Autismo infantil Su incremento en más del 300 % puede ser causado por micro y nanoplásticos

Durante las últimas dos décadas, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha pasado de ser considerado una condición relativamente poco frecuente a convertirse en uno de los trastornos del neurodesarrollo más diagnosticados en la infancia.

Autismo infantil Su incremento en más del 300 % puede ser causado por micro y nanoplásticos Autismo infantil Su incremento en más del 300 % puede ser causado por micro y nanoplásticos Foto: Internet

Redacción MI DOCTOR
Mi Doctor / 22/03/2026 03:26

Durante las últimas dos décadas, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha pasado de ser considerado una condición relativamente poco frecuente a convertirse en uno de los trastornos del neurodesarrollo más diagnosticados en la infancia. Diversos reportes internacionales señalan que los diagnósticos de autismo en niños han aumentado aproximadamente un 317 % desde el año 2000, algo que ha despertado alarma entre investigadores, médicos y autoridades sanitarias

Actualmente los científicos consideran la posibilidad de que el feto pueda estar expuesto a contaminantes microscópicos del plástico desde el vientre materno. La hipótesis científica plantea que micro y nanopartículas entre ellas las de los plásticos podrían ingresar al organismo de la madre y alcanzar la placenta y el feto, interfiriendo con procesos biológicos del desarrollo cerebral.

Los estudios analizan su posible impacto dentro de un conjunto más amplio de factores genéticos y ambientales, aunque no existe evidencia concluyente que confirme que estas partículas provoquen autismo.

 Investigadores de distintas áreas estudian si la contaminación intrauterina causada por micro y nanoplásticos presentes en el aire, el agua y algunos alimentos podría influir en el desarrollo del cerebro durante el embarazo. Esta hipótesis surge cuando los los diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) en niños pequeños han aumentado más de un 317 % en los últimos 26 años.

Aunque los expertos señalan que parte del incremento se explica por mejores herramientas de diagnóstico y mayor detección temprana, algunos científicos exploran si factores ambientales emergentes, como los micro y nanoplásticos, podrían estar contribuyendo a este fenómeno global. Lo que si se ha comprobado es que los plásticos, especialmente el BPA (Bisenol A)3 y los ftalatos, pueden actuar como disruptores endocrinos y alterar la microbiota intestinal, afectando el neurodesarrollo

LA HIPÓTESIS

Uno de los campos de investigación más recientes y debatidos en la ciencia del neurodesarrollo se centra en el impacto de la contaminación microscópica en el organismo humano. En particular, varios equipos de investigadores analizan el papel de las micro y nanopartículas plásticas presentes en el aire, el agua y algunos alimentos. Debido a su tamaño extremadamente pequeño —miles de veces menor que el grosor de un cabello— estas partículas pueden ingresar al organismo por inhalación o ingestión y atravesar barreras biológicas que antes se consideraban protectoras. 

DE LA MADRE AL FETO

Estudios recientes han detectado partículas contaminantes incluso en tejido placentario, lo que sugiere que durante el embarazo podrían pasar del cuerpo de la madre al feto. Esta posibilidad preocupa a los científicos porque el cerebro fetal atraviesa una etapa crítica de desarrollo, en la que se forman millones de conexiones neuronales. 

Si agentes externos generan inflamación o estrés celular en ese proceso, podrían alterar la arquitectura del cerebro en formación. Aunque todavía no existe evidencia definitiva que vincule directamente estas partículas de plásticos con el autismo, la hipótesis de que la contaminación ultrafina pueda interactuar con la predisposición genética del niño se ha convertido en una de las líneas de investigación más activas en neurociencia ambiental.

CÓMO LLEGAN PARTÍCULAS AL FETO

Los científicos explican que las partículas ultrafinas (nanopartículas) de contaminantes, entre ellos los plásticos, tienen un tamaño tan pequeño —menor a 100 nanómetros— que pueden atravesar barreras biológicas que normalmente protegen al organismo.

El proceso hipotético sería el siguiente:

1. Ingreso al organismo materno Las partículas de plástico como las presentes en la atmósfera, pueden entrar al cuerpo de la madre principalmente por:

Inhalación de aire contaminado

Consumo de agua o alimentos contaminados

Exposición a plásticos degradados o combustión industrial

2. Paso al torrente sanguíneo Debido a su tamaño microscópico, algunas partículas pueden atravesar los pulmones o el sistema digestivo y entrar al sistema circulatorio.

3. Transferencia a la placenta Estudios recientes han encontrado microplásticos y partículas contaminantes en tejido placentario, lo que sugiere que estas pueden acumularse en la placenta.

4. Exposición del feto En algunos casos, las nanopartículas podrían atravesar la barrera placentaria y llegar al organismo del feto, cuyo cerebro se encuentra en pleno desarrollo.

