Bruxismo, aquello que te hace apretar los dientes
En algunas personas, el bruxismo puede ser un problema y producirse con suficiente frecuencia como para derivar en dolor de mandíbula, dolores de cabeza, daños en los dientes y otros; suele ser tan fuerte que el sonido del rechinar puede interrumpir el sueño de la persona con la que duerme
El término médico de rechinar los dientes es bruxismo, una afección en la que se aprieta o frota los dientes. Es común y puede ocurrir durante el día o la noche. El bruxismo diurno, aprieta o rechina los dientes cuando se está despierto sin darse cuenta. El bruxismo nocturno, aprieta o rechina los dientes mientras el paciente duerme.
Las personas que aprietan o rechinan los dientes mientras duermen tienen más probabilidades de padecer otros trastornos del sueño, como roncar o realizar pausas en la respiración (apnea del sueño). Algunas personas no saben que tienen bruxismo nocturno hasta que tienen problemas en los dientes, las encías que comienzan a retraerse o en la mandíbula que comienza a desgastarse y generar dolor.
¿QUÉ CAUSA EL BRUXISMO?
No se comprende completamente qué causa el bruxismo. Puede deberse a una combinación de factores físicos, de la salud mental y genéticos.
El bruxismo diurno puede deberse a emociones como ansiedad, estrés, ira, frustración o tensión. Puede ser una estrategia de afrontamiento o un hábito cuando el paciente está concentrado o pensando.
El bruxismo nocturno puede ser una actividad de masticación relacionada con el sueño y con interrupciones breves durante el sueño.
El trastorno tiene bastante frecuencia en la población general, en particular, en el grupo etario que va desde los 25 a los 44 años.
Para poder buscar con mayor precisión el origen, se divide al trastorno en su versión primaria y secundaria,
BRUXISMO PRIMARIO
No responde a una enfermedad de base. Se suele tratar de pacientes sin patologías asociadas ni otra condición que pueda atribuirse como generadora del bruxismo.
Teniendo esto en cuenta, sí podemos relacionar algunas características y factores con la aparición del bruxismo primario:
• Consumo de ciertas sustancias como el tabaco, el alcohol y la cafeína aumentan el riesgo de apretar o rechinar los dientes.
• Problemas de mordida. Hay personas que presentan una falta de alineación en su mordida. Al momento de masticar, las arcadas dentarias no se colocan como deberían. Más allá de las causas puntuales de esta situación, en quienes se presenta, aparece el rechinar de dientes con mayor frecuencia. Ese problema de mordida puede derivar de obturaciones demasiado altas.
• Edad. Entre los niños es muy frecuente el bruxismo. Algunas explicaciones lo atribuyen al crecimiento de los maxilares y la salida de los dientes, lo que generaría una irritación e inflamación a la que el cuerpo responde con el apretamiento continuo.
• Ansiedad y estrés. Las personas que atraviesan situaciones estresantes en sus vidas cotidianas pueden manifestar una expresión de la tensión interna a través del apretamiento. Esto aplica tanto para los niños como para los adultos.
BRUXISMO SECUNDARIO
En este caso, sí es posible identificar patologías, enfermedades o incluso el consumo de algún fármaco que sea causa directa del apretamiento:
• Trastorno de ansiedad. Más allá del estrés que referimos antes, cuando hay un diagnóstico concreto de ansiedad, se eleva la posibilidad de padecer bruxismo.
• Apnea del sueño. En la apnea del sueño existen micro despertares nocturnos que el paciente no registra por completo. Esto sucede porque se interrumpe la respiración unos pocos segundos. A mediano plazo, la situación complica la calidad del sueño y aparecen efectos asociados al mal descanso. Entre ellos, se encuentra el bruxismo.
• Consumo de medicamentos. Varios principios activos se asocian al rechinar de dientes patológico. Quizás, los más estudiados al respecto sean los antidepresivos.
• Enfermedad de Parkinson. Entre los trastornos neurológicos, el Párkinson es uno de los que más se asocia con el bruxismo. Los movimientos involuntarios, sobre todo a la noche, pueden afectar la mandíbula, estimulando el apretamiento.
• Trastorno del espectro autista (TEA). Esta afección del neurodesarrollo se caracteriza de manera principal por un déficit en la comunicación y en la interacción social. De todos modos, también se acompaña de otros síntomas físicos, y el bruxismo es una manifestación bastante habitual en estos pacientes.
• Parálisis cerebral. Es otro de los trastornos del neurodesarrollo en los que el bruxismo es frecuente. En esta alteración psicomotriz que afecta el movimiento, la postura y varias de las funciones esenciales, el apretamiento de los dientes es una manifestación habitual.
ATENCIÓN A LOS SÍNTOMAS
El bruxismo puede pasar desapercibido durante mucho tiempo, especialmente si ocurre mientras dormimos. Por eso, es importante prestar atención a señales como:
• Rechinamiento o apretamiento de los dientes.
