La Antártida retrocede por el cambio climático
Recientes investigaciones ratifican un acelerado deshielo de los antiguos glaciares
Los efectos del cambio climático prendieron las luces de alarma en la Antártida. Falta de nieve, retroceso de glaciares y migraciones de especies son algunas de las consecuencias del calentamiento global que están cambiando el paisaje del continente blanco.
"La península antártica es el sector que más sufre el cambio climático en toda la Antártida. Hemos tenido aumentos de temperatura en los últimos 100 años de 2,5 grados promedio. Esto aumenta el riesgo de que especies exóticas se instalen en la Antártida, entre otras cosas", declaró Rodolfo Sánchez, director del Instituto Antártico Argentino (IAA).
Las investigaciones que se realizan en la base científica argentina Carlini ininterrumpidamente desde hace cinco lustros en la isla 25 de Mayo (o Rey Jorge) del archipiélago Shetland del Sur, en cooperación con el laboratorio alemán Dallmann, arrojan resultados alarmantes.
El director científico de la base Carlini, Lucas Ruberto, indicó que la caleta Potter donde está ubicado el centro de investigación es muy particular porque tiene el glaciar Fourcade a pocos metros. "Esa agua de deshielo que sale del glaciar, quizás de manera exagerada por el calentamiento global, puede modificar a la biota que habita la caleta", advirtió.
"El glaciar al retirarse produce que la columna de agua tenga más sedimentos y eso hace que haya menos penetración de la luz y eso afecta a la comunidad de macroalgas", precisó en tanto la licenciada en ciencias biológicas Carolina Matula, investiga en las islas Shetland cómo variaron las macroalgas de 25 años hasta la actualidad producto del cambio climático.
El doctor en biología Maximiliano García llegó a la base argentina para estudiar la variación y la dinámica del plancton en el sistema costero, que para los animales de la región puede representar un cambio en su alimentación.
"El famoso krill, que es alimento de aves, peces, lobos marinos, focas, sufre esa variación. Por ejemplo, en invierno el congelamiento marino le otorga alimento a todas las larvas de krill, entonces al haber menor congelamiento muy posiblemente haya menor reclutamiento de larvas, menor número de adultos al otro año y eso significa menor número de alimento para pingüinos, aves, y eso les produce cambios migracionales. Tienen que ir a buscar alimento a otros sectores y repercute en el conjunto de toda la cadena. Se han notado algunos cambios migracionales", alertó.
La transformación provoca el éxodo de las especies
La distribución de las especies de pingüinos en la Antártida está cambiando. Allí habitan seis especies de pingüinos reproductores y "lo que estamos notando en estos últimos años es que los pingüinos de Adelia, que son los más antárticos, se están retrayendo hacia el sur, mientras que los pingüinos papúa, que son subantárticos, están tomando más lugar, se están imponiendo", dijo Sánchez.
La llegada de una pareja de pingüinos rey a la zona de Carlini llamó la atención de la comunidad científica porque no es una especie antártica.
"Si viene uno, puede estar perdido, pero vino una pareja que armó un nido. La primera vez puso un huevo que no llegó a eclosionar, al año siguiente, nacieron pichones. ¿Será la cabeza de playa y dentro de un tiempo tendremos una colonia de pingüinos rey? ¿Es un indicador de cambio climático? Quizás", reflexionó el investigador que acompañó a la canciller argentina, Susana Malcorra, en su visita a la Antártida.
Pero no sólo las investigaciones científicas demuestran que el calentamiento global ya es una realidad en la Antártida. Quienes habitan en el continente blanco lo perciben en la vida diaria.