EL MOTIVO DE PREOCUPACIÓN

El cerebro fetal atraviesa un proceso extremadamente delicado de desarrollo neuronal. Durante esta etapa se forman millones de conexiones entre neuronas.

Las investigaciones sugieren que ciertos contaminantes podrían generar:

Inflamación en el tejido cerebral

Estrés oxidativo celular

Alteraciones en la migración de neuronas

Interrupciones en la formación de sinapsis

Estos mecanismos biológicos son justamente los que algunos estudios relacionan con trastornos del neurodesarrollo, entre ellos el autismo.

Los especialistas enfatizan tres puntos importantes. El autismo no tiene una única causa. Existe una fuerte influencia genética. Factores ambientales podrían actuar como desencadenantes en personas predispuestas.

Por ello, el posible papel de contaminantes ultrafinos se estudia dentro de un modelo llamado “interacción genes-ambiente”, en el que la exposición ambiental podría aumentar el riesgo en ciertos casos.

EN INVESTIGACIÓN

La investigación sobre microplásticos, contaminación ultrafina y desarrollo neurológico es relativamente reciente. En los últimos años se han encontrado partículas microscópicas en órganos, sangre humanos, leche materna y tejido placentario. Los estudios están orientados a entender cómo estas partículas interactúan con el organismo y si pueden influir en el desarrollo infantil.

LA PREVALENCIA

De acuerdo con datos difundidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la prevalencia del autismo ha cambiado drásticamente en poco más de veinte años: de 1 caso por cada 150 niños en el año 2000 a cerca de 1 por cada 36 en la actualidad

¿QUÉ ES EL AUTISMO?

El autismo es una condición neurológica que forma parte de los llamados trastornos del neurodesarrollo, es decir, alteraciones que afectan la forma en que el cerebro se desarrolla durante las primeras etapas de la vida.

Se denomina Trastorno del Espectro Autista porque las manifestaciones pueden variar ampliamente entre las personas. Algunas presentan dificultades leves en la interacción social, mientras que otras pueden tener importantes limitaciones en la comunicación, el aprendizaje o la adaptación al entorno.

El autismo se caracteriza principalmente por tres tipos de manifestaciones:

Dificultades en la comunicación social

Comportamientos repetitivos o intereses restringidos

Alteraciones en el procesamiento sensorial

Estas características suelen aparecer en los primeros años de vida y pueden influir en la forma en que el niño aprende, se relaciona y percibe el mundo.

DIAGNOSTICO MODERNO

El diagnóstico moderno del TEA se clasifica en tres niveles según la intensidad de los síntomas y la cantidad de apoyo que requiere la persona. El nivel 1 requiere apoyo a las personas que tienen dificultades sociales moderadas. Pueden comunicarse verbalmente y llevar una vida relativamente independiente, aunque con ciertos desafíos en la interacción social.

El nivel 2 requiere apoyo sustancial por los problemas de comunicación y comportamiento evidentes. El niño puede tener lenguaje limitado y necesitar intervenciones terapéuticas continuas. Más aún en el nivel 3, que es severo, porque las personas pueden tener escasa comunicación verbal, conductas repetitivas intensas y una fuerte dependencia de cuidadores.

LAS HERRAMIENTAS.

La clínica y tecnología permiten detectar el autismo a edades cada vez más tempranas. Entre las evaluaciones conductuales están las pruebas ADOS-2 (Autism Diagnostic Observation Schedule) y el ADI-R (Autism Diagnostic Interview Revised), instrumentos que permiten observar el comportamiento social, la comunicación y las habilidades cognitivas del niño en diferentes situaciones.

Se suman las escalas de evaluación del desarrollo como cuestionarios de la Escala de Evaluación del Tratamiento del Autismo (ATEC) ayudan a medir la evolución de los síntomas y orientar las terapias. Por otro lado, está la neuroimagen cerebral con resonancia magnética para estudiar patrones de conectividad cerebral asociados al autismo. Y desde luego la inteligencia artificial que desarrolló algoritmos capaces de analizar datos de comportamiento, voz y patrones cerebrales para detectar señales tempranas del trastorno con mayor precisión.

ALERTA PARA PADRES

Las señales tempranas deben alertar a los padres para un diagnóstico precoz fundamental:

• no responde a su nombre

• poco contacto visual

• escaso interés en interactuar con otras personas

• retraso en el desarrollo del lenguaje

• movimientos repetitivos como balancearse o aletear las manos

• fijación intensa por determinados objetos

• sensibilidad excesiva a sonidos, luces o texturas

Los especialistas señalan que la detección antes de los dos años permite iniciar terapias que pueden mejorar notablemente la comunicación y las habilidades sociales.

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