Cómo distinguir a la influenza

En el invierno alcanza su pico y se puede confundir con otras enfermedades respiratorias. Por eso es importante identificarla bien para tener un mejor pronóstico. En un grupo significativo de niños, la influenza se presenta con mayor intensidad y gravedad, incluso puede ocasionar la muerte.

Cómo distinguir a la influenza

Cómo distinguir a la influenza

Cómo distinguir a la influenza

Cómo distinguir a la influenza

La vitamina C, es un aliado para tratar la influenza por sus capacidades antioxidantes.

La vitamina C, es un aliado para tratar la influenza por sus capacidades antioxidantes.

La tos es uno de otros síntomas.

La tos es uno de otros síntomas.


    Dra. ROXANA TORRES PARRA
    Mi Doctor / 01/07/2024 17:16

    El cuadro clínico de la influenza parece similar año tras año y suele dificultarse el diagnóstico diferencial, en relación con otras enfermedades respiratorias; sin embargo, la “anamnesis”, que no es otra cosa que la información que aporta el mismo paciente para confeccionar su historial médico, acompañado de un examen físico prolijo, permiten identificar que la influenza varía año tras año y que aporta detalles que, en conjunto, permiten llegar a un diagnóstico preciso de influenza, aun cuando no se cuente con laboratorios especializado, porque la consulta, el diagnóstico y tratamiento precoces, cambian notablemente el curso de la enfermedad y su pronóstico.

    LA INFLUENZA DUELE

    1 Los signos y síntomas “locales” acontecen por acción directa del virus en el epitelio respiratorio como odinofagia (dolor al tragar) o ardor en la tráquea.

    2 “A distancia” los síntomas son la cefalea (dolor de cabeza), las mialgias (dolor en los músculos del cuerpo) y artralgias (dolor en las articulaciones), por citoquinas inflamatorias (molécula de señalización celular que secretadas por células inmunitarias).

    EL MISMO VIRUS

    El virus afecta a todas las personas, de cualquier edad y condición física, pero la respuesta es diferente. Hay variaciones en el cuadro clínico entre el niño y el adulto. En el primero se observa con mayor frecuencia compromiso digestivo como náuseas, vómitos y diarrea, a veces como inicio de la enfermedad. En cambio, los problemas digestivos son poco frecuentes en el adulto. 

    CUADRO CLÍNICO GENERAL

    En los casos típicos es de comienzo brusco que los pacientes recuerdan por la fiebre, escalofríos, mialgias y tos con ardor traqueal. Es muy importante tratar de precisar este comienzo porque sirve de pauta para decidir si se hace o no tratamiento con antivirales.

    PACIENTES EN CONSULTA

    En la sala de espera los pacientes no están correctamente sentados, sino que más bien parecen “botados”. Su postura es algo encorvada y suele decir “¿Me puedo acostar en la camilla?” o “No puedo estar de pie”. Las mujeres suelen usar frases como “me duele todo, hasta el pelo”. Aunque el pelo no duele, el dolor pueden sentirlo en el cuero cabelludo o raíz del pelo. Los varones en cambio, rara vez hacen referencia al “dolor de cabello”. El análisis clínico comienza realizando estas observaciones que ayudan a contar con una primera impresión como parte del conjunto de síntomas-signos que pueden ayudar a hacer el diagnóstico clínico de influenza.

    SÍNTOMAS-SIGNOS 

    Fiebre de grado variable: En caso de ausencia de fiebre debido a la ingesta de antipiréticos, suele observarse mayor frecuencia cardiaca. La piel está con piloerección, durante el ascenso de temperatura suele estar fría y húmeda, a ratos con signos de mala perfusión periférica.

    Cefalea de tipo holocránea, no pulsátil. Es un dolor de cabeza que no pasa con calmantes. Viene con dolor de los músculos oculares que se determina pidiendo al paciente que mueva los ojos de izquierda a derecha. Suele asociarse a fotofobia (molestia a la luz).

    Odontalgia: Dolor de toda la arcada dental superior.

    Odinofagia: Dolor en la faringe posterior que se produce al tragar.

    Disfonía: Dificultad con la voz al tratar de conversar, incluida ronquera y cambio en el tono de voz. Es un signo síntoma que no suele aparecer con mucha frecuencia. 

    Ardor traqueal: Es a veces tan doloroso que los pacientes se aprietan la zona con las manos cuando tosen. Es frecuente en la influenza. Este síntoma no se observa en enfermedades inflamatorias bacterianas de la vía aérea.

    Tos: Al igual que el ardor traqueal esta presente como tos seca o ruidosa, con o sin expectoración mucosa o coloreada. Los pulmones están libres y la saturación de oxígeno está dentro de los parámetros normales. La presencia de crépitos y/o desaturación deben hacer sospechar neumonía. 

    Mialgias: Aunque los pacientes relatan dolor muscular generalizado, las áreas más dolorosas corresponden a la zona alta del dorso (postura encorvada), zona lumbar y muslos. 

    Disestesias en muslos: Es una sensación de alfileres en la cara anterior de muslos relatada espontáneamente por los pacientes, muy característicos de la influenza.

    Artralgias: Este tipo de dolor articular es casi siempre de rodillas y/o tobillos. Puede ser de ambos o solo de uno. 

