Fiebre fría, tiene los síntomas, pero no eleva la temperatura
La ausencia de fiebre no implica ausencia de enfermedad. En muchos casos, el cuerpo está luchando intensamente, pero por distintos motivos no eleva su temperatura.
La ausencia de fiebre no implica ausencia de enfermedad. En muchos casos, el cuerpo está luchando intensamente, pero por distintos motivos no eleva su temperatura. Entender este fenómeno ayuda a tomar decisiones oportunas y a buscar atención médica cuando la sensación de frío y malestar persisten o se acompañan de otros síntomas
En el imaginario la fiebre es sinónimo de calor, temperatura elevada y sudoración. Sin embargo, en muchos casos las personas pueden experimentar escalofríos intensos, temblores, delirio, piel fría y una sensación de malestar que anuncia infección, pero el termómetro marca valores normales. A este fenómeno se le llama popularmente “fiebre fría”, aunque la medicina utiliza otros términos más precisos para describirlo.
¿Qué es exactamente la fiebre fría?
La fiebre fría no es una enfermedad, sino una manifestación del organismo al inicio o durante una infección en la que no se produce el esperado aumento de temperatura.
Médicamente, este cuadro se clasifica como:
• Escalofríos sin fiebre (también llamados rigores sin fiebre)
• Hipotermia relativa en infección, cuando la temperatura se mantiene normal o incluso desciende pese a la presencia de un agente infeccioso
• Ausencia o respuesta febril atenuada, cuando el cuerpo no logra generar fiebre aun estando enfermo
Estos términos explican lo que ocurre cuando el cuerpo activa mecanismos defensivos, pero la fiebre no aparece.
¿POR QUÉ NO SUBE LA FIEBRE?
En una infección la fiebre es una herramienta natural del sistema inmunológico, no siempre se manifiesta. Varias razones explican esta ausencia:
1. Etapa inicial de una infección
Los escalofríos suelen ser la primera señal de que el cuerpo detectó un microorganismo. El organismo empieza a liberar sustancias que desencadenan la fiebre, pero el incremento de temperatura aún no se ha producido. En esta fase, los temblores funcionan como un mecanismo para generar calor.
2. Respuesta inmunológica debilitada
Personas con defensas reducidas, adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas, desnutrición, o inmunosupresión, pueden presentar infecciones sin fiebre.
Su organismo reconoce la presencia de un patógeno, pero no logra activar con fuerza la respuesta térmica.
3. Uso de medicamentos
Antiinflamatorios, analgésicos y ciertos tratamientos crónicos suprimen el aumento de temperatura, incluso cuando existe infección. En estos casos, los escalofríos pueden persistir, pero el termómetro permanece normal.
4. Infecciones graves o sepsis
Paradójicamente, en cuadros severos el cuerpo puede reaccionar con hipotermia relativa, es decir, mantener o disminuir la temperatura en lugar de elevarla.
Este fenómeno se observa en algunas infecciones severas y puede indicar que las defensas están sobrecargadas.
5. Alteraciones en la regulación térmica
El hipotálamo, encargado de controlar la temperatura corporal, puede verse afectado por:
• deshidratación,
• estrés extremo,
• trastornos hormonales,
• enfermedades neurológicas.
Cuando esto ocurre, la fiebre puede no manifestarse, aunque exista un proceso infeccioso o inflamatorio.
ANÁLISIS CLÍNICO
Aunque “fiebre fría” suene contradictorio, no significa que la infección sea leve. Por el contrario, puede indicar:
• una fase temprana del proceso,
• un sistema inmunológico debilitado,
• un efecto de medicamentos,
• o incluso una infección grave que impide al cuerpo generar fiebre.
PARA SABER
OTROS NOMBRES DE LA FIEBRE FRIA
Los otros nombres clínico de la fiebre fría, ayudan a reconocer esta condición: escalofríos sin fiebre, rigores sin fiebre o hipotermia relativa en infección, ayudan a comprender mejor cómo reacciona el organismo.