• Desgaste de los dientes, sentirlos fracturados o flojos
• Sentir en la boca pequeños trocitos de diente
• Sensibilidad dental
• Dolor mandibular al despertar
• Rigidez o fatiga en los músculos faciales, en especial los músculos masticatorios, cuello o sienes
• Dolor de cabeza, sobre todo en la zona de las sienes
• Molestias similares al dolor de oído
• Alteraciones en el sueño
• Lesiones por morderse las mejillas
• Chasquidos al abrir o cerrar la boca
• Retracción de las encías
FACTORES DE RIESGO
Estos factores aumentan el riesgo de desarrollar bruxismo:
Estrés: El estrés o la ansiedad pueden llevar a rechinar y apretar los dientes. También la ira y la frustración.
Edad: El bruxismo es común en niños pequeños, pero en general desaparece en la adultez.
Tipo de personalidad: Tener una personalidad agresiva, competitiva o hiperactiva puede incrementar el riesgo de desarrollar bruxismo.
Hábitos orales durante el día: Morderse los labios, la lengua o las mejillas, o masticar chicle por largos períodos puede aumentar el riesgo de bruxismo diurno.
Medicamentos y otras sustancias: Fumar tabaco o consumir cafeína o alcohol puede aumentar el riesgo de bruxismo. Lo mismo ocurre con el uso de drogas recreativas o medicamentos no aprobados por un profesional de atención médica.
Familiares con bruxismo: El bruxismo nocturno suele darse en familias, es posible que otros miembros de la familia también lo tengan o tengan antecedentes de padecerlo.
Otras afecciones: El bruxismo puede estar relacionado con ciertas enfermedades de salud mental y enfermedades, entre ellas, la enfermedad de Parkinson, la demencia, el trastorno por reflujo gastroesofágico, la epilepsia, los terrores nocturnos y los trastornos relacionados con el sueño.
CÓMO SE DIAGNOSTICA
Para realizar el diagnóstico del trastorno, el médico u odontólogo realiza un examen de la cavidad bucal. Allí puede detectar signos del desgaste del esmalte o inflamación de las encías. A esto lo relacionará con los antecedentes del paciente.
Siempre habrá una búsqueda de una causa subyacente. Para eso se solicitará información y se indagará en otros síntomas que pudiesen no estar relacionados con la boca.
También cabe la posibilidad de que, en un niño, por ejemplo, sean los padres los que refieran el ruido del apretamiento nocturno. En dicho caso, el diagnóstico parece más sencillo. Sin embargo, puede no ser tan simple llegar al origen del hábito.
EVITAR COMPLICACIONES
Apretar los dientes de manera repetida e inconsciente por mucho tiempo tiene consecuencias. Este hábito acarrea complicaciones que se pueden prevenir con un abordaje a tiempo del problema.
Una de las complicaciones es la sensibilidad dental. La misma aparece por el desgaste que sufre el esmalte ante el repetido contacto traumático de los dientes.
Otra complicación es el sangrado de los tejidos blandos de la boca, como las encías. El bruxismo acarrea una inflamación de aquellas partes de la cavidad bucal que están en relación directa con el sostén de los dientes.
También hay una asociación entre el apretamiento dental y la pérdida de elementos en la boca. Esto podría favorecer un círculo vicioso, en el cual la falta de arcadas completas estimulase una mordida incorrecta.
En la misma línea, el apretamiento puede fracturar los dientes. O en el caso de existir arreglos o trabajos odontológicos, también se dañarían por la presión ejercida de manera constante.
Finalmente, vale la pena mencionar al trastorno de la articulación temporomandibular (ATM). No hay acuerdo completo entre los investigadores para certificar con total seguridad la asociación entre el dolor mandibular, los desórdenes de la ATM y el bruxismo. Sin embargo, cuando se realizan cuestionarios a los pacientes, ellos sí refieren que las molestias que sienten al despertar son mayores cuando hubo más apretamiento nocturno.
CÓMO TRATARLO
El tratamiento del bruxismo tiene como objetivo aliviar el dolor y prevenir problemas dentales. Uno de los enfoques más comunes es el uso de una placa de protección dental acrílica, también conocida como férula de descarga, que se coloca sobre los dientes durante la noche. Esta placa ayuda a proteger los dientes del desgaste y distribuir de manera uniforme la presión al apretar o rechinar los dientes. Además, es importante abordar los factores psicológicos que pueden desencadenar el bruxismo. Se pueden aplicar técnicas de relajación y masaje para reducir el estrés y la ansiedad, lo que puede contribuir a controlar el bruxismo. En casos más graves, se pueden recetar medicamentos relajantes musculares de forma temporal.
* El Dr. Víctor Hugo Vásquez Chungara es Médico General