La anemia afecta sobre todo a mujeres y niños
La anemia es un grave problema de salud pública mundial, afecta sobre todo a niños de corta edad, mujeres embarazadas y en la menopausia y adolescentes y mujeres que menstrúan.
La anemia es una enfermedad en la que el número de glóbulos rojos, o la concentración de hemoglobina en los glóbulos rojos, es inferior a lo normal. Afecta sobre todo a mujeres y niños de ambos sexos.
La anemia se produce cuando no hay suficiente hemoglobina en el cuerpo para transportar oxígeno a los órganos y tejidos. En casos graves, la anemia puede causar deficiencias en el desarrollo cognitivo y motor de los niños. También puede causar problemas a las mujeres embarazadas y a sus bebés.
MAGNITUD DEL PROBLEMA
Los grupos de población más vulnerables a la anemia son los menores de 5 años, en particular los lactantes y los menores de 2 años, las adolescentes y las mujeres que menstrúan, y las mujeres embarazadas y en fase puerperal.
Se calcula que la anemia afecta a 500 millones de mujeres de 15 a 49 años y a 269 millones de niños y niñas de 6 a 59 meses en todo el mundo. Las regiones de África y Asia Sudoriental son las más afectadas por la anemia, con cerca de 106 millones de mujeres y 103 millones de niños y niñas afectados y 244 millones de mujeres y 83 millones de niños y niñas en el de Asia Sudoriental.
CAUSAS
La anemia puede deberse a varios factores: carencias nutricionales, dieta inadecuada (o absorción inadecuada de nutrientes), infecciones, inflamaciones, enfermedades crónicas, afecciones ginecológicas y obstétricas y trastornos hereditarios de los glóbulos rojos.
La carencia de hierro, debida principalmente a una ingesta inadecuada de hierro en la dieta, se considera la carencia nutricional más común causante de anemia. Las carencias de vitamina A, folato, vitamina B12 y riboflavina también pueden provocar anemia debido a sus funciones específicas en la síntesis de hemoglobina y/o la producción de eritrocitos. Otros mecanismos son la pérdida de nutrientes (por ejemplo, pérdida de sangre por infecciones parasitarias, hemorragias asociadas al parto o pérdidas menstruales), absorción deficiente, reservas reducidas de hierro al nacer e interacciones entre nutrientes que afectan a la biodisponibilidad del hierro.
Las infecciones pueden ser otra causa importante de anemia, dependiendo de la carga local de enfermedades infecciosas, como el paludismo, la tuberculosis, el SIDA y las infecciones parasitarias. Las infecciones pueden alterar la absorción y la metabolización de los nutrientes (por ejemplo, el paludismo o la ascariasis) o provocar la pérdida de nutrientes (por ejemplo, la esquistosomiasis o la anquilostomiasis). Muchas enfermedades crónicas diferentes pueden causar inflamación y provocar anemia por inflamación o por enfermedad crónica. Las pérdidas menstruales abundantes y constantes, el aumento del volumen sanguíneo materno durante el embarazo y la pérdida de sangre durante y después del parto, sobre todo en casos de hemorragia puerperal, suelen provocar anemia.
Además, en algunas regiones, los trastornos hereditarios de los glóbulos rojos son una causa común de anemia. Se trata de enfermedades como la α- y β-talasemia, debidas a anomalías en la síntesis de la hemoglobina, los trastornos de células falciformes debidos a cambios en la estructura de la hemoglobina, otras hemoglobinopatías debidas a variantes genéticas de la hemoglobina, anomalías de las enzimas de los glóbulos rojos o anomalías de la membrana de los glóbulos rojos.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
La anemia provoca síntomas como fatiga, reducción de la capacidad para realizar trabajo físico y dificultad para respirar. La anemia es un indicador de mala nutrición y otros problemas de salud.
A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes e inespecíficos de la anemia:
• Cansancio.
• Mareos o sensación de aturdimiento.
• Frío en manos y pies.
• Cefalea.
• Dificultad respiratoria, especialmente al realizar esfuerzos.
La anemia grave puede causar síntomas más importantes, como, por ejemplo:
• Palidez de las mucosas (boca, nariz, etc.).
• Palidez de la piel y debajo de las uñas.
• Respiración y ritmo cardíaco acelerados.
• Mareos al ponerse de pie.
• Aparición de hematomas con más facilidad.
DIAGNÓSTICO
Para diagnosticar la anemia el medico ha de realizar un examen físico completo, además de anamnesis familiar y personal. Luego ha de solicitar exámenes complementarios.
