Pujllay: Tarabuco reafirma el vigor de su identidad cultural
Este año se vio una menor cantidad de visitantes: lo atribuyen a la crisis y escasez de gasolina
Con trajes tradicionales, música autóctona y un ambiente de celebración colectiva, Tarabuco reafirmó este domingo una vez más la vigencia de sus raíces y la fuerza de su identidad cultural con el Pujllay y Ayarichi. De esta manera, despidió el Carnaval 2026 hasta el próximo año. CORREO DEL SUR estuvo presente en este municipio.
Cuando el sol apenas comenzaba a iluminar los cerros, las calles de Tarabuco empezaron a llenase de movimiento. Por un lado, una gran cantidad de comerciantes de diferentes rubros se instalaban sobre las calzadas para vender sus productos y, por el otro, los pasos con sonidos de espuelas se replicaban con mayor intensidad mientras avanzaba la mañana.
La tradicional q’oada al pie de la “Gran Pukara” abrió la jornada. Luego, los pueblos yamparas empezaron a ingresar desde la exestación de trenes para recorrer bailando hasta el otro extremo del centro poblado, donde se encontraba la pukara, una estructura de aproximadamente 15 metros de altura y cargada de productos agrícolas, panes, carnes y bebidas, además de pequeñas bolsas de coca.
Esto permitió que hombres vestidos con los trajes tradicionales de la cultura Yampara emergieran por las calles empedradas y de cemento. Hicieron zumbar el suelo con el firme paso de sus ojotas, cuyas espuelas chocaban entre sí marcando un ritmo metálico que se mezclaba con la música de los pinquillos y el murmullo de la multitud.
Los colores intensos de los textiles –rojos, negros y bordados, llenos de símbolos ancestrales– destacaban bajo el cielo tarabuqueño. Sobre sus cabezas sobresalían las imponentes monteras, que daban a los danzantes una presencia casi ceremonial. Cada paso parecía contar una historia antigua y rendir homenaje a la memoria de sus antepasados, la cual se transmite de generación en generación y que revive cada año en esta fiesta.
A los costados de las calles, decenas de personas observaban con atención. Algunos levantaban sus celulares o cámaras para registrar el momento; otros simplemente miraban en silencio, dejándose envolver por el sonido ensordecedor.
Todo terminó en la pukara, donde los pueblos originarios danzaron en círculos agradeciendo a la Pachamama (Madre Tierra) por la producción y pidierno su bendición para el próximo año.
Así, entre música, movimiento y expresión cultural, el Pujllay volvió a transformar a Tarabuco en un escenario vivo de identidad.
ALFÉRECES
La Alcaldía de Sucre, pasante de la fiesta de este año, entregó la pukara de Tarabuco al Conjunto Folclórico Pujllay Oruro.
Miguel Flores, director de Cultura de Sucre, lamentó que no se haya podido conseguir que el presidente Rodrigo Paz sea el alférez, ya que el ser pasante de esta festividad es aportar a la cultura e identidad de los bolivianos. Paz había adelantado al alcalde Enrique Leaño que, por su agenda, era posible que no pueda asumir esa responsabilidad.
“Como bolivianos tenemos que estar comprometidos con las manifestaciones culturales de todos los departamentos y nuestros municipios”, reflexionó.
Por su parte Wilson Verastegui, dirigente del Conjunto Folclórico Pullay de Oruro, señaló que esta organización participa en el Carnaval de Oruro con la danza de Pujllay hace 34 años y que actualmente está integrada por más de 500 personas.
Dijo que, pese a que su fraternidad pertenece a Oruro, tiene un compromiso con la población de Tarabuco, por lo que año tras año acuden a esta festividad para empaparse de la originalidad de la expresión cultural y transmitirla al mundo en el Carnaval de Oruro.
“A iniciativa del alcalde de Tarabuco (Ariel Siles), ahora somos los nuevos alféreces. Estamos entusiasmados de no solo mostrar la cultura, sino también contribuir de esta forma”, indicó a este diario.
De la celebración también participó la embajadora de República Dominicana en Bolivia, Sara Emilia Altagracia Paulino Cárdenas, quien calificó de “asombrosa” esta expresión cultural.
MOVIMIENTO ECONÓMICO
Siles dijo a este periódico que el Pujllay es la actividad que genera el mayor movimiento económico en Tarabuco. Por este motivo, año tras año se destinan recursos para su organización y se trabaja para mejorarlo.
“El Pujllay es una importante inyección económica para todos los tarabuqueños, por lo que tratamos de darle lo mejor a toda la gente que viene”, remarcó.
Según datos de años pasados, durante esta celebración se mueven alrededor de 2 millones de bolivianos.
No obstante, este 2026 se pudo ver una menor cantidad de gente. Algunos aseguraron que esto se debe a la crisis económica y a la escasez de combustibles.
PARTICIPACIÓN
Alrededor de 30 comunidades participaron de la celebración del Pujllay y Ayarichi con distintas danzas como pujllay, caballerías y pandillas.