Cae la moneda brasileña y crece la preocupación
Brasil enfrenta un incremento de las tasas del desempleo y una economía en recesión
El dólar rompió ayer su máximo histórico en Brasil y cruzó por primera vez la barrera de los cuatro reales, en medio de las preocupaciones políticas y económicas que azotan al gobierno de la presidenta DilmaRousseff.
Las dudas sobre la aprobación del paquete de ajuste fiscal lanzado por el Gobierno para reequilibrar las maltrechas cuentas públicas se sintieron en el mercado y el dólar alcanzó su máximo nivel desde la entrada en circulación del real, moneda creada en 1994 como una salida a la falta de control de la inflación de la época.
En lo que va del año, la divisa brasileña acumula una caída de más del 50% frente a la estadounidense.
El dólar llegó a rozar los 4,0 reales en octubre de 2002 –pero no los sobrepasó–, cuando los mercados financieros estaban intranquilos por la llegada al poder de Luiz Inácio Lula da Silva, considerado por muchos de los inversores de la época como un izquierdista radical.
El real se depreció un 1.83% frente al dólar, moneda que cerró la jornada de ayer negociada a 4,053 reales para la compra y 4,055 reales para la venta en el tipo de cambio comercial, aunque llegó a ser ofrecido a 4,50 reales en las casas de cambio. La bolsa de Sao Paulo, por su parte, bajó un 0.70% y la principal plaza de América Latina se situó en los 46.264 puntos.
En medio de una aguda crisis política, agravada por el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, algunos diputados ya advirtieron que pondrán trabas a las medidas de austeridad propuestas por Rousseff para intentar encauzar la economía, que incluyen reducción de gastos y aumento de recaudación a través de la vía tributaria.
Con estas iniciativas, el Ejecutivo busca revertir el déficit fiscal de 0,5% del Producto Interno Bruto que prevé para 2016 y convertirlo en un superávit primario equivalente al 07% del PIB, que era la meta inicial del Gobierno.
El Gobierno necesita sanear las cuentas para evitar una nueva rebaja de su nota, después de que Standard & Poor's anunciara recientemente una reducción de su calificación al llamado "bono basura", lo que supuso retirarle el "grado de inversión" que califica a los buenos pagadores.
"Los programas de ajuste (fiscal) no andan. Ya perdimos el grado de inversión y, si continuamos, otras agencias van a hacer lo mismo", dijo el analista Joao Paulo de Gracia Correa.