Hemograma completo. El hemograma completo cuenta el número de células sanguíneas en una muestra de sangre. En el caso de la anemia, este análisis mide la cantidad de glóbulos rojos en la sangre, lo que se conoce como hematocrito, así como el nivel de hemoglobina en la sangre.
El valor normal de hemoglobina en adultos es generalmente de 14 a 18 gramos por decilitro para los hombres y de 12 a 16 gramos por decilitro para las mujeres. Los valores normales de hematocrito en adultos varían según las diferentes prácticas médicas, pero generalmente se encuentran entre el 40 % y el 52 % en el caso de los hombres, y entre el 35 % y el 47 % en el caso de las mujeres.
Una prueba que muestra el tamaño y la forma de los glóbulos rojos. Se analiza el tamaño, la forma y el color de los glóbulos rojos.
Otras pruebas de diagnóstico: A veces puede ser necesario estudiar una muestra de la médula ósea.
TRATAMIENTO
El tratamiento y la prevención de la anemia dependen de la causa subyacente de la enfermedad. Hay muchas formas eficaces de tratar la anemia.
Introducir cambios en la dieta puede ayudar a reducir la anemia en algunos casos, como, por ejemplo:
• Consumir alimentos ricos en hierro, folato, vitamina B12, vitamina A y otros nutrientes.
• Seguir una dieta sana y variada.
• Tomar suplementos si así lo recomienda un profesional calificado de salud.
La anemia puede estar causada por otras afecciones de salud. A este respecto, cabe adoptar las siguientes medidas:
• Prevenir y tratar el paludismo;
• Prevenir y tratar la esquistosomiasis y otras enfermedades causadas por helmintos (gusanos parásitos);
• Vacunarse y practicar una buena higiene para prevenir infecciones;
• Controlar enfermedades crónicas como la obesidad y los problemas digestivos;
• Esperar al menos 2 años entre embarazos y usar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados;
• Prevenir y tratar el sangrado menstrual abundante y las hemorragias antes o después del parto;
• Retrasar el pinzamiento del cordón umbilical después del parto (no antes de un minuto)
• Tratar los trastornos hereditarios de los glóbulos rojos, como la enfermedad de células falciformes y la talasemia.
DATOS Y CIFRAS
Los países de ingresos bajos y medianos bajos soportan la mayor carga de anemia, que afecta sobre todo a las poblaciones que viven en entornos rurales, en hogares pobres y sin acceso a la educación formal.
A escala mundial, se calcula que padecen anemia el 40% de los niños y niñas de 6 a 59 meses, el 37% de las mujeres embarazadas y el 30% de las mujeres de 15 a 49 años.
En 2019, la anemia causó la pérdida de 50 millones de años de vida sana por discapacidad. Las causas más importantes fueron la ferropenia, la talasemia, la drepanocitosis y el paludismo
Según datos de la Última Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA) realizada en 2016 la prevalencia de anemia en Bolivia es como sigue: Oruro 45.4%, Potosí 39%, Pando 38.4, La Paz 36.5%, Tarija 33.4, Beni 28.9, Santa Cruz 25.4, Cochabamba 23.9% y Chuquisaca 19.5%. Anemia en mujeres de 19 a 45 años.
SU IMPACTO EN EL ORGANISMO
Hay varias formas de prevenir y controlar la anemia en la vida cotidiana, como seguir una dieta sana y variada y consultar pronto a un profesional de salud si aparecen síntomas de anemia. Para mantener una dieta sana y variada es recomendable:
1 Consumir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas magras, pescado y aves de corral, legumbres (por ejemplo, lentejas y frijoles), cereales enriquecidos y verduras de hoja verde oscura;
2 Consumir alimentos ricos en vitamina C (como frutas y verduras), ya que esta ayuda al cuerpo a absorber el hierro;
3 Evitar los alimentos que ralentizan la absorción del hierro cuando se consumen alimentos ricos en hierro, como el salvado de los cereales (harina integral, avena), el té, el café, el cacao y el calcio.
4 Acudir al médico Por ejemplo las personas que tengan sangrado menstrual abundante de manera que reciban tratamiento que puede incluir la recomendación de suplementos, incluso tratamientos hormonales.
5 Estar alerta a infecciones porque pueden provocar anemia. Para reducir el riesgo de infección hay que lavarse las manos con agua y jabón.
6 El paludismo también puede causar anemia. Las personas que viven en lugares donde el paludismo es frecuente deben seguir las recomendaciones de las autoridades locales de salud en materia de prevención. Si se sospecha que se tiene paludismo, hay que buscar tratamiento rápidamente.