Medicina con propósito para enfrentar el Chagas
En Bolivia, el Chagas avanza sin hacer ruido pero con consecuencias devastadoras. A pesar de décadas de lucha contra la vinchuca, el país mantiene una de las tasas más altas de prevalencia en el mundo y su impacto se refleja sobre todo en las salas de cardiología.
En Bolivia, el Chagas avanza sin hacer ruido pero con consecuencias devastadoras. A pesar de décadas de lucha contra la vinchuca, el país mantiene una de las tasas más altas de prevalencia en el mundo y su impacto se refleja sobre todo en las salas de cardiología. En este contexto, el regreso de médicos jóvenes con formación especializada representa una oportunidad para replantear estrategias, fortalecer la prevención y humanizar la atención
El Dr. Mauricio Espada, cardiólogo de 32 años y actual presidente de la Sociedad de Cardiología de Chuquisaca, es parte de esa nueva generación que ha decidido volver. Su historia está profundamente ligada al Hospital Santa Bárbara de Sucre, donde creció acompañando a su padre médico durante extensas jornadas. “Desde muy pequeño toqué los hospitales. Andaba por los pasillos y los patios”, recuerda. Esa cercanía temprana con la medicina marcó su vocación y lo llevó a formarse en la Universidad San Francisco Xavier, completar su especialidad en Medicina Interna y posteriormente en Cardiología en Santa Cruz, además de cursar un posgrado en Cardiología Crítica, tal como explicó en la entrevista en MI DOCTOR Radio que cada viernes, a las 16:00 horas se transmite por Streaming en Facebook de Correo Radio y por las ondas de la 90.1FM y la 980 AM.
Su retorno no fue casual. Después de siete años de formación fuera de su ciudad, decidió volver impulsado por razones personales y profesionales. “Uno de mis motivos de volver son mis padres y todo lo que vi en las campañas de salud en barrios alejados de la ciudad, donde se encontraba harto paciente con poca información en relación a problemas cardiovasculares”, explica. Para él, la falta de educación en salud sigue siendo una de las principales barreras para prevenir enfermedades graves.
LA ENFERMEDAD NO DESAPARECE
El Chagas, causado por el parásito Trypanosoma cruzi y transmitido principalmente por la vinchuca, ha dejado de ser una enfermedad exclusivamente rural. Hoy, su presencia en áreas urbanas es cada vez más evidente. “Es errado creer que una persona se puede contagiar solo si va a provincias… ha habido una transición y urbanización de la enfermedad”, advierte el especialista.
Esta transformación epidemiológica incluye nuevas formas de transmisión, como la vía vertical —de madre a hijo durante el embarazo— y, en menor medida, las transfusiones sanguíneas. “Estamos en números rojos y no se está haciendo la promoción de la salud”, enfatiza Espada, quien considera que el país aún tiene una deuda pendiente en materia de prevención y educación, sin olvidar que en las áreas rural la vinchuca prácticamente convive con los pobladores.
EL PARÁSITO QUE SE VA A DORMIR A LOS ÓRGANOS
El problema se agrava por la naturaleza silenciosa de la enfermedad. El parásito puede permanecer durante décadas en el organismo sin causar síntomas evidentes. “Se va a dormir a ciertos órganos como el corazón, el intestino o el esófago… puede pasar 20, 30 o hasta 50 años sin manifestarse”, explica. Cuando finalmente aparecen los signos clínicos, el daño suele ser significativo.
EL CORAZÓN, PRINCIPAL ESCENARIO DEL DAÑO
El impacto del Chagas en el corazón es profundo y progresivo. El Dr. Espada utiliza una metáfora clara para explicarlo y dice: “Imagina que el corazón es una casita con cimientos sólidos y el Chagas unas termitas que lo van consumiendo poco a poco”. Esta imagen resume la forma en que el parásito afecta el sistema eléctrico y estructural del órgano, aunque el paciente puede estar muchos años bien y sin mostrar signos de lo que está sucediendo en sus órganos vitales.
El resultado puede ser un corazón dilatado, arritmias severas e incluso muerte súbita. “Al Chagas le gusta morder esos cables eléctricos”, dice el cardiólogo, refiriéndose a las alteraciones en la conducción cardíaca. Estas complicaciones no solo reducen la calidad de vida, sino que pueden derivar en eventos graves como embolias. De hecho, según su experiencia clínica, más del 50% de los pacientes con Chagas y arritmias presentan eventos embólicos que pueden provocar parálisis de medio cuerpo.
