¿Debemos temer a la gripe K o influenza A H3N2?
La gripe K, también conocida como influenza A H3N2 variante K, se originó a partir de un virus de influenza aviar y ha sufrido modificaciones genéticas que le permiten evadir parcialmente la inmunidad generada por infecciones anteriores o por la vacunación
La enfermedad respiratoria ha causado preocupación a nivel mundial debido a su rápida propagación y a la severidad de los síntomas que puede provocar. Es cada vez más frecuente ver personas con barbijos en las calles y escuchar en las noticias sobre aumento de casos de influenza A H3N2, especialmente de la variante K. Las alertas se encendieron primero en Europa y Estados Unidos, generando preocupación en la población. No obstante, las autoridades de salud descartan que se trate de una nueva pandemia como la vivida con el COVID-19.
BOLIVIA K
En Bolivia, Santa Cruz declaró alerta naranja ante la sospecha de un caso, mientras que en Cochabamba el Servicio Departamental de Salud (Sedes) confirmó contagios positivos. Además, integrantes de una familia permanecen bajo observación luego de haber tenido contacto con una persona que retornó de Estados Unidos y dio positivo a esta variante.
En el Alto de La Paz, se ha presentado un caso en una niña, cuyo contagio podría deberse a un familiar proveniente de París pasando por Miami. Otro caso en un varón adulto en La Paz, cuyo contagio no ha sido detectado por lo que el virus de esta gripe ya está circulando en Bolivia.
AGENTE ETIOLÓGICO
El agente etiológico de la gripe K es el virus de la influenza A, subtipo H3N2, que se originó a partir de un virus de influenza aviar y pasó por una modificación genética. Esta variante ha sido identificada principalmente en Europa y ha sido detectada en más de 34 países a nivel mundial.
TRANSMISIÓN
La gripe K se transmite principalmente a través de las gotitas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Esto facilita su propagación en lugares cerrados, como oficinas y escuelas, especialmente durante el invierno. También se trasmite por el uso de utensilios de cocina que han sido usados por el enfermo y tocando las superficies donde el paciente ha contaminado, llevando luego las manos a la boca o los ojos.
SÍNTOMAS
Los síntomas de la gripe K son similares a los de otras cepas de la gripe e incluyen:
• Fiebre alta (por encima de 38 grados)
• Tos
• Dolores musculares
• Fatiga
• Malestar general
• Congestión nasal
• Catarro nasal
• Dolor de garganta
• Dolor de cabeza
Es importante destacar que esta variante parece estar asociada a una mayor frecuencia de fiebre elevada, lo que puede ser un signo distintivo.
Entre otros síntomas de la gripe K están los vómitos y la diarrea, que son menos frecuentes, pero que según la evidencia se presentan mayormente en niños y adultos mayores, siendo estos, parte de la población de riesgo.
Este tipo de influenza suele provocar cuadros más severos que otros virus respiratorios, especialmente en adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades de base. Por esta razón, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la vacunación anual contra la influenza, que reduce significativamente el riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y muertes.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la gripe K se realiza mediante la evaluación de los síntomas presentados por la persona. Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar estudios de laboratorio como antígeno, ensayo molecular rápido, prueba PCR e inmunofluorescencia. En algunos casos, pueden indicarse otros estudios, como radiografía de tórax, para evaluar los pulmones y descartar otras posibles enfermedades como neumonía.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la gripe K puede incluir reposo, una adecuada ingesta de líquidos y, en algunos casos, el uso de medicamentos antivirales. Se recomienda consultar a un médico para un diagnóstico adecuado y tratamiento.
PREVENCIÓN
La vacunación sigue siendo una de las medidas preventivas más efectivas, aunque la variante K presenta mutaciones que pueden reducir la eficacia de las vacunas actuales. Por lo tanto, es crucial que los grupos vulnerables, como los ancianos y las personas con enfermedades crónicas, se vacunen.
Para prevenir la gripe K, es fundamental seguir las siguientes medidas preventivas:
• Vacunación anual contra la influenza: Es la principal medida de protección frente a formas más severas de la enfermedad.
• Evitar compartir utensilios y objetos personales: Vasos, cubiertos, toallas o celulares pueden ser fuente de contagio.
• Mantener distancia física de personas que presenten síntomas respiratorios: Quedarse en casa en caso de enfermedad, hasta que los síntomas mejoren y no exista fiebre.
• Evitar aglomeraciones: Mantener distancia de persona a persona.
• Uso de mascarilla: Como estrategia adicional para reducir el riesgo de transmisión.
• Lavado frecuente de manos con agua y jabón o uso de alcohol en gel: Mantener las manos limpias es crucial para prevenir la propagación del virus.
• Ventilación adecuada de los ambientes: Preferir actividades al aire libre y evitar la concurrencia a espacios mal ventilados.
• Limpieza y desinfección regular de superficies de uso común: Limpiar y desinfectar regularmente las superficies que se tocan con frecuencia.
• Toser y estornudar en el pliegue del codo.
• Consultar a un médico ante síntomas: Fiebre alta, dificultad para respirar o empeoramiento del cuadro deben ser atendidos inmediatamente, evitando la automedicación.
Estas medidas son esenciales para reducir la propagación de la gripe K y proteger a la población.
* El Dr. Víctor Hugo Vásquez Chungara es Médico General.