Hechos que encantan

RESOLANA 18/03/2015
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Cuando habla la música hablan también el alma y todos los sentidos. No fue solo un ángel quien pasó por el silencio maravillado de un auditorio de aproximadamente mil espectadores, fueron más de setenta músicos en escena y al menos tres docenas de personas entre docentes, técnicos y apoyo en distintas áreas, periodistas, gestores culturales, instituciones auspiciantes y demás colaboradores y colaboradoras.

En Cochabamba se llevó a cabo el Sexto Encuentro Orquestal Sinfónico con la participación destacada del violinista ruso Alexander Sitkovetsky y del violinista y director boliviano Miguel Ángel Salazar Hidalgo. Participaron también cinco músicos de la Academia Filarmónica de Medellín, Colombia, e intérpretes de 14 agrupaciones musicales de cuatro departamentos de Bolivia, como el Programa de Licenciatura de Música de la Universidad San Simón, de Cochabamba, la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santa Cruz, la Asociación Sistema de Coros y Orquestas (SICOR) de Santa Cruz, el Conservatorio Plurinacional de Música la Orquesta Sinfónica Departamental de Tarija, el Conservatorio Teófilo Vargas, de Cochabamba, la Orquesta Maranatha, de La Paz, la Orquesta Juvenil Nuevo Mundo, de El Alto, la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia y la Camarata Illimani, de La Paz.

Los Encuentros Orquestales Sinfónicos son organizados y conducidos por la Orquesta Filarmónica de Bolivia, dirigida por Salazar Hidalgo, la Orquesta Académica Boliviana, proyecto del Instituto Nacional de Educación Integral y formación Artística Eduardo Laredo, la Fundación Cultural Franklin Anaya Arze y la Fundación Musical Bravura. Esta última recibe el apoyo de personalidades e instituciones nacionales e internacionales vinculadas a las actividades musicales, entidad legal sin fines de lucro que “asume la misión social de aportar al desarrollo de los músicos de Bolivia”, que cuenta con el apoyo “como mentor artístico” del chelista y solista internacional Leonard Elschembroich.

No es ocioso hacer el recuento numérico de los esfuerzos, personas e instituciones que colaboraron, se apoyaron, probablemente se tensionaron y quizá hasta pelearon para lograr los procesos y resultados que aquí se comentan. Se necesitan muchos para encantar a muchos.

Varias veces al año otra institución dedicada a la música, como la Academia Nacional de Música Man Césped, fundada en Cochabamba hace más de 70 años y declarada patrimonio cultural del país, realiza eventos de similar envergadura, trayendo a Bolivia intérpretes de música clásica de talla internacional, generalmente con apoyo de la Embajada de Japón. Asimismo, existen y funcionan activamente la Fundación Bolivia Clásica (desde hace una década), en La Paz y dirigida por la pianista boliviana Ana María Vera; Coral Nova, dirigida por el maestro Ramiro Soriano Arce (en La Paz y desde hace más de cuatro décadas) y el Instituto Nacional de Educación Integral y Formación Artística Eduardo Laredo, en Cochabamba, también declarado patrimonio cultural de Bolivia por la Asamblea Legislativa, entre otras entidades, forman centenares de mujeres y hombres jóvenes para quienes la música clásica es un lenguaje privilegiado.

El lenguaje del alma, que nos encanta y nos confirma que los seres humanos podemos ser mejores de lo que la vida y este confuso, violento y atarantado mundo nos muestran cada día.

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