    COMPLICACIONES EN LOS NIÑOS

    En un grupo significativo de niños la influenza se presenta con mayor intensidad y gravedad, incluso puede ocasionar la muerte. Un factor determinante de las complicaciones de la influenza, es la edad. La vía aérea de los niños pequeños es más lábil y propensa a la obstrucción bronquial, así como su sistema inmune inmaduro los hace más susceptibles.

    En niños pequeños, especialmente lactantes, la fiebre alta, a veces rebelde a tratamiento antipirético, muchas veces no se logra distinguir de otros cuadros febriles propios de esta edad, a lo que se suma con frecuencia síntomas gastrointestinales como vómitos, diarrea y el dolor abdominal, incluso de carácter severo que hace necesario el diagnóstico diferencial con cuadros de abdomen agudo. 

    La mayoría de los niños hospitalizados son niños sanos menores a dos años y las manifestaciones clínicas más frecuentes son fiebre, rinorrea (secreción nasal), tos seca y dificultad respiratoria con el desarrollo de neumonía, obstrucción bronquial, laringitis obstructiva, sepsis e insuficiencia respiratoria, con un promedio de días de hospitalización, de cuatro. 

    OTRAS COMPLICACIONES 

    Las complicaciones asociadas a mayor riesgo de hospitalización y letalidad por influenza suelen ser los factores de riesgo propios de cada paciente como afecciones crónicas respiratorias (asma, enfermedad pulmonar crónica), enfermedades cardiacas y otras crónicas como las metabólicas, renales, inmunológicas, neurológicas, etc.

    PARA EL DIAGNÓSTICO

    Para la confirmación diagnóstica existen diferentes pruebas:

    1 ANTOGENO NASAL: Es un Test Rápido o Test Pack por inmunocromatografía de moderada sensibilidad, tiene buena especificidad y su resultado puede estar listo en pocas horas.

    2 IFD o inmunofluorescencia directa; tiene mejor sensibilidad, aunque es más lento.

    3 RPC (Real time ready RT-PCR) es un examen altamente sensible y específico, se pueden detectar todos los virus respiratorios en una sola muestra de aspirado nasofaríngeo, pero su uso está limitado a algunos centros y su costo es aún elevado.

    ¿CÓMO TRATAR LA INFLUENZA?

    El tratamiento y manejo de los pacientes con influenza en la mayoría de los casos no requiere medidas especiales, sólo de síntomas: aislamiento, hidratación, alimentación liviana y fraccionada, y control de la fiebre. El manejo de este signo clínico debe ser cuidadoso y criterioso pues, aunque la fiebre puede durar varios días, su persistencia es un buen signo de alarma de una evolución potencialmente tórpida o complicación. 

    Se aconseja dar antipiréticos, según necesidad y evitar la sobremedicación. Igualmente dar la medicación para la fiebre en horario ya que podrían encubrir alguna complicación. No está indicado el uso de antibióticos profilácticos por persistencia de la fiebre, salvo evidencia de sobreinfección bacteriana.

    La tos puede ser muy molesta y puede llegar a durar al menos dos semanas.

    En cuanto al uso de antivirales, basados en la inhibición de la neuraminidasa como son oseltamivir y zanamivir, están indicados en pacientes con enfermedad confirmada o sospecha diagnóstica que presenten alguna condición de riesgo para enfermedad respiratoria aguda grave 

    En los pacientes hospitalizados con IRA baja grave confirmados o con alta sospecha clínica, su inicio debe ser idealmente antes de 48 horas de iniciados los síntomas y sin esperar el resultado del test diagnóstico, pues su efecto disminuye considerablemente si su uso es más tardío

    ¿CUÁNDO HOSPITALIZAR?

    Se debe hospitalizar a todo paciente que cumpla con la definición de caso sospechoso o confirmado y que presentan alguno de los siguientes criterios de gravedad: 

    -    Saturación baja – Hipoxemia.

    -    Deshidratación o rechazo alimentario (en lactantes). 

    -    Dificultad respiratoria o aumento del trabajo respiratorio. 

    -    Compromiso hemodinámico.

    -    Severo compromiso del estado general 

    PARA PREVENIR

    La vacunación anual anti-influenza se ajusta a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el hemisferio sur. Es el método más efectivo para prevenir muertes y morbilidad grave causada o secundaria a infección por virus Influenza.

    La población objetivo de la vacunación son personas con condiciones de riesgo: Diabetes, enfermedades pulmonares crónicas, asma bronquial, EPOC, fibrosis quística, fibrosis pulmonar de cualquier causa, obesidad mórbida, insuficiencia renal en etapa cuatro o mayor, insuficiencia renal en diálisis, insuficiencia hepática crónica.

    PARA SABER

    MEDIDAS DE CUIDADO

    •    Aislamiento y prevención de contactos

    •    Adecuado lavado de manos 

    •    Buena alimentación

    •    Hidratación con líquidos tibios 

    •    Evitar cambios bruscos de temperatura

    •    Evitar enfriamientos

    •    Ventilar bien los ambientes. 

    •    Incluir VITAMINA C que un gran antioxidante requerido por nuestro sistema inmunológico

    VIRUS QUE MUTA

    La influenza es una enfermedad respiratoria causada por un virus de la familia Orthomyxoviridae del cual existen tres tipos: A, B y C, siendo el A el de mayor relevancia ya que afecta a humanos y animales, debido a su gran capacidad de mutación.

     

    * La Dra. Roxana Torres Parra es neumóloga internista, presidenta de la Sociedad Boliviana de Neumología Filial Chuquisaca

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