Restricciones legales proliferan contra el uso de celular en menores
Proteger la salud mental de sus habitantes se ha convertido en prioridad para los gobernantes de los países más avanzados del mundo.
Proteger la salud mental de sus habitantes se ha convertido en prioridad para los gobernantes de los países más avanzados del mundo. Hacerlo implica leyes para restringir el uso del celular en los cerebros más jóvenes de la comunidad de modo que su formación y aprendizaje no se vean afectados, tal como la ciencia ha logrado evidenciar
Limitar el celular en los niños y adolescentes no quiere decir renunciar a la tecnología, sino poner reglas para que la tecnología cumpla su papel sin devorar el tiempo en que el cerebro y la regulación de emociones, deben desarrollarse en el ser humano… sin la interferencia nociva del celular.
Para los legisladores, la decisión de regular nace de la combinación entre la evidencia científica, resultados observables en aulas que aplicaron prohibiciones y la presión social por proteger la salud mental y el aprendizaje de las nuevas generaciones. Para las familias y escuelas, el desafío es traducir esas reglas en prácticas coherentes que permitan a niños, adolescentes y adultos convivir con la tecnología sin que ella los defina.
QUE EL CELULAR NO LOS DEFINA
En la última década el celular dejó de ser un objeto de conveniencia para transformarse en la ventanilla principal por la que niños y adolescentes se asomen al mundo a través de redes sociales, entretenimiento, mensajería, juegos y, con menos frecuencia, herramientas educativas. Ante ese cambio, varios gobiernos han optado por intervenir y ya no sólo “recomendar” a padres y maestros. Han hecho leyes que restringen el uso de teléfonos dentro del horario escolar. ¿Por qué? Porque la evidencia científica y la experiencia escolar muestran efectos claros sobre atención, sueño, salud mental y desarrollo social —y por eso algunos países ya aprobaron normas para limitar la presencia de estos aparatos en las aulas.
¿QUÉ DICEN LAS LEYES NUEVAS SOBRE EL USO DEL CELULAR?
Entre los países que, hasta septiembre de 2025, han aprobado leyes o medidas nacionales explícitas para restringir el uso del teléfono en la escuela se encuentran:
• BRASIL
La ley federal sancionada en enero de 2025 que restringe el uso de teléfonos en aulas, recreos y pasillos; sólo se permite para fines pedagógicos, de accesibilidad o en emergencias. (aplica a todos los niveles de la educación básica).
• FRANCIA
Desde 2018 existe una prohibición fuerte para menores de 15 años en centros de educación infantil, primaria y secundaria baja; en 2024–2025 se ampliaron y endurecieron las medidas de control y pruebas piloto para asegurar cumplimiento.
• LETONIA
La Saeima aprobó en 2024 la prohibición del uso de móviles para estudiantes hasta 6.º grado, con excepciones para actividades docentes. (saeima.lv)
• FINLANDIA
En 2025 se aprobó una normativa nacional que limita el uso de móviles en el horario escolar: los dispositivos sólo pueden usarse con permiso del profesorado por razones educativas o de salud, y se refuerzan facultades docentes para intervenir.
• DINAMARCA
Tras informes públicos y recomendaciones de comisiones de bienestar (2024–2025) el gobierno se orientó a prohibir teléfonos en la jornada escolar y en clubes extraescolares, con la recomendación adicional de retrasar la posesión de un smartphone hasta los 13 años. (medida nacional en proceso de implementación/política pública).
Además de estos ejemplos se suman muchos países con decisiones regionales o escolare como Australia, Noruega, partes de Bélgica, algunos estados de México, Canadá y en América Latina tiene legislaciones regionales.
ADOLESCENTES ESPECIALMENTE VULNERABLES FRENTE AL CELULAR
El cerebro adolescente está en plena remodelación. Corteza prefrontal (control ejecutivo) en desarrollo y sistemas de recompensa sobreactivados. Esa combinación hace que los jóvenes respondan con más fuerza a estímulos sociales y a recompensas inmediatas (notificaciones, reacciones), y tengan más dificultad para autorregular el uso. En términos prácticos, un adolescente tiene más ganas de revisar el teléfono y menos capacidad para ponerle freno que un adulto con corteza prefrontal madura. La adolescencia desde la ciencia está considerada entre los 15 y 25 años. Es una falacia creer que un cerebro de 18 años es maduro o mayor de edad mentalmente hablando.
¿AFECTA A LOS ADULTOS?
Sí. Entendiendo que se pude hablar de un cerebro adulto a partir de los 26 años en adelante. Aunque el cerebro adulto es menos maleable que el infantil, el uso excesivo de celulares provoca problemas transversales como la distracción crónica (multitasking perjudicial), peor calidad del sueño si se usan antes de acostarse, aumento del estrés por exposición constante a noticias y expectativas de respuesta inmediata, y posibles efectos sobre la memoria de trabajo. Además, la normalización del “siempre conectado” reduce la disponibilidad para conexiones profundas —algo que afecta la calidad de las relaciones incluso en la madurez.
POLÍTICAS Y PRÁCTICAS PARA HACERLE FRENTE
Las leyes que restringen los celulares en las escuelas tienen sentido si van acompañadas de medidas educativas como ofrecer alternativas recreativas ricas como deportes, arte, lectura, actividad en bibliotecas, esto junto a la formación a padres y docentes sobre límites sanos y protocolos claros para emergencias y necesidades de accesibilidad. La experiencia internacional sugiere que los retiros ordenados del teléfono durante la jornada escolar mejoran la atención y la convivencia; la ley solo es efectiva si la comunidad educativa la entiende y la implementa con coherencia.