LOS DATOS DEL DOCTOR
En el Hospital Santa Bárbara, donde actualmente el Dr. Espada levanta datos sobre incidencia, los números son contundentes, en un periodo de seis meses, más del 50% de los casos de cardiopatías atendidos están relacionados con el Chagas. Esta cifra refleja la magnitud del problema y la necesidad de intervenir de manera oportuna.
DIAGNÓSTICO TARDÍO, CONSTANTE QUE PREOCUPA
Una de las principales dificultades en el abordaje del Chagas es el diagnóstico tardío. Muchas personas descubren que tienen la enfermedad en la adultez, cuando ya existen complicaciones. “Usualmente se toma conocimiento cuando la persona acude a una revisión rutinaria y su corazón está grande”, señala Espada.
Los síntomas de alerta incluyen cansancio, hinchazón de piernas, mareos y palpitaciones. Sin embargo, estos signos suelen ser ignorados o atribuidos a otras causas. Por ello, el especialista insiste en la importancia de realizar pruebas de detección, especialmente en personas con antecedentes de exposición a la vinchuca o con familiares diagnosticados.
El sistema de salud cuenta con herramientas accesibles para el diagnóstico, desde análisis de sangre hasta estudios de imagen como radiografías y ecocardiogramas. “Es un estudio que no duele, que se hace en 10 minutos y al pie del paciente”, explica sobre la ecografía cardíaca, una herramienta clave para evaluar el daño estructural.
TRATAMIENTO Y REALIDAD CLÍNICA
Aunque existen tratamientos antiparasitarios, estos son más efectivos en etapas tempranas de la enfermedad. En Bolivia, la mayoría de los casos corresponde a fases crónicas, donde el enfoque se centra en tratar las complicaciones. “No tratamos al Chagas, sino a lo que el Chagas ocasionó”, resume el cardiólogo.
El manejo incluye medicamentos para la insuficiencia cardíaca, diuréticos para la retención de líquidos, antiarrítmicos y anticoagulantes. En casos más complejos, se recurre a dispositivos como marcapasos. A pesar de las limitaciones económicas de muchos pacientes, Espada destaca que existen opciones terapéuticas accesibles dentro del sistema público.
Un aspecto fundamental es la personalización del tratamiento. “El médico tiene que ser muy abierto… no solo a la enfermedad, sino a lo que ocasiona”, afirma. Esto implica considerar las condiciones sociales y económicas del paciente para garantizar adherencia y efectividad.
LA PREVENCIÓN LO ES TODO
Para el Dr. Mauricio Espada, el verdadero cambio debe venir desde la prevención. “Lo ideal es hacerse un test de Chagas en jóvenes”, insiste. Detectar la enfermedad antes de que cause daño estructural permite un mejor pronóstico y evita complicaciones futuras.
Su experiencia en campañas comunitarias a las que asistió a través de la Facultad de Medicina y el Programa De Interacción Comunitaria - PIC
Sin embargo, el especialista va más allá de las campañas puntuales. En sus palabras finales, plantea una reflexión crítica: “Tenemos que trabajar y tienen que venir las campañas, pero tampoco nos cerremos a las campañas. Actuemos”. Para él, la solución requiere un compromiso sostenido, articulado entre el sistema de salud, los profesionales y la comunidad.
UNA NUEVA GENERACIÓN COMPROMETIDA
El retorno de jóvenes médicos como Espada abre una ventana de oportunidad para transformar el enfoque de la salud en Bolivia y particularmente en Chuquisaca. “Tengo bastantes colegas jóvenes que están regresando… de nosotros depende dar ese nuevo aliento a la salud y medicina”, afirma con convicción.
Su propuesta apunta a mejorar el diagnóstico y tratamiento, pero sobre todo a fortalecer la comunicación con el paciente, impulsar campañas comunitarias y promover estilos de vida saludables, además de generar conciencia sobre enfermedades que, como el Chagas, que siguen marcando la realidad del país.
“Tenemos que hacer un trabajo en equipo sobre todo con los servicios de salud de primer nivel, del área rural y del área suburbana. Tenemos que trabajar y tienen que venir las campañas, pero tampoco nos cerremos a las campañas. Actuemos”.
El Dr. Mauricio Espada Arancibia, tiene 32 años es chuquisaqueño, formado en la Facultad de Medicina de la USFX y especialista en Medicina Interna (Sta. Bárbara – Sre.), así como en Cardiología clínica (Sta. Cruz-CNS). Es presidente de la Sociedad Boliviana de cardiología - filial Chuquisaca. Tiene un posgrado en Ecocardiografía critica. Trabaja actualmente en el Hospital Santa Bárbara y Cies Sucre. Su consultorio es en calle Uyuni N° 165. Correo: [email protected]