las pandillas por este aporte que hacen. La Alcaldía de Sucre también tiene que tomar en cuenta la importancia de las pandillas, porque a veces nos están discriminando. Hacemos eventos como cacharpayas o despedidas y nos restringen mucho, creo que no tiene que ser así”, lamentó Coha.