Jueves Santo: Iglesia pide distribución equitativa de los recursos para evitar la migración en Chuquisaca
El monseñor Ricardo Centellas advierte que la falta de oportunidades laborales obliga a jóvenes a dejar la región y llama a priorizar la unidad y el servicio en medio del proceso electoral
En el inicio del Triduo Pascual, con la misa de la Última Cena de Jesús, este Jueves Santo, el arzobispo de Sucre, monseñor Ricardo Centellas, pidió que el "milagro de la eucaristía" permita llenarnos de un espíritu de servicio para que el amor de Jesús, demostrado en el lavatorio de los pies, permita renovar los principios de hermandad, de comunidad.
Centellas habló de la migración que "castiga" a Sucre y Chuquisaca porque una cantidad de jóvenes, muchos profesionales, están obligados a salir porque no hay oportunidades de trabajo porque no hay una distribución equitativa de los recursos que se genera en la región.
"La gente se va de Sucre, no porque no quiere a Sucre, sino porque tiene que buscar trabajo, la sostenibilidad de su familia. La migración castiga a Sucre y Chuquisaca. Una cantidad de jóvenes profesionales está obligado a irse, si hubiera una distribución equitativa los recursos alcanzaría para todos", señaló la autoridad eclesial en la eucaristía en la Catedral Metropolitana.
SEGUNDA VUELTA
Se refirió también a la campaña de la segunda vuelta electoral para que
prime los signos de unidad y no se escuche solo descalificaciones.
"No se escuchen descalificaciones sino signos de unidad y que el milagro eucarístico permita renovar los principios de hermandad, de comunidad y llenarnos del espíritu de servicio", exclamó Centellas.
Abogó porque el amor de Jesús aparezca reflejado en las acciones de quienes se consideran seguidores de Jesús y de su Iglesia.
"Porque no se puede hablar del amor de Dios si cada vez se cortan las oportunidades para los más pobres y necesitados en el país", apuntó.
En su homilía, explicó que la eucaristía es el milagro del amor y ese amor es el que Jesús intentó hacer comprender con el lavatorio de los pies a sus discípulos, actitud que la iglesia mantiene en la eucaristía de la última cena del Jueves Santo.
"Pedro (el apóstol de Jesús) no comprende y dice: Cómo el jefe nos va a lavar los pies, pero Jesús está intentando hacer comprender lo que es el amor de Dios", señaló.
Después de la misa comenzó la adoración del Santísimo en la capilla de la Virgen de Guadalupe.