‘Rompemuelles’: Entre la seguridad vial y molestias para los conductores
Una encuesta revela que su ubicación y falta de señalización generan incomodidad
En Sucre, los reductores de velocidad, más conocidos como ‘rompemuelles’ forman parte habitual del paisaje urbano y de la rutina diaria de quienes transitan por las calles. Instalados con el objetivo de reducir la velocidad de los vehículos y prevenir accidentes, estos dispositivos también comenzaron, desde hace mucho, a generar cuestionamientos entre la ciudadanía, que advierte problemas en su implementación.
Un sondeo aplicado por CORREO DEL SUR a peatones y conductores evidencia que la presencia de rompemuelles es constante en distintos puntos de la ciudad, lo que influye directamente en la experiencia de movilidad. Sin embargo, más allá de su frecuencia, el principal debate se centra en su ubicación y condiciones.
UBICACIÓN
La mayoría de los consultados considera que estos reductores de velocidad no siempre están bien instalados. Si bien reconocen que en algunos sectores cumplen adecuadamente su función, también señalan que en otros casos parecen responder a una planificación deficiente o poco uniforme.
En concreto, el 78,6% de las personas consultadas indicó que su ubicación es adecuada solo en ciertos lugares, mientras que un 21,4% considera que están mal ubicados en la mayoría de los casos.
INCOMODIDAD
A esta percepción se suma un nivel importante de incomodidad. Más del 85% de los encuestados calificó la experiencia de pasar por rompemuelles en niveles medios y altos, reflejando que el impacto en la conducción y en los pasajeros es significativo.
Además, el 64,3% afirmó haber tenido algún tipo de problema relacionado con estos dispositivos. Entre las situaciones reportadas se encuentran daños mecánicos, como afectaciones en los amortiguadores, así como frenazos bruscos que generan incomodidad e incluso riesgos para la seguridad.
Los testimonios recogidos coinciden en señalar la falta de señalización como uno de los principales problemas. “Muchos no están pintados, por lo que no se ven y ocasionan golpes en los pasajeros”, indicó uno de los conductores consultados. Otros mencionan que la escasa visibilidad obliga a realizar maniobras repentinas, aumentando la posibilidad de incidentes.
Si bien los rompemuelles continúan siendo una herramienta para el control del tráfico, los resultados de esta consulta ciudadana evidencian la necesidad de mejorar criterios de ubicación, señalización y mantenimiento, con el fin de garantizar no solo la seguridad vial, sino también condiciones adecuadas de circulación para la población en la capital.
Asimismo, hay quienes consideran que el ultimo periodo se procedió al colocado de estos dispositivos indiscriminadamente en sectores donde, a sola denuncia de vecinos y sin estudios exhaustivos se procedió a su colocado.
¿POR QUÉ SE COLOCAN?
Consultado por este diario, Mirko Álvarez, jefe de Movilidad Urbana del Municipio, explicó que la instalación de reductores de velocidad responde, en primera instancia, a solicitudes de vecinos de determinadas zonas. Posteriormente, se realiza un análisis técnico que considera factores como la pendiente de la vía, el flujo vehicular y la velocidad a la que circulan los motorizados en el sector.
A partir de estos estudios, se identifican tramos donde los vehículos tienden a “embalarse”, es decir, a incrementar su velocidad debido a las condiciones de la vía, lo que justifica la colocación de estos dispositivos. Álvarez precisó además que no está permitido instalar rompemuelles a una distancia menor a 100 metros entre sí.
La autoridad también señaló que la necesidad de estos reductores está vinculada, en gran medida, al comportamiento de los conductores. En ese sentido, remarcó la importancia de la prudencia al volante y el respeto a los límites de velocidad para prevenir accidentes.
Una vez concluido el análisis, se elabora un informe técnico que es remitido a la Secretaría de Infraestructura Pública, instancia encargada de ejecutar la instalación, en función de la disponibilidad de materiales.
En cuanto a los tipos de reductores, los más comunes en la ciudad son de material asfáltico. También existen algunos de caucho y otros más costosos, conocidos como “tachones”, que son pequeños dispositivos elaborados con resinas plásticas o polímeros de alta resistencia. Estos últimos, según explicó Álvarez, pueden generar daños en los vehículos si se los atraviesa a alta velocidad.
Sin embargo, la predominancia de los rompemuelles de asfalto frente a otros tipos responde principalmente a criterios presupuestarios.
LOS VECINOS
“He tenido problemas con los amortiguadores gracias a rompemuelles mal señalados” Anónimo
“La mayoría no están pintados, por lo que no se ven y ocasiona que los pasajeros se golpeen” Anónimo
“Al pasar por un rompemuelles se me presentó una fuga de aceite por la ruptura de una tapa al inferior del auto” Anónimo